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Carlos Morán
Miércoles, 18 de mayo 2016, 01:27
En un principio, los investigadores manejaron la posibilidad de que el incendio que le costó la vida a Jesús M. C., de 43 años, hubiera tenido un origen accidental, pero las pesquisas posteriores destaparon un turbia historia de resentimiento y venganza.
Ocurrió la madrugada del 26 de abril de 2014 en la localidad costera de Almuñécar cuando, según la fiscalía, cinco personas se pusieron de acuerdo para desvalijar el piso de la víctima. En este sentido, y siempre según la versión de los hechos elaborada por el ministerio público, suministraron al infortunado Jesús varias dosis de un potente tranquilizante que previamente habían disuelto en cerveza.
Se de la circunstancia de que el día anterior los acusados, supuestamente, habrían hecho un primer intento y, tras drogar a Jesús, le sustrajeron una cartilla de ahorros y una tarjeta bancaria pero no lograron ningún botín porque desconocían las claves para operar en los cajeros automáticos.
Marcaron números al tuntún y la cartilla y la tarjeta acabaron bloqueadas, así que volvieron a insistir 24 horas después. Y, esta vez, el robo terminó en tragedia
Los procesados localizaron a Jesús y volvieron a invitarle a beber cerveza en la que habían diluido el fármaco ansiolítico en cuestión. Además, también le tentaron con insinuaciones de tipo sexual. Poco después, todos se trasladaron a la casa de la víctima. Una vez allí, los acusados siguieron suministrando la mezcla de alcohol y droga a Jesús hasta provocarle un desvanecimiento. Uno de los encausados colocó entonces al propietario del piso en un sofá y lo tapó con una manta.
Con la tranquilidad de saber que Jesús había perdido el conocimiento, los sospechosos registraron la vivienda, pero sólo consiguieron hacerse con un neceser de la víctima y varios cedés, un magro botín. Así las cosas, acordaron llevarse una televisión que estaba atornillada a la pared.
Revancha mortal
Fue en ese momento cuando la principal acusada, María Victoria M. G. se quedó sola en apartamento con Jesús, que seguía adormilado. Presuntamente, la mujer decidió entonces pegarle fuego a un trapo con un mechero. El paño estaba a escasos centímetros de la cabeza de la víctima, que aún no había recuperado la consciencia. Segundos después, también prendió un cojín y abandonó el domicilio de Jesús, que murió algunos minutos más tarde por la inhalación de humo.
Según el escrito de acusación de la Fiscalía Provincial de Granada, María Victoria M. C. causó el incendio para vengarse de Jesús, que, en el año 2004, había quemado la casa de la presunta asesina, lo que le costó una condena de dos años y medio de cárcel. Fue una revancha mortal, según el ministerio público.
María Victoria, que está en prisión desde que ocurrieron los hechos, se enfrenta ahora a una petición de veinte años de cárcel por la supuesta comisión de un delito de asesinato «en concurso ideal» con otro de incendio. Asimismo, la fiscalía pide para ella otros seis años y once meses de cárcel por un delito de robo en grado de tentativa y otro consumado.
Por su parte, el ministerio fiscal solicita que los otros cuatro procesados sean condenados a penas que oscilan entre los cinco y los seis años y once meses de reclusión. El caso lo verá un jurado popular.
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