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Una mujer enciende una vela al Cristo de la Providencia. :: JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ
El Cristo de la Providencia está muy enraizado en la vida de Andújar
ANDÚJAR

El Cristo de la Providencia está muy enraizado en la vida de Andújar

La devoción que le profesa el pueblo se remonta a una leyenda que atribuye a un milagro la salvación de un condenado a muerte

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ

Domingo, 8 de abril 2012, 02:38

El Cristo de la Providencia ejemplifica en la ciudad la hondura que alcanza el fenómeno de la religiosidad popular que se extiende a otras manifestaciones. Es una imagen que está muy presente, porque una de sus tallas procesiona en el Vía Crucis del Martes Santo, desde su sede de la parroquia de Santa María la Mayor para atravesar todo el casco histórico.

Pero hay otra más pequeñita, muy cerca, justo en la esquina de la parte trasera de la iglesia (en la calle La Alhóndiga), que concentra las plegarias y la devoción de una gran parte de la ciudadanía. Las gentes encienden y depositan unas velas para pedir un deseo o una promesa y le rezan de una manera íntima, con el corazón y los labios. Existen varias versiones sobre la imbricación del Cristo de la Providencia en la vida rutinaria de la ciudad.

Una responde a una leyenda, que por cierto viene impresa debajo de la hornacina que cubre a la pequeña talla restaurada en el año 1940 por Manuel Aldehuela. Viene a decir que en ese mismo lugar, un reo perseguido de muerte imploró a Dios con mucho fervor, a quien le suplica amparo y protección, que la encontró porque le imploró con fe y fervor. Según la leyenda, el Señor se la concedió, diciéndole que había encontrado la Providencia. Este hecho se cuenta que ocurrió una noche fría y tenebrosa de un 17 de enero de 1314.

La otra versión

Pero existe otra versión que explica una devoción muy incardinada con el pueblo que la explica en su libro sobre 'Leyendas y tradiciones de Andújar' Carlos de Torres Laguna habla de esa tradición oral, pero recoge unas actas del Ayuntamiento, datadas en el siglo XVIII, donde atestiguan que en esa fecha intentaron matar a un hombre en ese mismo lugar, sin llegar a consumar este macabro hecho. «La primera leyenda se trata de una narración fantástica, con un fondo de verdad», constata el hijo de Carlos de Torres, el filólogo e investigador, José Carlos de Torres Martínez, quien le la más credibilidad a lo que dicen las actas del Ayuntamiento. «Todos los pueblos antiguos están plagados de leyendas, pero sí que es verdad que cuando intentaron matar al hombre en el lugar donde estaba el Cristo ocurrió un hecho milagroso al fallar el intento del asesinato», afirma.

El origen ya de la leyenda se pudo deber a la condición religiosa de la persona a la que iban a matar y atribuyó su salvación al Cristo que ya se encontraba. «Y a partir de entonces se le empezó a llamar el Cristo de la Providencia y es lógico que suscite veneración, porque la religión tiene una base de misterio, sentimientos y esperanza y es un fenómeno de religiosidad popular».

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