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Miguel Allende
Jueves, 19 de noviembre 2015, 00:39
La situación de bloqueo al tránsito rodado que padece la albaicinera calle Ceniceros tiene diferentes responsables, en función de la fuente oficial a la que se acuda. Tras la información publicada por este periódico en días pasados, en la que los vecinos mostraban su protesta porque llevan soportando más de 40 años una situación que califican de «tercermundista», Ayuntamiento de Granada y Junta de Andalucía ofrecen versiones muy diferentes sobre este problema que, en síntesis, se centra en la imposibilidad física de que ambulancias y camiones de bomberos puedan acceder por esta vía y socorrer a los vecinos de la misma en caso de emergencia. Hay que tomar en consideración que buena parte del medio centenar largo de residentes son personas de edad avanzada, muchos requieren cuidados médicos y otros han sufrido ya percances serios que han requerido su traslado a hospitales con grave riesgo para su vida.
Pues bien, desde el Ayuntamiento de Granada se asegura que el plan de especial de protección (Pepri) del Albaicín y Sacromonte planteaba una modificación de alineaciones justo en uno de los extremos de la calle Ceniceros que se estrecha de tal modo que impide el paso de vehículos. Por ello, el Consistorio aprobó un plan especial para la descatalogación del edificio sito en el número 31 de la mencionada vía.
Según consta en el área de Urbanismo, la propuesta que se planteó a través de un plan especial, con estudio de volúmenes y alineaciones en las calles Larga de San Cristóbal y Ceniceros, lo que planteaba era un ensanchamiento de esta última en uno de sus extremos, concretamente de dos metros, cantidad más que suficiente para que incluso vehículos de cierto tamaño, como los camiones de bomberos, pudiesen pasar. También todos los restantes.
Pero para que se pudiera aprobar ese plan, el Consistorio granadino -según las fuentes consultadas en el mismo- necesitaba los informes favorables de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico y del jefe del Servicio de Bienes Culturales de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura; ambos fueron desfavorables, con fechas 21 y 27 de octubre de 2010. «Como consecuencia del resultado de estos dos informes, el Ayuntamiento no tuvo otra opción que denegar la aprobación de esa modificación urbanística por acuerdo del pleno celebrado el 24 de octubre de 2012», recuerda Francisco Ledesma, concejal de Economía y 'alcalde de barrio' del Albaicín. También precisa que la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía y la de Patrimonio Histórico Estatal permiten la modificación de las alineaciones y rasantes en conjuntos históricos para casos excepcionales, como parece este en concreto.
Versión de la Junta
La información de que dispone la Delegación Provincial de Cultura es muy distinta. Así, el 16 septiembre de 2010, tuvo entrada en la misma el documento relativo a la intervención en ese punto de confluencia de ambas calles, que no contaba con aprobación inicial por parte del Ayuntamiento de Granada y se entendía como una consulta previa al inicio de la tramitación por parte del Consistorio de la figura de planeamiento. Tal documento proponía una nueva ordenación de volúmenes, afectaba a dos edificaciones catalogadas en el citado Pepri. Una de ellas, se encuentra demolida y la otra en proceso de descatalogación.
Este proyecto proponía la construcción de un aparcamiento en la totalidad de la parcela, con ocupación de planta baja para uso de garaje, que «no es propio del Albaicín», pues suponía la creación de un zócalo continuo que por su fragmentación y excesiva rotundidad, generaba una imagen inusual del barrio. Una vez analizado el documento, fue informado desfavorablemente por Cultura por las razones expuestas.
Días después, el 30 de septiembre, la misma delegación recibió un documento para la descatalogación del edificio situado en la calle Ceniceros, 31. Se trata de una pequeña construcción, de 5,6 metros de fachada por 3 metros en la cara norte. El Pepri del Albaicín lo catalogaba con un nivel de protección II, indicando que se trataba de una almaicería, es decir una edificación muy pequeña de tradición árabe ligada al comercio.
Cultura decide informar favorablemente sobre la descatalogación de este inmueble tras comprobar mediante cartografía histórica que la edificación del mismo no existía como tal con anterioridad a 1894 y aparece reflejado a partir de 1909, por lo que deduce que se ejecutó en ese espacio de 15 años.
Por todo ello, Cultura recuerda que el documento debe ser tramitado por el Ayuntamiento y presentado después para su aprobación inicial.
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