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GRANADA

La mitad de los alumnos universitarios 'pasan' de asistir a clase y dejan aulas casi vacías

El solapamiento de horarios y las exigencias de los docentes aleja de las aulas a los estudiantes que acumulan asignaturas de tres y cuatro cursos y matrículas de 20 materias Los responsables de los centros confían en que con el espacio europeo esto se solucione

ANDREA G. PARRA

Viernes, 15 de diciembre 2006, 04:57

Ser profesor sin alumnos es muy triste. Y eso es lo que está pasando en algunos centros de la Universidad de Granada (UGR). La preocupación es latente. Algunos centros se están quedando sin estudiantes y no es porque no tengan matriculados, es porque no van a clase. Para algunas facultades y escuelas esto se ha convertido en un problema, otras sin embargo permanecen ajenas al mismo. En la Facultad de Farmacia, el decano, Luis Recalde, y todo la junta de centro tomaron el toro por los cuernos -en la medida que les es posible- y actuaron.

Hicieron un seguimiento de las diferentes asignaturas y comprobaron que había en muchos casos más de un 50% de absentismo. Los datos eran para preocuparse. También analizaron los motivos por los que los estudiantes no van a clase. Las causas fundamentales eran por solapamiento de horarios. También porque hay muchos que se suman al carro de 'Antoñita la fantástica' y se matriculan de dieciocho o veinte materias y después no pueden hacer frente a tanta clase. El resultado: las aulas se quedan vacías.

En la Facultad de Farmacia tienen matriculados más de 3.300 alumnos y se imparten tres titulaciones. En la que hay más problemas de absentismo es en la licenciatura de Farmacia. Eso pasa desde que en el año 2002 se puso en marcha el nuevo plan de estudio y se suprimieron las incompatibilidades. Hay alumnos que se matriculan de dieciocho y veinte asignaturas y al final no pueden ir ni a la mitad de las clases.

Con las señales de alarma encendidas, la facultad se empleó a fondo en este asunto. Se pudieron en marcha foros y se indagó en lo que estaba pasando. Además de los motivos del absentismo, constataron que la asistencia a clase estaba relacionada al cien por cien con los resultados en los exámenes. Según Luis Recalde, quienes tenían una asistencia a la asignatura por encima del 90% tenían posibilidad de sacar matrícula de honor; un 80%, sobresaliente; un 60%, notable; por debajo del 30%, suspenso.

No obstante, muchos alumnos tienen asignaturas de tres y cuatro cursos a la vez y sus horarios son para volverse locos. Hay quienes tienen -no sólo en Farmacia, sino en todos los centros universitarios- a una misma hora dos y tres clases. En opinión de Luis Recalde tal y como está el plan de estudios no hay muchas soluciones, pero todos estos males podrían resolverse con los créditos ECTS del sistema propuesto para el Espacio Europeo de Educación Superior.

En este extremo coinciden algunos de los responsables de centros universitarios consultados: Ciencias del Trabajo, Ciencias o Ciencias de la Educación, aunque este último tiene sus reservas. En Farmacia han puesto este año en marcha un plan piloto de créditos ECTS y para tener derecho a la evaluación continua el alumnado debe tener un 70% de actividad presencial. «Si no lo cumplen, sólo tienen derecho al examen final. No es obligatorio ir a clase, pero si no se va se pierde el derecho a la evaluación continuada», señala Recalde mientras apunta que en otros países hace tiempo que funcionan así y están saliendo bien las cosas.

Derechos y obligaciones

El vicerrector de Estudiantes de la Universidad granadina, Rafael Díaz de la Guardia, también se muestra confiado con el Espacio Europeo de Educación Superior y con que se «modifiquen los métodos docentes». Habrá más seminarios, mesas de debate y evaluación continua en las que tendrán que implicarse más los alumnos. Díaz de la Guardia apunta que no existe un estudio exhaustivo del absentismo en las aulas universitarias, pero «claro que puede haber un 50% de absentismo».

