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L. A. GÁMEZ
Domingo, 12 de noviembre 2006, 03:11
Manuel Toharia (Madrid, 1944) explora en su último libro -«El clima. El calentamiento global y el futuro del planeta' (Ed. Debate)- la realidad de un problema al que en los telediarios se achacan casi todas las catástrofes ambientales. Físico y periodista científico, es inevitable hablar con él del tiempo y del cambio climático, un fenómeno que preocupa a Toharia, aunque menos que la desigualdad entre ricos y pobres.
-¿Estamos viviendo un cambio climático o no? Hay mucha gente que sostiene que sí porque no es normal que el otoño sea tan caluroso, las tormentas tan fuertes...
-Nuestra memoria no alcanza periodos climatológicos, que son muy largos. ¿Estamos viviendo cambios de tiempo? Sí; pero es que el tiempo siempre ha cambiado. Mi abuela decía que el tiempo estaba loco, en referencia a que nunca es regular. El promedio es que sigue lloviendo más en el norte que en el sur, aunque hoy en el norte haga sol y en Valencia, por ejemplo, llueva a mares. El cambio climático es otra cosa.
-¿Qué es?
-El cambio climático es una constante en la historia del planeta Tierra, pero a ritmo lento. Lo que ahora nos estamos temiendo es que ese ritmo lento se vea modulado por la industria humana y la emisión de gases de efecto invernadero. Pero es un temor a largo plazo. No importa que este otoño sea más seco, más lluvioso, más frío o más cálido; sino que a largo plazo los promedios, que eso es el clima, puedan variar más deprisa de lo que lo han hecho en el pasado.
-Ha dicho: «Nos estamos temiendo». ¿Acaso no hay pruebas?
-De que eso vaya a ocurrir seguro, no. Es una predicción. De que algo está empezando a pasar, sí parece que hay pruebas. Y hay un dato indudable: las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado un 30% en un siglo. Es un crecimiento enorme y lo que hace que los científicos teman que vaya a ocurrir eso. Pero un cambio climático exige periodos de tiempo muy largos que no han pasado. Las temperaturas han subido mucho en veinte años: pero el periodo mínimo en climatología es de treinta. Todavía nos faltan años para saber si ni siquiera este periodo es comparable a otros anteriores.
-Se habla de subidas del nivel del mar...
-... dentro de un siglo. La subida será poca, muy poca, ya que será por dilatación. Aunque se fundan el polo Norte y parte de los hielos de la Antártida que sobresalen -en el centro de la Antártida, está aumentando el hielo mucho-, subirá de promedio entre 20 y 50 centímetros. Pero también habrá zonas en las que la tierra subirá por razones tectónicas. En el sur de España, se está elevando un centímetro por año, un metro por siglo.
Ricos y pobres
-¿Ahora no hay nada que temer?
-De verdad, ¿a quién le preocupa lo que pase dentro de un siglo cuando hoy se mueren de hambre y sed mil millones de humanos, cuando hay personas que se montan en un patera y se mueren por el camino sólo por recoger las migajas que nos sobran? Nuestros descendientes sufrirán las consecuencias y serán los que tomen decisiones para ir arreglando un problema que depende de un sencillo enunciado: el modelo energético de los países ricos, y de los pobres que quieren ser ricos, no es viable.
-Quemamos combustibles fósiles.
-Carbón, petróleo, gas natural... Eso no es viable. Ahora bien, ¿tenemos alternativa? Pues, no. Ése es el problema. Y, aunque hubiera alternativa, si fuera más cara, tampoco serviría.
-Al Gore dice que tenemos diez años para tomar una decisión o el mundo se va al garete.
-¿Y, si lo hacemos en once, ya se va el mundo al garete? ¿No me lo creo! Los ricos seguiremos siendo ricos; un poco menos, a lo mejor, pero ricos. Los pobres seguirán siendo pobres, como hoy. Si hablas de pobres, habla de los de hoy. Háblame del mundo actual, que es injusto. A nosotros, los ricos, nos sobran recursos; a los pobres, les falta todo. Ése es el problema que hay que resolver.
-Pero, respecto al clima, más valdría prevenir que curar, ¿no?
-Más vale prevenir que curar cuando estás sano. Pero el mundo de hoy no está sano, está fatal. Arreglemos el mundo de hoy y dejémonos de hablar del futuro. ¿A lo mejor, arreglando el mundo hoy, arreglamos el futuro! Si, en vez de un 20% de la población humana que consume el 80% de los recursos, hubiera un 30%que consumiera el 70% de los recursos, igual el futuro era menos malo. No partimos de un mundo sano que va a enfermar, como parece que se dice por todas partes. No. El mundo de hoy está muy enfermo
-Aunque a nosotros no nos parezca.
-Somos los ricos y somos muy pocos, apenas la quinta parte de la Humanidad.
-¿Qué podemos hacer para que países como China e India se desarrollen, pero no al mismo coste medioambiental que nosotros?
-Lo primero, dar sin cobrar tecnología buena a los países emergentes para que no se desarrollen con tecnología mala, como hemos hecho nosotros. Hemos quemado carbón de cualquier manera y ahora sabemos hacerlo en las mejores condiciones posibles. Demos esa tecnología a China. Hay que ayudar al mundo pobre a que se desarrolle.
-¿Podemos hacer algo cada uno?
-Como particulares, podemos hacer pocas cosas, pero significativas. Hay gestos cotidianos que malgastan recursos cuya corrección, si todos la hiciéramos, reduciría bastante el problema. A escala planetaria, cabe redirigir el exceso de riqueza de los países ricos a los ultrapobres como Bangladesh. ¿Qué importa a la gente de Bangladesh que el país se pueda inundar dentro de cien años si hoy se están muriendo!
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