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Dos miembros del equipo de investigación limpian una defensa de mamut en Fuente Nueva 3, en las excavaciones del verano pasado. :: JOSÉ UTRERA
Un presupuesto en los huesos
Cultura-Granada

Un presupuesto en los huesos

A diferencia de Orce, Atapuerca es fruto de 30 años de actividad continua e inversiones multimillonarias

ÁNGELES PEÑALVER mapenalver@ideal.es

Domingo, 3 de octubre 2010, 06:19

Los yacimientos paleolíticos de Orce -ya nadie lo discute- son puro oro para la comunidad científica internacional por su basta riqueza animal y de herramientas humanas de 1,3 millones de años. Pero llevaban treinta años inmersos en una desgraciada tónica de inactividad por distintos motivos, entre los que destacaban las peleas entre su descubridor, Josep Gibert, y la Junta de Andalucía. La cuna del Pleistoceno Inferior en Europa -que aún está sin explotar- acaba de cambiar de proyecto, de responsables científicos y de objetivos para brillar en el panorama internacional tanto como Atapuerca.

La Junta de Andalucía -última responsable de la explotación, de los presupuestos y de los permisos de la zona- sigue siendo la misma administración tres décadas después. Ahora debe cambiar de política inversora y de modelo de gestión en esta zona, donde en 1982 Josep Gibert anunció el hallazgo en Venta Micena de un fragmento craneal de homínido. El origen humano de ese hueso ha sido refutado y aceptado casi por igual entre la comunidad científica. Pero ese debate, según el alcalde de la localidad del altiplano granadino, José Ramón Martínez (IU), no es motivo para el olvido padecido por estos yacimientos alabados por el propio codirector de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, hace unos meses: «Valoro muchísimo Orce, cuyos restos parece que son más antiguos que los de Atapuerca».

La competencia existe en el mundo de la investigación. Y el equipo burgalés ha cerrado la presente campaña de excavaciones asegurando que las ocupaciones humanas de aquella zona -en la Sima del Elefante- pueden alcanzar 1,5 millones de años. Lo dicen porque han encontrado dos piezas de industria lítica justo por debajo de donde se halló -en 2007- una mandíbula de 1,3 millones de años. Allí el trabajo no se interrumpe. Este verano, por ejemplo, 200 personas del equipo de excavaciones han 'faenado' durante un mes y medio en ocho de los doce yacimientos castellanos.

Las sanas disputas científicas son productivas. Y que Juan Luis Arsuaga reconozca la importancia de Orce es lógico ante su sorprendente cantidad de restos óseos fosilizados de grandes mamíferos, elefantes, rinocerontes e hipopótamos con evidentes huellas de haber sido consumidos por homínidos.

En Granada, en tres décadas de irregular actividad arqueológica, también se han recuperado industrias líticas muy primitivas, las primeras herramientas utilizadas por los homínidos. Tan primitivas, que Robert Sala, que se acaba de estrenar este verano como nuevo director de los trabajos arqueológicos con la intención de darles un vuelco, las compara con los antiguos yacimientos de Etiopía o Kenia.

Nueva era

Con esas alentadoras bazas, Robert Sala, del Institut Catalá de Paleoecología Humana i Evolució Social (IPHES) y vinculado a Atapuerca, se va a centrar en sólo dos yacimientos de toda la cuenca Guadix-Baza: Fuente Nueva 3 y Barranco León.

Aquel lugar con tintes románticos, Venta Micena, donde reposan las cenizas de Gibert, seguirá postrado en el ostracismo, al menos, en los dos próximos años. En ese periodo, los otros dos espacios cuentan con una dotación presupuestaria de 170.000 euros. Uno de los primeros logros del nuevo director ha sido crear un grupo de trabajadores vinculados a todas las universidades andaluzas y varias internacionales, además de rescatar a varios miembros del equipo de Gibert.

Pero en Orce se espera y necesita mucho más. Las excavaciones y los 45 científicos asignados al proyecto actual no volverán hasta septiembre de 2011. Además, el Plan Director para la zona, el marco de acción que la Junta de Andalucía lleva anunciando desde hace tres años, no se ha presentado aún.

Paulino Plata, consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, dijo hace unos días en el yacimiento de Fuente Nueva, en la clausura de la campaña: «Tendremos que tomar ejemplo de Atapuerca». Aunque él mismo reconoció que el Informe Eseca, presentado en 1999 por la administración andaluza, había caído en el olvido. Ya nadie de su cartera mantiene que a la zona van a destinarse 1.400 millones de pesetas de los de antes (8,4 millones de euros) para crear el Centro de Interpretación de los Primeros Pobladores y promover la declaración de Patrimonio de la Humanidad de la Cuenca Guadix-Baza-Huéscar.

La divulgación tendrá que esperar, señaló el máximo responsable de Cultura, quien recalcó que es necesario buscar más apoyo externo e institucional para el desarrollo de ese territorio. Plata declaró que había iniciado contactos con la Unesco y habló de una convergencia entre las Consejerías de Cultura, Turismo y Medio Ambiente para conseguir el despegue definitivo de la zona, donde también animó a implicarse a la diputación y al ministerio.