El responsable de Estudiantes aclara que no se puede obligar a un alumno a ir a clase. Si bien, recuerda que cada estudiante tiene unas obligaciones. En esto coincide el decano de la Facultad de Ciencias de la Educación, Antonio Delgado, que se ha dedicado a investigar este extremo y no «he visto escrito en ningún sitio que sea obligatorio». No obstante, recuerda que la asistencia a clase es un derecho del alumnado y también una obligación. En su centro, no han hecho un estudio pormenorizado sobre el absentismo, pero admite que puede estar en el 50% en muchas asignaturas. «Ese porcentaje se incrementa los viernes». Muchos alumnos de este centro no van a algunas clases porque se le solapan, pero no porque el centro las ponga a la misma hora, según Delgado. Defiende que «no tenemos materias del mismo curso que se solapen, incluso hay clase de dos a tres de la tarde».

Este no es el único motivo en Ciencias del Trabajo, y en muchos otros centros, por el que los alumnos dejan de ir a clase. Delgado lo reconoce abiertamente, aunque hay a otros centros que les cuesta: es debido a la profesionalidad del profesor. En Ciencias de la Educación su vicedecano de Ordenación Académica, Enrique Rivera, pone como ejemplo la cartelera de cine. «Si no nos gusta la película no entramos». Aunque sea una «pena» con el profesorado pasa igual. Sobre la profesionalidad dice que cada aula es «un templo» y reconoce que en su facultad los docentes son «reacios» a decir si los estudiantes van o no a clase. Por eso, indica que no les consta que los universitarios no vayan a clase.

Sobre los efectos de los nuevos créditos ECTS, tiene sus dudas, no por la metodología sino por las cifras de los grupos. «No nos podemos equivocar, los grupos son muy grandes», anota. Sí tiene más claro que los alumos van a clase cuando son plenamente conscientes de que eso les ayuda a aprobar.

En la Facultad de Ciencias también están preocupados por este tema. Se llevó a la junta de centro e incluso se puso en marcha una campaña para convencer al alumnado que lo importante no es sólo aprobar sino también aprender y para eso hay que ir a clase. El decano Enrique Hita, recuerda que en su centro se imparten doce titulaciones. No cuantifica el absentismo, si bien si, se muestra esperanzado con que con el proceso de convergencia se ataje esta situación.

Sin problemas

En la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales o en la Escuela de Informática, que son centros masificados, no les ocasiona grandes problemas el absentismo. Ellos deben hacer encaje de bolillos, pero para ver dónde pueden colocar a todos los alumnos, mientras en otros centros ven como sus aulas se quedan vacías.

El director de la Escuela de Informática, Buenaventura Clares, declara que «no hay problemas de absentismo». Si admite que tienen alumnos 'factoriales' con asignaturas de muchos cursos y que «también habrá gente que no aparezca por aquí». Este centro, sita en el campus de Aynadamar, está al 110%. No tiene espacio ni para alumnos ni para profesores, aunque eso no ha favorecido el absentismo, todo lo contrario. Los alumnos van a clase y los profesores también se emplean a fondo en tareas docentes e investigadores.

Por su parte, el vicedecano de Ordenación Académica de la Facultad de Ciencias Ecónomas, Francisco Martínez López, mantiene que en su centro no hay problema de absentismo, «más bien todo lo contrario por las informaciones que me llegan a mí». Si asume que hay asignaturas en las que a veces no van ni el sesenta por ciento de los alumnos matriculados.

La existencia de repetidores en muchos centros también disminuye la asistencia de estudiantes a clase. No obstante, esa no debería ser excusa para no acudir a escuchar las explicaciones del profesorado. Según los especialistas y los alumnos que este año han sido premios nacionales fin de carrera, la asistencia a clase es fundamental para aprobar y para sacar buenas notas. Algunos dicen que yendo a clase se tiene hecho más del 50% del trabajo.

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