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Militares y forenses inspeccionan en Ciudad Juárez el cadáver de un hombre hallado muerto en un club. Abajo, 'El Ponchis'. :: REUTERS
Un sicario de doce años
SOCIEDAD

Un sicario de doce años

El asesino más buscado de México es un niño que tortura a sus víctimas, las degüella y arroja sus cabezas a la cuneta

FERMÍN APEZTEGUIA

Lunes, 15 de noviembre 2010, 02:47

Le llaman 'El Ponchis', que suena divertido y pueril, pero en realidad es el sobrenombre de uno de los sicarios más sanguinarios de Mexico. Un auténtico canalla de 12 años que tortura, mata y degüella a sus víctimas a razón de 3.000 dólares por cabeza. La Policía mexicana, que anda loca buscándolo, ha colgado varios vídeos en Internet por si alguien puede dar pistas del angelito. En uno de ellos, uno de los imberbes matones que forman parte de su misma banda relata la manera en que eligen a sus víctimas: «Matamos a los contras y cuando no damos con ellos matamos a gente inocente, para que nos paguen, así sean taxistas o albañiles a los que hacemos pasar por sicarios o mañosos».

Agentes federales y soldados del Ejército mexicano le buscan sin parar desde hace tiempo en el estado de Morelos, al sur del país, donde el joven asesino trabaja como matón para el cartel de las drogas del Pacífico Sur, más conocido por sus siglas CPS. Las pistas le sitúan en el municipio de Jiutepec, cerca de la ciudad de Cuernavaca, un lugar nada recomendable para irse a vivir. Fíjense cómo arranca un informe del Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad de México titulado 'Inseguridad en Cuernavaca': «Confirmado: Cuernavaca es una de las ciudades más inseguras del país y registra uno de los índices más altos de delitos cometidos con agresión física de por medio, así como de violencia perpetrada contra las mujeres...».

Allí trabaja 'El Ponchis', que forma parte de una banda integrada por chicos y chicas de 12 a 23 años, dedicada a la siembra del terror en la ciudad. Una reciente información de 'El Universal' relataba que la disputa entre bandas rivales por el mercado local de la droga se había saldado con «casi 300 muertos en lo que va de año, de acuerdo con el levantamiento de cadáveres».

El pequeño sanguinario tiene la misión de matar a sus víctimas, torturarlas, cortales los genitales, matarlas y degollarlas, que no es lo último que hace con ellas. Las cabezas de los fallecidos suelen ser arrojadas con posterioridad a carreteras y cunetas o bien depositadas en lugares públicos, como advertencia a la población. Hace sólo unos días, la semana pasada, una banda similar depositó tres cabezas humanas frente a una alcaldía de un pueblo del norte del país, junto con varios mensajes del crimen organizado.

Al 'Ponchis', como a la mayoría de los malos, le encanta lucir su bellaquería. Como es un moderno, publica sus marranadas en Internet, donde presume de sus armas, las drogas que consume, los autos dictados contra él y la forma en que rebana el cuello a sus víctimas.

Si quieren pasar un rato de miedo, entren en Youtube, escriban 'El Ponchis' y disfruten del testimonio. Si luego les pica la curiosidad, pueden continuar investigando por la Red. Un consejo saludable: no lo hagan seguido de comer, mejor buceen una vez pasado un rato.

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