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VÍCTOR J. HERNÁNDEZ BRU
Domingo, 26 de junio 2016, 00:14
El 15 de agosto de 1936 ha pasado a la historia como uno de los días más tristes en la historia del periodismo almeriense. Ese día, Fructuoso Pérez Márquez, director del diario La Independencia, era fusilado en la Playa de La Garrofa junto a otros periodistas, empresarios y religiosos almerienses. Su delito consistía en haber dirigido un diario de orientación católica en Almería durante los últimos años, un diario en el que entró como periodista y del que terminó siendo uno de sus dueños, además de director.
El 18 de julio de ese año había comenzado la Guerra Civil y Almería había quedado bajo dominio de las fuerzas republicanas. El 28 de ese mismo mes Pérez Márquez era detenido y encarcelado. Su familia no volvió a saber de él de forma oficial. Bajo arresto permaneció hasta el 15 de agosto, fecha en la que fue conducido a la citada Playa de La Garrofa para ser fusilado. La historia oficial cuenta que su familia no tuvo nunca comunicación oficial ni de su muerte ni de las circunstancias en las que ésta había acontecido. Sin embargo, años después, bien entrada la Guerra, su viuda, María Barceló Toro, recibió una carta a nombre de la «Viuda de Fructuoso Pérez Márquez», lo cual supuso la única verificación oficial que la familia pudo tener sobre su fallecimiento.
Periodista reconocido
Pérez Márquez, que hoy en día tiene a su nombre una pequeña calle peatonal paralela al Paseo de Almería, entre éste y la Calle Real, había nacido en Almería en 1884 y fue periodista, músico y empresario, después de haberse formado en el seminario y haber estudiado Filosofía y Humanidades.
Tras haber viajado a América con su tío, regresó a Almería para comenzar su carrera periodística, que le convirtió en una de las figuras informativas de la época en la provincia, siendo encargado de cubrir eventos importantes como la visita del Rey Alfonso XIII o la expedición oficial del Ayuntamiento de Almería a la Exposición Universal de Barcelona, con el alcalde Emilio Pérez a la cabeza. De redactor pasaría a ser administrador de La Independencia y más tarde su director.
De asaltos y dificultades
La época republicana, de 1931 a 1936, fue especialmente dura para Pérez Márquez y en general para el diario. Son varios los relatos de asaltos a la redacción que sufrió el periódico por parte de grupos republicanos y obreros. Antes de la proclamación de la Segunda República, el periódico se había posicionado de manera clara a favor de la Monarquía. De hecho, para la historia quedó el artículo con el que su redactor, Miguel Peñaflor, pronosticaba el 11 de abril de 1931, a las puertas de las elecciones municipales que supondrían la mecha de la proclamación republicana, que «España es monárquica», en equívoca alusión a los resultados que se producirían tres días más tarde y que en absoluto le dieron la razón.
Peñaflor aseguraba ese día que «democráticamente (...) la elección no la constituyen los resultados parciales sino los totales; y si la totalidad de los votos monárquicos y por ende el número de concejales que de esa significación resulten elegidos es muy superior al de los antimonárquicos, se deberá reconocer que (...), pese a todos los artificios que se ponen en obra y a las sugestiones y captaciones que se prodigan por una prensa que se dice servidora, España es monárquica».
Tras la proclamación de la República, La Independencia auto-afirmaba su posición y publicaba que «somos quienes éramos. Estamos donde estábamos. En primer término, católicos, apostólicos, romanos. Nuestra actuación, con Monarquía o con República, será en adelante lo que ha sido hasta hoy; por encima de todas las cosas, Dios y la Iglesia, cuyas doctrinas y mandatos acatamos ciegamente».
Hacia el trágico final
En esos días, Pérez Márquez afrontaría su primera detención por defender ideas católicas. Ya en el 36 llega la recta final de La Independencia, con varias contingencias: primero una huelga de sus trabajadores; después, con un nuevo parón para renovar la maquinaria del mismo; y finalmente, una estrategia hilvanada por sus propietarios, Pérez Márquez, Vivas Pérez hijo y Calatrava. El objetivo era realizar una nueva parada técnica, destinada a dejar que se produjera la sublevación militar de la cual estaban informados, para después, tras el esperado éxito de ésta, regresar a la calle como el símbolo de la nueva era periodística y política en Almería. El fracaso del levantamiento militar supuso que La Independencia no volviera a ver la luz y la detención y asesinato de sus principales responsables.
Ese día también fueron asesinados otros miembros del diario, como el cuñado de Fructuoso, Antonio Barceló Toro, el sacerdote y redactor religioso Rafael Román Donaire, Alejandro Salazar Salvador, Jesús Salazar Ruiz y los colaboradores Rafael Calatrava Ros, Jaime Calatrava Romero, Francisco Florido, Pablo Sáez de Bares, Ginés Céspedes Jerez y el doctor Juan Banqueri Salazar.
El periódico será incautado por la UGT y con su maquinaria saldrá a la calle el periódico obrero ¡Adelante!, hasta el final de la Guerra Civil. Su esposa enfermará y fallecerá en días; mientras que su hijo tendrá que huir para no correr la misma suerte que su padre.
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