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M. CARMEN CEREZUELA
Viernes, 22 de septiembre 2006, 05:16
El cultivo de calabacín ha experimentado un incremento espectacular este año, llegando a crecer la superficie cultivable hasta un 31% con respecto a los datos de la campaña anterior. En concreto, según datos facilitados por la organización agraria Coag, este ejercicio se han plantado 4.200 hectáreas frente a las 3.200 cultivadas la campaña pasada. Aumentan este año también las hectáreas dedicadas pepino y berenjena en detrimento de la superficie sembrada de pimiento y judía.
Para la organización agraria Coag, los resultados de las últimas campañas han convertido al calabacín en el cultivo refugio de los productores de invernadero almerienses al tratarse de un cultivo con unos costes de producción relativamente más bajos que el de otras hortalizas y que proporciona mayor seguridad al tener lugar su recolección todos los días, frente a cultivos más arriesgados como el pimiento donde el agricultor se juega toda la cosecha prácticamente en una cogida. Por otro lado, el calabacín es un cultivo de ciclo corto ya que no pasan más de 40 días desde que el agricultor planta la cosecha hasta que se recolecta.
Por lo que respecta a los otros dos cultivos que han crecido en superficie este año, berenjena y pepino, han recogido el descenso sufrido por pimiento y judía. En el caso del pepino los agricultores se han decantado por una siembra tardía, tras el batacazo sufrido por las plantaciones tempranas de esta hortaliza durante las últimas dos campañas.
El importante descenso del pimiento se explica a los malos resultados económicos obtenidos el año pasado, que ha hecho que muchos agricultores se inclinen este año por otros cultivos. A los bajos precios hay que sumar el aumento y la resistencia de la virosis hacia este cultivo que aumenta año tras año y cuya erradicación se hace cada vez más difícil con los fitosanitarios autorizados.
El caso de la judía, a juicio de la organización agraria Coag, es bastante más preocupante ya que los precios registrados en la campaña 2005/2006 no fueron todo lo malos que se podía esperar en una campaña que resultó 'horrenda' para la mayor parte de los cultivos almerienses. Sin embargo, el aumento de las exportaciones procedentes de países terceros, especialmente de Marruecos, y las dificultades de manejo de un cultivo con unos elevados costes de producción y sobretodo de mano de obra especializada están haciendo desaparecer poco a poco uno de los cultivos tradicionales de la provincia.
Desorden
A juicio de la organización agraria, los datos vienen a demostrar que el sector hortofrutícola sigue sin contar con una planificación adecuada de las campañas. Para Coag «el verdadero problema del sector hortofrutícola es que sigue planificando las campañas en función de los resultados obtenidos el año anterior, en vez de tener en cuenta las necesidades del mercado, la competencia de terceros países o la coincidencia en las fechas de siembra de determinados productos».
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