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Artista granadina
El 'pero' del Día de la Cruz brilla en el ThyssenSu nombre aparece con letras grandes en mitad del Paseo del Prado madrileño, sobre el Museo Thyssen-Bornemisza: Marina Vargas. «Vivo un momento dulce», sonríe la artista granadina. Hace cuatro años, en noviembre de 2021, expuso en el Palacio de Cibeles una escultura en mármol de Carrara sacada de su propio cuerpo. Era ella a tamaño real, desnuda, con el puño en alto y un pecho extirpado por culpa del cáncer de mama. Vargas incluyó el arte en su cura, en su tratamiento, un rayo de luz con el que atravesó las salas de medio planeta. Ahora vuelve con otra revelación, una exposición que bebe de su propia vida y que, de alguna manera, da voz a todas las mujeres silenciadas a lo largo de la historia. Mujeres que se quedaron con el «pero» en la boca.
'Revelaciones', hasta el próximo 4 de mayo, es la última gran muestra del Thyssen y forma parte de Kora, un programa dedicado a mujeres artistas que dialogan con obras de la propia colección del museo. «He sido la elegida este año, en la octava edición. Un orgullo», dice Vargas, que pone su centro de gravedad en la figura de María Magdalena, a partir de la que orbita todo lo demás. «Reivindicar su figura no solo es un acto poético, sino político y social», asegura.
En la propuesta de Vargas hay más de cuarenta obras de nueva producción: escultura, pintura, dibujo, fotografía y hasta obra sonora. «Todo crea un recorrido de un solo cuerpo estrechamente vinculado a nivel simbólico, incluso a través del color». Aunque María Magdalena y uno de sus retratos vertebran la muestra, hay una estructura que propuso Semíramis González, la comisaria de la exposición. «Ella ha sido fundamental en el resultado. Hablamos mucho y, en una de esas charlas, me ofreció una estructura interesante: palabra, visión y cuerpo. Son los tres ejes de mi proceso de trabajo y las tres ideas que dan nombre a cada una de las salas».
Sin embargo, antes de hacer ese recorrido, el visitante se encontrará en la sala de Colecciones con un guiño genuinamente granadino. Una de las obras clave de la muestra es 'La Virgen del árbol seco', una pintura de Petrus Christus que normalmente se puede disfrutar en este rincón del Thyssen. «El cuadro hace referencia al conflicto de la manzana de Eva y del árbol de la ciencia». Sin embargo, en lugar de la pintura hay una escultura de bronce de Marina Vargas: una manzana de bronce con unas tijeras clavadas. «Es una referencia al ritual popular de Granada del Día de la Cruz». Además, esa manzana, el símbolo de 'Revelaciones', se ha convertido en una joya, una suerte de amuleto, que se puede adquirir en la tienda del museo. Para que ningún 'pero' se quede colgando.
María Magdalena escribió un evangelio del que solo quedan tres páginas destrozadas. «Señal de ese intento por invisibilizarla». Entre las frases que se rescataron, Vargas subraya esta: «Os voy a enseñar lo que hay oculto dentro de vosotros». «Me la llevo al ocultismo, a lo que tiene que ver con la astrología y el mundo espiritual. Y como yo trabajo con el tarot, he creado una representación pictórica en formato grande para cada sala: Palabra, El Emperador; Visión, El Mundo; y Cuerpo, La Fuerza».
En la sala de La Palabra, pintada de un rojo terroso, un rojo vino como el manto de María Magdalena, Vargas dialoga con la obra 'Hércules en la corte de Onfalia'. En esa pintura, Hércules parece un muñeco de trapo rodeado por las manos de una corte de mujeres. «Me interesaron esas manos para ver cómo el silencio también habla, cómo la palabra se hace acción». Así, frente al lienzo hay manos esculpidas que dicen frases en lengua de signos. «No tengo miedo, he nacido para esto», de Juana de Arco. «Y el verbo se hizo carne», de San Juan. «El patriarcado tiene a Dios de su parte», de Kate Millet. «No te calles». «Yo sí te creo».
En Visión, la segunda sala, Vargas conversa con las esculturas de los ángeles de Della Robbia. «Los ángeles son voces internas que te avisan de una transformación física y real en este mundo. Mensajes fuertes». De ahí que la artista vincule a los ángeles con una serie de cangrejos arácnidos –de cerámica esmaltada en oro– que trepan por la pared. «Son el símbolo del cáncer. Pero también son carroñeros, se comen lo muerto. Son el símbolo de la limpieza». Completa la sala la obra 'Exvotos', tres moldes de radioterapia forrados con pan de oro. «En mi propio proceso, me fijé que había pacientes que usaban moldes para inmovilizar el cuerpo y que el rayo les diera en el lugar correcto. El ángel es como el rayo».
La tercera sala, el Cuerpo. Allí se enfrenta 'La Virgen del árbol seco' con una de las obras más celebradas de la granadina: 'La piedad invertida o la madre muerta', una imponente y bella escultura de metro y medio de alto. «La muerta es ella. Se invierten los papeles, los cuidados, los poderes». 'Revelaciones' termina con un pasillo en el que se expone un autorretrato de Marina Vargas, recién mastectomizada. «Meto los dedos en mi propia llaga». De fondo, la voz de la actriz María Boto –que interpretó a María Magdalena en el cine– recita lecturas del tarot a ritmo de letanía.
La exposición viajará en septiembre al Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro, en México. «Estoy feliz», resopla la granadina, a la que, además, el Museo Reina Sofía le acaba de comprar en Arco una de sus obras, 'Romper el canon', que pertenece a su proyecto para visibilizar el proceso del cáncer. «El trabajo –termina– da su fruto».
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