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Miguel Cárceles
Domingo, 27 de marzo 2016, 00:14
La crisis económica ha tenido un efecto en múltiples campos de la economía. Por ejemplo, en la empleabilidad. En Almería se han alcanzado durante los ocho años de crisis cotas de paro inimaginables en una provincia en la que se hablaba de un paro mínimo y friccional -básicamente, de rotación y búsqueda-. En verano de 2012, fecha en la que se alcanzó el máximo histórico de parados en la provincia en toda la serie histórica, eran 135.700 los almerienses que estaban buscando un empleo según la Encuesta de Población Activa.
Esos dramas personales y empresariales -la quiebra de empresas fue otra tónica que a día de hoy parece agua pasada- tuvieron una traslación macroeconómica en las finanzas del Estado, que redujeron sus ingresos por impuestos directos vinculados con la actividad económica y laboral.
Según el colectivo Gestha, de Técnicos del Ministerio de Hacienda, las arcas públicas estatales dejaron de ingresar más de 253.000 millones de euros sólo entre 2008 y 2014. Los datos no son inventados, provienen de la explotación estadística de la información pública que suministra de forma cíclica la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT), que sitúan a Andalucía como la cuarta comunidad autónoma que más ha aportado a esta dramática situación contable del Estado tras las de Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana.
Esta situación se habría producido por el fraude fiscal, pero también por la elusión impositiva y por la crisis económica generalizada, que ha sido un auténtico agujero negro de destrucción de fuentes de financiación de la administración estatal tributaria en forma de empleos reglados, empresas en beneficios e IVA por los efectos del consumo.
En Andalucía, la merma de ingresos durante esos años (2008-2014) habría sido de 34.230 millones de euros, lo suficiente para hacer catorce veces el AVE entre Murcia y Almería. Por provincias, aseveran desde el colectivo Gestha, es la de Málaga la que lidera el desplome de los ingresos tributarios en la comunidad durante la crisis, con 9.138 millones menos, por delante de Sevilla y Granada. Por el contrario, Huelva y Jaén fueron las que menos se resintieron en este periodo, con una pérdida recaudatoria acumulada de alrededor de 1.500 millones cada una.
Almería, por su parte, se situaría a medio camino. Según estas cifras se han dejado de ingresar debido a estos tres fenómenos y durante los nueve años estudiados por el colectivo, unos 3.746 millones de euros -lo suficiente para acabar el AVE y, con lo que sobra, construir 47 hospitales como el Materno-Infantil proyectado para la capital-.
La mayor parte de esa merma viene asociada a la caída de la actividad empresarial. Son, según los datos de Gestha, unos 1.842 euros que el Estado podría haber ingresado por el impuesto de Sociedades si no llega a haber una explosión que diera al traste con el crecimiento sostenido que venía experimentando la economía desde mediados de los años 90.
«Las medidas aprobadas en 2011 y 2012 para limitar la deducción de algunas partidas en los pagos a cuenta de las grandes sociedades no se han acompañado de ninguna otra para aumentar la carga real de las empresas, por lo que las mayores cantidades que se ingresan a cuenta un año se descuentan al presentar la declaración al año siguiente, neutralizando el impacto recaudatorio», indicaron los Técnicos de Hacienda como motivo de este desplome.
También caen impuestos como el IRPF (la renta) o el IVA (el impuesto indirecto al consumo general). Concretamente, en Almería este desplome es de 1.200 millones de euros y 767 respectivamente. «La recaudación del IVA y el IRPF recuperan los niveles previos a la crisis gracias a los aumentos impositivos de 2010 y 2012, en cambio la recaudación del Impuesto de Sociedades se derrumbó desde 2007 siendo un 58,2% menor en 2014», remarcan desde Gestha.
Desde este colectivo abundan sobre que el desplome de casi el 60% del Impuesto de Sociedades no se puede explicar sólo por la crisis sino por el fraude y la elusión, «como demuestra la desigual carga fiscal media de las grandes empresas y multinacionales que es del 6% del resultado que contabilizan obtenido en España frente a la que soportan las pymes sobre sus beneficios, un 14,9%».
Los técnicos de Hacienda reclaman al Ministerio una equiparación de los tipos entre las grandes empresas y las pymes para corregir este hecho que ayudaría a recuperar terreno perdido durante la crisis y corregir la marcha de los ingresos, reduciendo su caída y, de este modo, incrementar la capacidad de inversión del Estado en políticas públicas.
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