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COSTA

Una serpiente de 2,5 metros anida en el tejado de un bloque y aterroriza al barrio

Los vecinos de Los Pisillos, en Motril, viven con las ventanas cerradas y presos del pánico Tras cuatro intentos sin éxito los bomberos desisten de cazarla, pese al SOS del vecindario

M. NAVARRETE

Jueves, 5 de junio 2008, 12:28

Los vecinos del barrio de 'Los Pisillos' de Motril tienen auténtico pánico y no es que la prensa exagere. Desde que hace unas tres semanas descubrieron a una enorme serpiente de más de dos metros que ha anidado sobre el tejado del bloque 10 de la Calle Lope de Vega, todo el vecindario vive aterrorizado, con balcones y ventanas cerradas a cal y canto para impedir que el reptil se deslice hasta sus casas. Vamos, que están «que no viven».

Los hombres del barrio de Los Álamos (el nombre oficial de 'Los Pisillos') lo llevan mejor -al menos eso dicen- pero las mujeres, en general, están histéricas y lo admiten. Dulce y Fina son dos de las vecinas que más están sufriendo. La primera se pasa el día presa de los nervios y llorando, según corrobora ella misma, y la segunda sufre crisis de ansiedad por la fobia que le provoca la serpiente. «Que la quiten, que la quiten de ahí, por favor hacer algo, que no puedo vivir», implora Fina.

El miedo es libre... pero en este caso, además, está fundado según aseguran todos los que han visto a 'La Señora', como ya han bautizado en el barrio a la serpiente, por el porte con el que se pasea y los aires con los que 'reina' desde que se instaló en el tejado. Ayer, ante los periodistas, sólo una cría del reptil se atrevió a asomarse entre las tejas, pero según cuentan los vecinos y los bomberos que la han visto, «la madre impone».

El vecindario de 'Los Pisillos' protagonizó así en la mañana de ayer su particular capítulo de 'Aquí no hay quien viva'. El barrio entero se echó a la calle, en medio de un griterío, para seguir los pasos de la nueva inquilina y exigir «al Ayuntamiento o a quien sea» que la bajen de ahí.

«¿La madre es más grande que yo! Se empina y pone la cabeza tiesa», asegura la hija de Dulce, que reclama ayuda al Ayuntamiento «o a mi madre le da algo». La serpiente tiene más de dos metros y medio de longitud, diez centímetros de anchura, va rodeada de sus crías, es muy escurridiza y suele pasearse por el tejado al mediodía cuando el sol aprieta más, según el retrato que han podido hacer los bomberos de Motril, que ya han intentado en cuatro ocasiones capturarla sin éxito. «Tiene su nido bajo las tejas y se alimenta de pajarillos y huevos de palomas. Hemos ido cuatro días distintos, hemos invertido más de siete horas y no logramos capturarla», explica el portavoz de los Bomberos de Motril, Jesús Rodríguez. Los bomberos han roto tejas del bloque «y no podemos seguir porque no nos podemos responsabilizar de los daños, habría que levantar todo el tejado para dar con ella y la Comunidad tendría que correr con los gastos».

Habría otra solución, según los bomberos que han consultado a expertos el caso. Se trata de contactar con especialistas de tiendas que venden animales de este tipo y ponerle un cebo trampa para capturarla, «pero serían los vecinos los que tendrían que correr con los costes». Por el momento, según indica Jesús Rodríguez, los bomberos desisten de la particular caza. Pero para tranquilidad de los vecinos, los bomberos insisten en que el animal no es venenoso, según han podido constatar por las opiniones de expertos a los que han mostrado fotos. «Por las características de la cabeza nos han dicho que es una serpiente común, que no es venenosa. Se ve que es una de las domésticas que se venden en las tiendas. La habrá soltado su dueño y se ha hecho grande», añade el bombero.

Por miedo

Pero a los vecinos no les consuela esta opinión y creen que si los bomberos no la cogen es «porque también a ellos les da miedo». Fina Rovira hasta se ha lesionado por culpa de la bicha. «Yo no vivo. Del pánico me dio una subida de tensión, me desvanecí y me he roto el talón», explica con la voz que no le sale del cuerpo. «No hay una sino varias crías. Pillarla es muy difícil», apunta otro de los vecinos, Pedro Macías.

«Yo vivo en el piso más cercano al techo. Tengo la tensión a 20 y me paso el día llorando de miedo», añade Dulce Bermúdez Heredia. Su marido, Fali, por no escucharla, se ha subido al balcón para intentar cazar al reptil. «¿Dulce por Dios deja ya la culebra y ven a quitar la comida que vamos a arder!», reclama Fali desde la casa. Y es que Dulce no quiere estar en su piso, tan cerca de la amenaza. «Mi mujer está histérica, si se la encuentra se muere. En la casa estamos asfixiados», dice.

En el barrio no quieren ni pensar en el verano que les espera con todas las ventanas cerradas y las vecinas asustadas... y desde luego 'La Señora' no tiene intención de marcharse si no la echan.

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