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ANTONIO ORDÓÑEZ
Viernes, 28 de mayo 2010, 03:14
Hay miles de motivos que inducen a la escritura. Sentimientos, ansias, desencantos y esperanzas... Si además esa tarea de expresarse a través del papel se hace mediante el lenguaje poético, las razones pueden ser incluso más numerosas e intangibles. Con el propósito de dar respuesta a esas causas de la creación poética -de la mano de los jóvenes autores-, las distintas provincias andaluzas han contado con el programa 'Y para que + poetas', que llegó ayer a la capital jienense de la mano del Centro Andaluz de las Letras.
Fruto de esta iniciativa se ha editado un poemario donde aportan su esencia un buen puñado de jóvenes andaluces, y en el que colaboran cuatro jienenses que protagonizaron ayer una mesa redonda en la Biblioteca Provincial. Se trataba de Ana Toledano, Yolanda Ortiz, Antonio Alfonso y José Alberto Arias Pereira, a quienes acompañaron como moderadores Juan Carlos Abril y Raúl Díaz Rosales. Durante el encuentro, los autores disertaron sobre poesía, sobre los sentimientos que se les remueven a la hora de enfrentarse a la misma, lo que supone el oficio poético para ellos, las lecturas que les influyen, etc. Julio César Jiménez dirigió los primeros instantes hacia una reflexión sobre qué mecanismos movía a estos cuatro autores a la hora de enfrentarse a la creación, y si no había en esa acción un miedo a dejarse llevar por la mediocridad. En este sentido, Yolanda Ortiz destacó que dentro de esa autoexigencia que rige el afán creativo de un escritor, el rechazo a lo que uno escribe procede directamente de la búsqueda de lo que ella calificó como una «voz propia». Por su parte, José Alberto Arias incidió en que si bien esa búsqueda de la voz es una constante casi siempre generalizada, la mediocridad también puede ser una causa propia de la inmediatez de la propia acción poética; no obstante, insistió en que ésto, lejos de ser negativo, es un gaje propio del oficio, puesto que «los escritores tienen que aprender a borrar, a corregirse a sí mismo».
Desde la inocencia
En el caso de Antonio Alfonso, consideró que seguir o dejarse influenciar por ciertas normas o por ciertos autores -sobre todo en los comienzos de un escritor- no es algo negativo, desde el punto de vista de que se realiza desde la inocencia que emerge del deseo de escribir. Por eso consideró que para huir de la mediocridad, el truco está en repasar lo creado hasta destilarlo por completo, sobre todo en esos inicios de la actividad poética «cuando hacemos poesía más por nosotros mismos, por la autosatisfacción, que pensando en la posibilidad de que haya un futuro lector». Muy cercana a la postura de Antonio Alfonso se declaró Ana Toledano, especialmente en la afirmación de que «en corregirse está el oficio, esa es la putada y es también donde se encuentra el posible beneficio de la mediocridad... Mi escritura es egocéntrica como yo, porque se basa en lo que se alza sobre mí, en lo que conozco, en lo que me inquieta, en lo que me duele o no me duele. La destilación va ahí, cuando logro poner lo que quiero decir... a mi me gusta hablar más que de la existencia de una voz, de lo dicen mis vísceras...».
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