Según Benzal, el Plan Director que presentarán «en breve» contempla la protección del paisaje de los yacimientos; mejoras en el Palacio de los Segura -donde se ubica el modesto museo Josep Gibert-; y la inclusión de los mismos en la Red de Espacios Culturales de Andalucía (RECA).

El delegado granadino insiste en que la Junta de Andalucía tiene un «proyecto clarísimo» para Orce y la comarca. Pero no precisa si se han aumentado las partidas presupuestarias en función de la campaña arqueológica que acaba de terminar. «Es prematuro crear una Fundación Orce, cuya existencia estará determinada por lo que la investigación arroje», añade. En Atapuerca -en 1999- empezó a funcionar una fundación que, entre otras cosas, hace confluir capital público y privado. Inició su andadura después de que en 1992 se descubriera en la Sima de los Huesos el llamado cráneo de Miguelón, un 'homo heidelbergensis' de hace medio millón de años, el más completo de su género en el mundo.

200 millones en un complejo

En definitiva, una realidad apabullante como Atapuerca jamás ha padecido un ritmo inversor tan lento como Orce. Allí se llevan haciendo visitas guiadas desde hace 15 años, que ahora ascienden a unos 100.000 turistas al año. En la cuenca de Guadix y Baza la arqueología aún no se usa como reclamo turístico.

Los principales impulsores del 'milagro burgalés' han sido sus tres codirectores, Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, que crearon un compacto equipo de excavación multidisciplinar cuando Emiliano Aguirre se jubiló en 1991.

La Junta de Castilla y León les ha respaldado financieramente desde el principio y recientemente han inaugurado en Burgos el Museo de la Evolución Humana, la principal infraestructura de todo un entramado de actuaciones para potenciar la investigación y divulgación. Pero el museo sólo es una parte de un gran complejo, junto con el Centro Nacional de Investigación de la Evolución Humana y el Auditorio y Palacio de Congresos. El Centro Nacional lleva en marcha desde el pasado 7 de julio, inaugurado por la Reina, y los más de 30 millones de presupuesto fueron financiados a partes iguales entre el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Junta de Castilla y León.

El Auditorio y Palacio de Congresos está todavía en construcción, aunque se espera contar con él a principios de 2011. Su coste se aproxima ya a los 100 millones de euros, que se afrontarán entre la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Burgos. El Gobierno Central, de momento, sólo ha contribuido con 1,5 millones de euros.

A esto se suman los centros de recepción de visitantes que la Junta construye en las localidades de Ibeas de Juarros y Atapuerca, que avanzan a buen ritmo y ambos prestarán servicio en verano de 2011.

Profesionalizar equipos

Por si fuera poco, los ideólogos de Atapuerca, además, han logrado vincular a distintos institutos de investigación, como el Área de Paleontología y Área de Prehistoria de la Universidad de Burgos; el Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), de donde depende ahora Orce a través de Robert Sala; el Centro Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Salud Carlos III de Evolución y Comportamiento Humanos; además de la Universidad de Zaragoza.

Uno de sus objetivos desde el comienzo de las excavaciones fue profesionalizar los equipos con el fin de poder avanzar más rápido en la investigación. Y al final, han logrado poner nombre a todo este entramado de recursos y al modelo de colaboración: Sistema Atapuerca. Su ambición no conoce límites y están diseñando los contenidos y el presupuesto del Máster de Evolución Humana, que ofertará la Universidad de Burgos.

Frente a esto, por el momento, el equipo multidisciplinar dirigido por Sala -la mayoría son estudiantes, doctorandos e investigadores a los que sólo se les paga la manutención- ha quedado muy satisfecho con esta fructífera campaña que ha arrojado 1.400 fósiles tecnológicos y faunísticos, entre los que destacan caninos de hiena y molares de rinocerontes y mamuts. Veintiocho años después del hallazgo del Hombre de Orce, en los yacimientos donde se encontraron sus restos, independientemente de que éstos sean humanos o no, quedan promesas por cumplir, por lo pronto, la presentación de un Plan Director dotado económicamente.

El tiempo corre igual para estos dos complejos que ofrecerán trabajo a varias generaciones de investigadores. Pero su radiografía actual es diferente. Atapuerca, en pleno esplendor después de 30 años de investigación y hallazgos que se exhiben en el flamante Museo de la Evolución Humana, se ha salvado de la 'glaciación económica'.

Sin embargo, Orce empieza su viaje iniciático en época de crisis, pero de la mano de un gran paleontólogo como Robert Sala, que tiene por delante el reto de hacer creer al mundo en este tesoro por desenterrar. Un golpe de suerte aún por llegar hará que salgan a la superficie los fósiles de los homínidos que cazaban y comían allí hace 1,3 millones de años; y así es probable que Granada pueda mostrar al mundo un universo como Atapuerca.

Para ello, Robert Sala promete competir y asegura que en la Sima del Elefante de Atapuerca la ocupación humana es de más corta duración, mientras que en Orce los conjuntos de esa cronología son mucho más extensos y dan idea de una ecología y adaptación diferente. Sólo falta poder mostrarlo.

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