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PROFESOR. Umberto Eco sonríe y gesticula, ayer en el hotel Alhambra Palace, donde habló con los periodistas. / LUCÍA RIVAS
Umberto Eco: «El ordenador es el triunfo de la palabra escrita»
Cultura-Granada

Umberto Eco: «El ordenador es el triunfo de la palabra escrita»

Umberto Eco habla hoy en el Hay Festival sobre «lo feo y lo falso» Afirma que Italia mejoraría si murieran algunos de sus viejos políticos

INÉS GALLASTEGUI

Viernes, 4 de abril 2008, 12:18

Él, que tanto ha reflexionado sobre los medios de comunicación, es una estrella mediática. Aguanta a los fotógrafos sin disimular su impaciencia; intimida a los periodistas con respuestas cortantes; se ríe de la vida efímera de las noticias -incluso de las que él mismo genera-; y hace reír al público con chistes y exageraciones. Umberto Eco (Alessandria, Italia, 1932), uno de los intelectuales más respetados de Europa, está en Granada para participar en el Hay Festival. El semiólogo, medievalista, filósofo y novelista hablará hoy con el profesor Jorge Lozano sobre 'El mundo de los signos: lo feo y lo falso' (Auditorio Manuel de Falla, 20.30-21.30 h).

En rueda de prensa, el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades de 2000 aseguró que el debate sobre qué es falso y qué verdadero tiene 3.000 años de antigüedad y sólo plantearlo le llevaría «un año». «El único que tiene las ideas claras a este respecto es Ratzinger, yo no. Y no quiero convertirme en Papa», dijo.

La verdad es inmutable, pero lo hermoso y lo feo son conceptos relativos. El autor de 'Historia de la belleza' y de 'Historia de la fealdad' anunció que hoy, para explicarlo, exhibirá las fotos de Richard Gere y Marilyn Manson. «Son dos ideales de belleza, supongo que para tipos de personas diferentes -aventuró-. La antigua Grecia tenía un ideal de belleza; el Renacimiento italiano, otro; etcétera. Pero hoy no hay un solo ideal de belleza; hay un politeísmo absoluto de la belleza y la fealdad».

A preguntas de los periodistas, el autor de 'El nombre de la rosa' dijo sentirse cómodo en la era de Internet. «Había un señor ingenuo que se llamaba Mac Luhan que dijo que había terminado la 'galaxia Gutenberg' y se iniciaba la era de la imagen -recordó con ironía-. Sin embargo, el ordenador es el triunfo de la 'galaxia Gutenberg'. Hay imágenes, pero hay muchísima escritura». A su juicio, el único problema de nuestro mundo digital es que «hay que leer muy deprisa».

No cree que la red de redes acabe con la literatura. «Si se lee mucho en la pantalla del ordenador, da conjuntivitis; por eso volvemos a los libros. Yo soy optimista porque tengo una estupenda situación económica gracias a la venta de mis libros», admitió.

El filósofo no quiso poner nombre a la sociedad contemporánea: «Nadie puede definir el tiempo en el que vive: sólo se puede hacer cien años después».

Polémica a la italiana

El profesor llegó a España perseguido por la polémica que suscitaron unas declaraciones suyas a 'El País Semanal': Eco le dijo al periodista Juan Cruz que el futuro de Italia mejoraría si muriesen unos cuantos políticos ancianos. Y eso ha escandalizado en su país. «Italia es un país masoquista -afirmó con cansancio-. Lo que se dice allí no tiene valor; cobra importancia cuando se dice en el extranjero. Los políticos italianos viajan, por ejemplo, a Bulgaria, y dicen algo fundamental sobre el futuro de Italia. Y a mí me pasa lo mismo: a veces voy a otro país y digo cosas banalísimas, que repite todo el mundo en Italia, pero allí las recogen como si hubieran sido novedades extraordinarias».

En todo caso, se reafirmó en sus declaraciones con ironía: «Decir que una decena de personas tienen que morir para mejorar la política italiana es casi verdad. Y digo casi porque a lo mejor son treinta...». Aclaró que no tiene nada contra las personas mayores, ni siquiera contra los centenarios -y citó a Francisco Ayala-, «siempre que no se empeñen en entrar en el gobierno». Preguntado sobre un eventual triunfo de Berlusconi en las elecciones italianas del 13 y 14 de abril, el profesor respondió: «Si gana Berlusconi, Italia tendrá lo que se merece». Y España, ¿merece a Zapatero? «No sé si se lo merece, pero está bien que lo tenga». Una anécdota: le contó a un amigo por teléfono que se iba a España y aquél le respondió: «Feliz tú, que vas a un país laico».

Pero no quiso hablar más de la Iglesia católica: «No quiero hablar del Papa. No es un tema que me interese muchísimo y si digo algo ahora todos los periódicos italianos escribirán mañana que he hablado del Papa. Como soy un buen demócrata, creo que el Papa tiene derecho a decir todo lo que quiera, y voy a defender hasta la muerte su derecho». Pese a las apariencias, el semiólogo piamontés aseguró que le preocupa poco lo que dicen los medios. «La memoria mediática es brevísima. Hoy puedo decir las cosas más horribles, mañana lo reflejan los periódicos y pasado mañana lo han olvidado todos». Parafraseando un chiste viejo -y obsceno-, aseguró que nadie con más de 40 años debería creer en lo que dicen los periódicos.

La amante de Copérnico

Porque Eco no se toma muy en serio a los medios de comunicación. Ayer, se negó a contar qué está escribiendo. «No lo digo jamás. O engaño a los periodistas y me invento cada vez una cosa diferente: últimamente he dicho que estaba escribiendo 'La última noche de Napoleón', 'La amante de Copérnico', 'Historia de un pedófilo colombiano'...». Luego se lo pensó mejor y recordó que acaba de publicar dos libros -'Decir casi lo mismo', sobre la traducción, y 'Del árbol al laberinto: estudios históricos sobre el signo', aún sin versión española- y merece 'descansar'. «¿Os importaría dejar a un hombre de 76 años un poco de tiempo para ocuparse del sexo?», preguntó, socarrón.

Umberto Eco aseguró que desconocía la existencia del Hay Festival -con una veintena de ediciones a sus espaldas- hasta que recibió la invitación para participar en él. «Me parece una idea bellísima, y más en una ciudad tan bella como ésta, que estoy empezando a conocer».

igallastegui@ideal.es

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