

Secciones
Servicios
Destacamos
Edición
FERMÍN ANGUITA
Miércoles, 5 de enero 2011, 03:31
Cuando el pago es una sonrisa o un instante de felicidad ajena, no media contrato para la actuación, pues el compromiso se acepta y se asume como un ejercicio de generosidad. Y de ello se benefician, mutuamente, público y artistas.
Estos últimos fueron, ayer, los veintitantos integrantes de la coral Armiz, de Motril, mientras que el público, de excepción, fueron los mayores de las residencias Costa Nevada y Nueva Vida. Un regalo especial y entrañable de esta formación musical que se ofrece sin condiciones, cada año, a todos los asilos y residencias que estiman a bien celebrarlo.
Los componentes de esta coral vienen actuando para los abuelos desde hace más de una década, desde que se gestó este movimiento musical que entendió desde el principio que la faceta solidaria debía ser inherente a su propia labor cultural.
«La verdad es que este encuentro con los mayores es algo precioso para todos», relataba la directora de Armiz, Chelo Martos, quien explicaba con emoción cómo durante un año entero muchos de los abuelos no habían olvidado la promesa hecha de enseñarles un nuevo villancico para cantar, todos a coro, en la actuación de ayer. Un acto ubicado expresamente en esta fecha, para no coincidir con la cantidad de convocatorias y agasajos que se prodigan en los primeros días de la Navidad.
Pero lo de ayer no fue un recital al uso. Existe un plus intenso y vibrante que se evidenció durante el desarrollo del repertorio en las dos residencias: villancicos populares, reconocibles y que invitaban al público a integrarse en el coro de voces, con algún villancico clásico de los siglos XV y XVI, siempre con la correspondiente introducción didáctica de la directora que, en todo momento, no cesó en su afán de integrar a su especial público en la magia de una música que parecía encantada.
Desde luego, no podía encontrarse un público más embelesado. «No es fácil este compromiso», decía uno de los miembros de Armiz, resumiendo en esa frase un sentimiento que revoloteaba ayer durante ambas intervenciones.
Carmen Alarcón, trabajadora social en el 'Costa Nevada' habló a sus mayores mirándoles a los ojos: «Estos villancico son para vosotros, como los del año pasado que tan buen recuerdo nos dejaron», decía sonriendo mientras que algunos le correspondían abiertamente, con expresión de estar disfrutando incluso antes de la primera nota, al tiempo que otros no lo hacían sino con el alma. «Lo más hermoso es ver cómo muchos son capaces de reaccionar, y lo hacen de muchas maneras a cual más tierna», decía Alarcón.
Y entonces, la directora Chelo Martos anuncia con entonación alegre: «¿Os gusta 'Adeste fideles?». Desde la última fila una mujer se pone en pie y junta las manos en actitud divertida. Algunos residentes son bastante mayores y, pese a su edad, son tremendamente lúcidos y su capacidad de conectar con los demás es increíble.
Otros, sin embargo, habitan en un mundo interior a veces inexplicable y duro para sus seres queridos, pero en ellos la música, esa música suave y armoniosa que proviene del canto coral capta su interés de manera excepcional y tan emocionante que conmueve. El tercero de los villancicos y no se escucha el más mínimo sonido en la sala.
Llega Fran, otro de los componentes de Armiz, «vienen casi todos los componentes, es una ocasión muy especial y no faltan a la cita», quiere resaltar Chelo. Así es, la celebración levanta en la residencia una peculiar animación y los abuelos van llegando y tomando asiento antes de que comience su pequeña fiesta casi de Reyes. «Decir que son como niños no es un tópico, hay que entender esta afirmación como algo hermoso y cierto», rubricaba Alarcón, tan cierto como que monitores percibían con una claridad abrumadora la ilusión que irradiaban esos chavales de muchos años. A esas alturas de la tarde, el espacio diáfano y claro donde se celebra este sencillo acto no es solo el escenario de un acto cultural y humano dirigido a los mayores, sino un mensaje claro de que las cosas hechas con cariño pueden obrar pequeños logros, como el despertar de una ilusión en los ojos de un abuelo.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
España vuelve a tener un Mundial de fútbol que será el torneo más global de la historia
Isaac Asenjo y Álex Sánchez
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.