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Provincia-Granada

Un atraco de lo más cutre

Unos ladrones nada profesionales asaltan a punta de pistola una sucursal bancaria de Loja y se llevan 70 euros después de cometer numerosos errores

YOLANDA AGUILERA

Domingo, 4 de julio 2010, 04:50

Ocurrió hace unos días en una sucursal bancaria de Loja. Dos individuos asaltaron, a punta de pistola, la caja. Las prisas por hacerse con el botín les llevaron a cometer numerosos errores para, al final, llevarse sólo setenta euros. Los que lo presenciaron dice que fue de película, pero no de película de suspense, sino de cachondeo a estilo de las de Torrente o aquella de 'Atraco a las tres'.

Hacía unos minutos que la sucursal había abierto sus puertas. A los tres empleados de la pequeña sucursal bancaria en Loja les esperaba una jornada de altas temperaturas y con sofocones incluidos. Afuera hacía mucho calor aunque dentro el aire acondicionado permitía estar mucho mejor que en la calle.

La limpiadora remataba con la fregona la oficina. Estaba a punto de concluir el trabajo y, con mirada amenazante limpiaba, a toda prisa, las nuevas pisadas de los clientes que, aprovechando el fresquito de la mañana, se habían introducido algunos de ellos, según dijeron después, en la oficina para esquivar el calor del ambiente.

El director y uno de sus empleados aguardaban en sus puestos con la firme convicción de que tenían por delante un día más de trabajo, uno de esos en que todo es rutina: transferencias, pagos, ingresos y reintegros... La mañana pintaba bien, una de esas muchas en las que no hay sobresaltos. Pero el susto estaba por llegar.

¡Arriba las manos!

De pronto, dos individuos irrumpían en la oficina al grito de «¡arriba las manos. Esto es un atraco!». Uno de los atracadores encañonaba al personal de la caja y el otro apuntaba a la limpiadora y a los pocos clientes que habían llegado a la sucursal.

Nadie cuestiona el susto y mal rato que debieron de pasar trabajadores y clientes ante la amenaza de los ladrones pero, a estas alturas, y conociendo los detalles del robo, todos coinciden en que fue un atraco de lo «más cutre».

Por lo pronto, los cacos aparcaron su vehículo en las inmediaciones del banco y se fueron. Debieron de pensar en rematar la faena cuanto antes y optaron por perpetrar ambos el atraco. Nada de esperar uno en el interior del coche en marcha para agilizar la huida. Estacionaron su vehículo, cerraron el turismo y se dirigieron a la sucursal.

Primer error: Tan cerca dejaron el coche del banco que una vecina, que permanecía retenida en el interior de la oficina, consiguió memorizar la matrícula del vehículo de los ladrones, incluso después llegó a escribirla en un papel.

Segundo error: Mientras uno de los atracadores ocultó su rostro con un pasamontañas, el otro optó por unas reducidas gafas de sol. «Mucho no se molestó en ocultar su identidad pues se le veía fácilmente la jeta», comenta otro vecino, que reconocería inmediatamente al atracador en caso de que participara en una ronda de reconocimiento, según afirmó después.

«Se nos hizo eterno»

El director de la entidad confirmó que «todo fue muy rápido pero a nosotros se nos hizo eterno». Los ladrones tenían demasiada prisa y no esperaron a que se abriera la caja fuerte sino que se llevaron lo poco que había disponible en los puestos, o sea, 70 euros.

Los nervios, la congoja y el miedo se palpaban en la oficina. Uno de los atracadores, en un momento determinado y con voz amenazante, gritó a los clientes:

-¡Todos al suelo!

En esas estaban cuando, de pronto, un buen hombre ya entrado en años y en con algunos kilos de más se dirigió al ladrón y le espetó:

-Mire usted, es que estoy muy mal de la artrosis y si me tiro al suelo. ya no me podré levantar.

-Pues lo siento, se tiene que tirar usted como todos, le dijo educadamente uno de los cacos.

Y como a buen entendedor pocos palabras bastan, el hombre terminó por tirarse al suelo. Luego tuvo que ser ayudado para levantarse.

Después de todo, lo que está claro es que los asaltantes no eran profesionales aunque consiguieron burlar el amplio cerco policial. Como decimos, sólo se llevaron 70 euros.

Y hasta la fecha no hay constancia de su detención. Aunque el botín no ha sido mucho, al menos sí saben esconderse.

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