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Q. CHIRINO Y C. MORÁN
Viernes, 3 de noviembre 2006, 10:20
La orden de paralización de las obras del colosal Centro Comercial Nevada supone el enésimo revés judicial para el empresario Tomás Olivo, propietario del complejo e imputado en el 'caso Malaya' contra la corrupción en Marbella, y coloca en una situación más que delicada al Ayuntamiento de Armilla. Cobran ahora su verdadero sentido la fulgurante dimisión de Gabriel Cañavate como vicepresidente de la Diputación y concejal de Urbanismo de Armilla, y el anuncio de José Antonio Morales Cara de que no se presentará a la reelección como alcalde. En el PSOE se temían que podía pasar algo así. Y ha ocurrido. De hecho, fue la propia Junta de Andalucía, gobernada por los socialistas, la que 'atacó' las discutibles decisiones urbanísticas de Armilla y parece que con tino: una jueza de Granada ha accedido a la petición de la Consejería de Obras Públicas de que se pararan los trabajos de edificación del complejo comercial.
Elocuente crudeza
Las razones de la magistrada están en un auto conocido ayer y que expone la cuestión con elocuente crudeza. En las actuaciones de Armilla para permitir las obras de Parque Nevada hay indicios de «incumplimientos graves del ordenamiento urbanístico»: aparcamientos al aire libre en suelo no urbanizable, más edificabilidad de la autorizada, sótanos que no lo son... Ni más ni menos.
Consciente del calibre de su decisión -no es nada habitual que se paralice una obra que supone una inversión de más de 200 millones de euros y que iba a dar trabajo, de forma directa, a 800 personas-, la jueza argumenta que permitir la continuidad de los trabajos podría dejar sin efecto una hipotética sentencia condenatoria, ya que, para entonces, la instalación estaría terminada y sería prácticamente imposible introducir correcciones o plantearse demoliciones parciales. «Consentir que continuaran las obras, cuando hay indicios de ilegalidad, menoscaba gravemente el interés general, el dar una apariencia de tolerancia hacia la ilegalidad, con la multiplicación de fenómenos urbanísticos irregulares, aparte del daño grave que supone la destrucción de riqueza, cuando un edificio totalmente acabado sea preciso demolerlo. Y sin que fuese tolerable mantener el edificio ya construido, aunque ilegal, a pretexto de no destruir la riqueza creada», dice una resolución judicial de un enorme calado social, económico y político.
Cuando habla de posibles derribos, la jueza no hace ciencia ficción. Tanto la Junta de Andalucía, en la vía contencioso-administrativa, como la Fiscalía -si finalmente hubiera indicios de infracción penal- ya han manifestado su determinación de solicitar la demolición -total o parcial- de aquellos inmuebles que no se ajusten a la legalidad. El auto sobre Parque Nevada recuerda que esa alternativa existe, que no es un quimera. La puerta está abierta. Quizá antes de la 'operación Malaya' sería imposible un escenario así, pero ahora ya no.
Recurso
La resolución de la titular del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 1 de Granada puede ser recurrida. Los afectados tienen un plazo de quince días para apelar.
Si la impugnación no prospera, la paralización de la obra «se mantendrá hasta que se dicte sentencia firme». Es decir, que no se movería un ladrillo durante un periodo de tiempo que habrá que medir en años.
El Ayuntamiento acata
El Ayuntamiento de Armilla hizo pública ayer por la tarde una nota en la que, «como no puede ser de otra manera», acata la decisión judicial y asegura que servirá para «aclarar» todo lo relacionado con Parque Nevada.
El Consistorio también lamenta que la Junta de Andalucía no acudiera antes a la vía contencioso-administrativa, lo que no «hubiera dado lugar a que la obra» estuviera tan avanzada.
Por lo demás, la corporación municipal armillera recuerda que el auto judicial «no es una sentencia firme» y se muestra convencida de que, finalmente, la Justicia acabará avalando sus actuaciones.
En enero iba a abrir
La idea era que Parque Nevada abriera sus puertas en enero de próximo año. Parece que ya no será posible.
El panorama es ahora radicalmente distinto al que existía cuando comenzaron las obras a principios del año 2005. Entonces, el empresario Tomás Olivo auguraba que el complejo comercial iba a ser «un referente a nivel nacional y uno de los mayores de Andalucía en sus características». Hoy, Olivo, está imputado en el 'caso Malaya' y Parque Nevada es un referente informativo por razones bien diferentes a las que previó el promotor inmobiliario. La inversión superaba los 200 millones de euros, una cifra mareante, y el gigante Alcampo iba a instalarse allí. De momento, todo queda parado.
carlosmoran@ideal.es
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