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M. V. COBO
Lunes, 6 de marzo 2006, 01:00
Al pequeño Rafael, de siete años, le salvaron la vida los gritos de su primo, de la misma edad, con quien jugaba ayer en las cercanías del arroyo de La Malahá. Los dos niños paseaban en los alrededores de la casa de su abuela, a la que acuden cada fin de semana, cuando una jauría de al menos cinco perros que al parecer un vecino había dejado sueltos y sin bozal, atacaron a uno de los chicos. Las voces de alerta del otro menor hicieron que la familia de Rafael acudiera en su auxilio a los pocos segundos, lo que fue crucial para cortar el ataque de los animales.
Al acercarse los tíos del pequeño, los cinco animales y el resto del grupo que le acechaban, se alejaron del lugar, dejándole libre. «Tenía uno mordiéndole los brazo y piernas y otro le cogía del cuello. Intentaban arrastrarlo mientras otros perros esperaban al lado», explicaba ayer abatido Javier, uno de los tíos del pequeño.
Tras liberar al niño de sus atacantes, los padres lo subieron rápidamente al coche y se dirigieron al Hospital Clínico de la capital. Allí fue operado de los múltiples desgarros y mordeduras que presentaba durante varias horas, tras lo que lo subieron a la Unidad de Cuidados Intensivos de pediatría, donde estaba previsto que pasara toda la noche. El estado del pequeño es grave pero no se teme por su vida.
En el Clínico esperaban ayer a última hora la abuela, sus tíos y su hermano, que había acudido en pijama para poder estar con el menor.
Desgracia anunciada
La desgracia sufrida por el pequeño Rafael se temía que pudiera ocurrir desde hacía mucho tiempo. El dueño de los canes, Juan Jesús García, aterrizó en el municipio allá por el año 1981 acompañado por una mujer que años más tarde dejó de compartir el mismo techo en la calle Galeón de los Planetas, donde una treintena de perros habitan con este hombre. El alcalde de La Malahá, Antonio José Sánchez Pérez, asegura que desde el año 1981 han llovido las denuncias contra este hombre. «Todas las corporaciones anteriores han presentado alguna demanda contra él por el problema que origina con los perros a los que tiene mal atendidos, sin vacunar y en unas condiciones deplorables». Pero de poco han servido las denuncias, «porque todo ha seguido exactamente igual en estos años».
El primer edil anunció ayer tras presentar la pertinente denuncia en el juzgado de Paz de Armilla que hoy mantendría una reunión con el subdelegado del Gobierno, Antonio Cruz, y con el presidente de la Diputación, Antonio Caler, para zanjar este problema de una vez por todas. «Queremos que la perrera se lleve a estos animales y los proteja en algún sitio más idóneo que la casa de este hombre».
El propietario de los canes, también ha demandado en distintas ocasiones a los vecinos del pueblo. Fuentes consultadas, confirman que es la forma habitual que tiene este individuo de responder a las denuncias recibidas. «Hace tres años se presentó en la puerta del Ayuntamiento con cinco perros muertos y decía que se los habían envenenado. Otra farsa más de las tantas que se ha montado desde que vive en este pueblo, donde no se ha hecho querer por los vecinos».
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