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Miércoles, 27 de diciembre 2006, 03:16
EL abogado y mecenas del arte, José Antonio Jiménez Tovar, ha conseguido hacerse con la consola de mando que hasta 1988 estuvo operativa en el aeropuerto madrileño de Barajas, para exhibirla desde ahora en adelante en el Museo Histórico de la Alpujarra, situado en una gigantesca casa señorial del siglo XVII ubicada en Jorairátar (anejo de Ugíjar).
La preciada pieza -según Jiménez Tovar- «controló durante muchos años los sistemas de balizamiento del campo de vuelo de Barajas. Asimismo, y entre otras cosas, controló también los encendidos y niveles de brillo de todos los sistemas visuales de este aeropuerto internacional. Al tratarse de una pieza única y con mucha historia, que se encontraba ya jubilada y fuera de servicio debido a las nuevas tecnologías, no he puesto medios en conseguirla y traerla hasta aquí 'volando' a uno de mis tres museos, concretamente al que poseo en Jorairátar».
Casa del siglo XVII
La mansión que acoge el museo fue construida en el siglo XVII, conjuntamente con la iglesia, a instancias del presbítero, y esencialmente, con los diezmos y primicias. La hacienda de más de 2.000 metros cuadrados de superficie posee unos 4.000 objetos distribuidos en los salones, cocinas, hornos, caballerizas, trajes, bodega, alcobas, escuela, imprenta, tienda y otros habitáculos. A principios del siglo XIX el inmueble fue adquirido por Federico Martínez que por tener siete hijos, hizo que también su casa tuviese siete chimeneas.
La vivienda pasó después, bajo los auspicios del sacerdote Manzano (de Albuñol), a la posesión de la matriarca Loreto Martínez, madre del abogado de honor, diputado por la Alpujarra y alcalde de Ugíjar, José Jiménez que, casado con Clementina Tovar, tuvieron cinco hijos, entre ellos el actual propietario. El museo posee los primeros teléfonos y aparatos de radio que entraron en la Alpujarra, urnas para votar de la Segunda República, pesos árabes, manuscritos inéditos de importantes personalidades e, incluso, una cama de madera de palo santo que perteneció al célebre político, Antonio Cánovas del Casillo.
Asimismo, se encuentran expuestas en esta casa solariega máquinas de cine, colecciones de monedas, autógrafos, fotos, sellos, medallas, discos, juguetes e instrumentos musicales antiguos y un sin fin de cosas más. Una mujer que a corta edad comenzó a trabajar en esta casa, la entrañable y admirable Angelitas, es la encargada de enseñar con mucho primor, diaria y gratuitamente el museo a los turistas y visitantes que desean verlo.
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