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LOURDES GÓMEZ
Miércoles, 7 de julio 2010, 04:24
La famosa caja de madera recubierta en cuero rojo que ha custodiado la mayoría de los Presupuestos Generales del Estado del Reino Unido en los últimos 150 años cumplió su penúltima misión oficial el pasado 22 de junio. Esa mañana, siguiendo la tradición, el nuevo ministro de Hacienda de Gran Bretaña, el conservador George Osborne, mostró orgulloso a la nación el viejo y curtido maletín frente a su residencia oficial, en el número 11 de Downing Street.
Fue un gesto cotidiano y al mismo tiempo histórico: la valija abandonó definitivamente ese día la sede ministerial para ingresar en la colección nacional de documentos de Estado. Tras una delicada limpieza se exhibirá en el búnker que Winston Churchill utilizó durante la Segunda Guerra Mundial, en las llamadas Habitaciones de Guerra del Gabinete (Cabinet War Rooms), en Whitehall, el centro político de Londres.
La historia de esta maleta se remonta a mediados del siglo XIX. El político liberal William Gladstone (1809-1898) la encargó a una peletería de Londres, la firma Barrow and Gale, para guardar sus documentos oficiales. Y desde su puesto en el Ministerio del Tesoro -que ocupó en tres ocasiones antes de hacerse con la jefatura del Gobierno- inauguró una tradición que aún perdura. En esos tres años, Gladstone trasladó sus planes presupuestarios en la misma cartera desde su residencia en Downing Street al cercano Parlamento de Westminster.
Desde entonces, en la Cámara de los Comunes los diputados han aguardado ansiosos la llegada de ese maletín rojo del responsable del Tesoro, con los planes fiscales del Gobierno guardados en su interior. Está hecho a mano, lleva un cerrojo a prueba de posibles descuidos y una manija de latón capaz de aguantar kilos de documentos. La madera procede de pinares plantados en tierras frías para asegurar la durabilidad del armazón, que se reforzó con una capa de piel de carnero. El color original, en rojo bermejo, se ha oscurecido con el paso del tiempo. Entre las innumerables marcas y rasguños de la superficie, aún se aprecian las letras doradas que lo identifican como propiedad del 'Chancellor of the Exchequer' (Ministro de Hacienda).
«No damos nuestra dirección»
«Todavía hacemos a mano los maletines. El modelo apenas ha variado, aunque el maletín de Gladstone es más pequeño y los mangos son ahora de cuero», explica el director de producción de Barrow and Gale, firma con tanta solera como la jubilada valija. El responsable se resiste a identificarse salvo por el nombre Ashton. «Seguimos trabajando para el Gobierno y hemos de ser discretos», justifica. La verdad es que confeccionan maletines y portafolios para todos los ministros con una discreción más propia de los Servicios Secretos británicos. «No damos a conocer el barrio donde tenemos el taller, sólo informamos de que está en el Sur de Londres. Nuestros archivos sugieren que la empresa se fundó hacia 1525, pero sólo tenemos documentos que certifican nuestra presencia en el país desde 1750», abunda en el misterio Ashton, que atribuye la tradición de los maletines rojos oficiales a Alberto, consorte de la reina Victoria.
Con el reciente cambio de Gobierno, los pedidos se han disparado en Barrow and Gale. Los ministros salientes tienden a llevarse el maletín oficial a casa como recuerdo de su trayectoria gubernamental. Sus sucesores reclaman, por supuesto, su propia valija roja a un precio que la empresa no desvela. Como ejemplo orientativo, un portafolio estándar que se suministra a los funcionarios del Foreign Office cuesta más de 3.000 euros, de acuerdo con la información de la web de Barrow and Gale. Y, según datos oficiales que el anterior Gobierno laborista se vio forzado a publicar, las carteras oficiales costaron al contribuyente cerca de 70.000 euros entre 2002 y 2007.
El discurso y la petaca
Pero el maletín de los Presupuestos, la llamada Gladstone Box, es excepcional. Ha pasado de un 'chancellor' al siguiente hasta su despedida final con las cuentas de emergencia del Ejecutivo de coalición entre conservadores y liberal-demócratas. Y no ha sido fácil su jubilación. George Osborne, el actual ministro de Hacienda, quería su foto en Downing Street con la histórica maleta y para ello ha tenido que pelearse con los mismísimos Archivos Nacionales, que exigían su retirada inmediata de servicio por su deteriorado estado. Los restauradores de esta respetada institución temían que terminara rompiéndose con el peso de los documentos. Al final ha habido foto. Pero ha sido la última.
En realidad, ni Osborne ni varios de sus antecesores han llevado los Presupuestos en el preciado objeto. Los del pasado junio se detallan en 112 páginas principales y ocho documentos adicionales, que probablemente no caben en la pequeña caja. Los ministros suelen transportar en el maletín más famoso de Gran Bretaña su discurso parlamentario, aunque hay excepciones notorias. El conservador Norman Lamont guardaba una petaca de whisky, según ha desvelado su colega de partido y actual ministro de Exteriores, William Hague. La revelación no es descabellada. A los 'chancellors' se les permite consumir alcohol en los Comunes el día del debate presupuestario.
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