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CARLOS MORÁN
Domingo, 15 de octubre 2006, 05:03
HOMBRE, no estamos asustados. Tenemos dinero para pagar... esperemos que nos llegue, ja, ja, ja». Lejos de inquietarse, Mari Carmen y Félix, un matrimonio del Zaidín, se han tomado a chufla una amenaza de embargo de la Seguridad Social. Un aviso que normalmente causa temblores y malestar general, a ellos les ha provocado un ataque de risa (y estupefacción). Que nadie piense que Mari Carmen y Félix se han vuelto majaretas o son objetores fiscales. Nada de eso. Lo que pasa es que la cantidad que les reclama el Estado es de chiste: un céntimo de euro -apenas dos de las antiguas pesetas-. Una minucia casi microscópica.
El tono de la carta es grave, intimidatorio, incluso... Demasiada solemnidad para una deuda tan chica, demasiada burocracia para tan poquita cosa.
«Debemos comunicarle -dice la misiva de la entidad bancaria con la que trabajan Mari Carmen y Félix- que de acuerdo con lo dispuesto en el Reglamento (a continuación figura un nombre larguísimo, fechas y números) nos hemos visto obligados a efectuar una retención en sus depósitos por el importe que se especifica al pie de este escrito». O sea, el céntimo de euro.
«Esta retención -prosigue la epístola-, originada por deudas de los Recursos del Sistema de la Seguridad Social en vía de apremio, nos ha sido ordenada por el organismo citado al pie...», se exculpa del dislate la entidad de ahorro. Pero lo que de verdad corta la respiración y acongoja es el epílogo de la carta. «Debemos significarle que, si transcurridos veinte días naturales a partir de la fecha de la retención y el citado organismo no nos ordena la suspensión del embargo, estaremos obligados a hacer efectivo el importe retenido».
Es decir, que la administración, por el poder que le otorga la Ley, extraerá de la cuenta de Mari Carmen y Félix la friolera de 0,01 euros. Pero ellos son optimistas: aunque se materialice el embargo, están convencidos de que podrán llegar a final de mes sin excesivos apuros.
«Vamos a ver, que quede claro que nosotros queremos pagar. No sabemos de qué va esto, pero queremos pagar», aclara Félix para despejar cualquier duda que pudiera haber sobre su condición de ciudadano cumplidor. Lo que ocurre es que la notificación no da pistas diáfanas sobre cómo proceder y a dónde acudir. «No pone ninguna dirección. Sólo dice Tesorería General de la Seguridad Social, 28000-Madrid», señala Mari Carmen. «Supongo que no pretenderán que vayamos a Madrid para abonar el céntimo. Si es así, preferimos que nos lo embarguen directamente. Lo otro nos iba a salir muy caro», hace sus cálculos Félix. Lleva razón. Por mucho vuelo barato que haya, ninguna compañía vende pasajes por 0,01 euros.
Incomprensible
Viajar hasta la capital de España sería la alternativa más gravosa, pero es que las otras posibilidades tampoco parecen ventajosas. «Aunque la carta no diga nada, supongamos que nosotros hacemos el esfuerzo de acercamos hasta las oficinas de la Seguridad Social de Granada.
Y lo hacemos en el autobús público (es lo más recomendable dado el estado en que se encuentra la ciudad por las obras electorales). Nos cuesta un euro el billete. Además, tendría que pedir permiso en el trabajo. Por una transferencia bancaria también te cobran...». O sea, que las cuentas siguen sin salir.
«Ahora en serio, todo esto resulta incomprensible. ¿Cómo pueden perder el tiempo en cosas así? Está claro que es mucho más caro poner en marcha la maquinaria de la burocracia que la deuda que se reclama. No lo entendemos, la verdad. Tampoco sabemos si esto sólo nos ha ocurrido a nosotros o le ha pasado a más gente de Granada. Yo he preguntado y a nadie le había sucedido algo similar», relata Félix.
Después de darle unas cuantas vueltas al asunto, el matrimonio 'moroso' ha ideado una fórmula para abonar la ridícula cantidad que, presuntamente, deben al Estado y, a la vez, dejar patente su protesta. «Iremos a pagar con un 'Bin Laden', con uno de esos billetes de 500 euros que dicen que existen pero que nadie ha visto. Y nos tendrán que dar las vueltas, claro».
carlosmoran@ideal.es
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