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RADIANTE. «Mi amigo De Niro me dijo: 'Tienes que ir, porque saben cómo tratarte'». / IDEAL
«Busco piso en San Sebastián por si no gana Obama»
CULTURA

«Busco piso en San Sebastián por si no gana Obama»

Meryl Streep, que recibió el Premio Donostia, niega haber planificado su carrera: «Sólo soy una chica esperando que la saquen a bailar»

OSKAR L. BELATEGUI

Sábado, 27 de septiembre 2008, 04:54

La mejor actriz del mundo rebosa simpatía, modestia y sentido del humor. Meryl Streep (Summit, EE UU, 1949) se ha ocupado en San Sebastián de echar por tierra la imagen de lánguida diva que vive con tormento la preparación de sus personajes. Aterrizó con 'jet-lag', y en vez de subir a la habitación se fue directa al bar del María Cristina a charlar con Jonathan Demme. Blanquísima y risueña, anoche recibió el Premio Donostia de manos del director de 'El silencio de los corderos' y el actor Eduardo Noriega. Hacía años que el festival la tanteaba, y al final la convenció Robert de Niro.

«Me dijo: 'Tienes que ir, allí saben cómo tratarte, yo voy siempre que puedo». Streep imita la voz de su viejo amigo, con quien coincidió en dos películas maravillosas: 'El cazador' y 'Enamorarse'. Admite que, si no ha venido antes, es porque el verano lo ha consagrado desde siempre a sus cuatro hijos, y ningún rodaje ni festival ha roto la costumbre. Su amabilidad no le impide mostrarse deliciosamente sarcástica. Cuando se le pregunta por Obama, interrumpe con un alarido digno de una cantante country. «Si gana podrás escuchar los gritos desde aquí, y ya verás como la Bolsa sube. Si no gana... Yo ya estoy mirando inmobiliarias en San Sebastián».

Nominada nada menos que 14 veces al Oscar y poseedora de dos estatuillas, la protagonista de 'Los puentes de Madison' reconoce que a veces tiene que hacer memoria para recordar un currículo que incluye títulos fundamentales del cine americano en los 70 y 80. «Repaso mi filmografía y veo los huecos que hay cuando tuve un hijo y dejé de trabajar. A los 40 años pensaba que ya no iba a tener papeles. Hasta le dije a mi marido a ver si nos podíamos permitir comprar una casa en Nueva York. Me pasé los años siguientes pensando que me tocaba jubilarme. Creo que si sigo teniendo trabajo es porque han accedido muchas mujeres a los departamentos de producción de los estudios, ellas dan luz verde a proyectos que de otro modo no existirían».

Carta de Bette Davis

Hija de un ejecutivo farmacéutico y una artista, Streep se graduó en Yale y se curtió en el teatro antes de debutar en el cine dirigida por Fred Zinemann en 'Julia' (1977). «De joven me quería lucir como actriz, con el tiempo he aprendido que en este oficio se trata de comunicar algo. Los actores somos traductores para el público de la experiencia de otras personas, que pueden pertenecer a épocas y países distintos. De niña fui un día con mi madre de visita a las Naciones Unidas. Descubrí a las intérpretes en las cabinas de traducción y quise ser como ellas, crear la paz entre personas que no se entienden. De algún modo, he cumplido mi sueño».

Su ascensión fue tan imparable -'Manhattan', 'Kramer contra Kramer', 'La mujer del teniente francés', 'Silkwood'...- que Bette Davis le escribió una carta designándola su sucesora. «La debo tener por ahí, en el caos de mi oficina...». ¿Y ella, a quién ve cómo su sucesora?. «No he acabado todavía, cariño. ¿Y hay tantas actrices maravillosas sólo en Broadway! Claro que se me ha pasado por la cabeza tirar la toalla, pero el veneno de la interpretación es como el apetito: te das un atracón en la cena y a la mañana siguiente vuelves a sentir hambre. No he perdido las ganas de trabajar. Sólo me incomoda cada vez más todo el márketing que rodea a la promoción de las películas».

Meryl Streep posee dos rasgos insólitos en Hollywood. Lleva casada desde 1978 con la misma persona, el escultor Donald Gummer, con quien el jueves recorrió el Guggenheim (con anterioridad mantuvo una relación con el actor John Cazale, el Fredo Corleone de 'El padrino', hasta que un cáncer segó su vida). También resulta extraño que ningún colega hable mal de ella. «Los pago», resuelve irónica. Al contrario que compañeros como Eastwood y Redford, ella nunca ha saltado a la dirección. «Si preguntas a la mayoría de directores con los que he trabajado te dirán que sí dirijo, ja, ja. Tengo muchas opiniones sobre muchos aspectos, no me limito sólo a un departamento, por eso prefiero los directores que aceptan sugerencias. Dirigir es un trabajo que ocupa las 24 horas del día. Cuando mi hija pequeña de 17 años se marche de casa -y está a punto de hacerlo- me encantará hacerlo».

La número uno

La protagonista de 'Mamma mía' se muestra nostálgica al recordar cuando conoció a Vanessa Redgrave en el set de 'Julia'. «Era tan apasionada que resultaba aterradora, hasta le di dinero para la causa palestina». También echa de menos el rodaje de 'Memorias de África'. Pasó seis meses en Kenia sin injerencias de los estudios. «Es la última película épica que se ha rodado de esa manera, sin preocuparnos de acabarla rápido para ahorrar tiempo y dinero. No he vuelto a Kenia desde entonces, espero no ser responsable de estropear el país por los turistas que han ido después de verla».

En un episodio de 'Los Simpson', Meryl Streep aparece en un spot televisivo anunciando un perfume: Versatilidad. La actriz niega una estrategia para llevar treinta años como número uno. «Al contrario que otras actrices, nunca he sido productora y no he tenido control sobre los guiones. Sólo soy una chica que espera que la saquen a bailar. No he tenido nada planificado. Y si yo, como persona, sigo siendo un enigma para el público es que he fracasado, porque en todos mis papeles he puesto algo de mi personalidad».

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