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Los arquitectos Juan Antonio Sánchez Muñoz y Vincent Morales Garoffolo. ANA AMADO
Los granadinos que convirtieron un campo de batalla en un vergel

Los granadinos que convirtieron un campo de batalla en un vergel

El estudio de arquitectura y paisajismo KAUH ha ganado el V Premio Mini por cambiar el entorno de la Alcazaba almeriense, escenario de series como 'Juego de tronos'

Miércoles, 19 de febrero 2025, 00:38

Imagínense que la Alhambra estuviera rodeada de un descampado que en los últimos tiempos lo mismo haya servido para sembrar patatas que como aparcamiento ilegal controlado por 'gorrillas' o incluso como lugar de tráfico de drogas al menudeo. Pues precisamente eso es lo que ocurrió con el paraje de la Hoya, situado a los pies de la imponente Alcazaba almeriense. Hasta que el estudio granadino KAUH Arquitectura y Paisajismo, integrado por Vincent Morales Garoffolo y Juan Antonio Sánchez Muñoz y con dos décadas de trayectoria a sus espaldas, se presentó al concurso de ideas para cambiar este entorno céntrico dentro de la vecina capital, cuyo deterioro había sido inexorable. El resultado, 17 años después de que se convocara aquel concurso, es el Proyecto Parque Jardines Mediterráneos, que hace escasas fechas obtuvo el V Premio Mini de Arquitectura, y formará parte del Pabellón de España 'Internalities' de la decimonovena edición de la Bienal Internacional de Arquitectura de Venecia, la cual se desarrollará entre mayo y noviembre.

El más reciente galardón obtenido por la obra se suma a otros alcanzados anteriormente en el ámbito nacional e internacional. Entre otros el Premio Arquitectura 2024 Sostenibilidad y Salud: valores universales, otorgado por el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) o el Premio europeo Gubbio 2024 a intervenciones en espacios patrimoniales, otorgado por ANCSA (Associazione Nazionale Centro Storico Artistici) de Italia. Con anterioridad, el estudio trabajó en espacios como el Parque del Alamillo en Sevilla o en la propia Alhambra. Además, han realizado equipamientos en provincias como Sevilla o Cádiz y en la comunidad de Murcia.

El proyecto

La actuación realizada en la capital almeriense ha supuesto un cambio radical. Así lo atestiguan las fotos. Conceptualmente, el hecho de que este 'campo de batalla', real y figurado –ha sido escenario de películas como 'Wonder Woman 1984', 'Conan, el bárbaro' o 'Patton', y en sus proximidades se rodó 'Juego de tronos'– se convierta en un vergel, ha sido todo un desafío para Sánchez y Morales. El primer hándicap fue el amplio lapso de tiempo entre la resolución del concurso y la realización de la obra: prácticamente, una década. Pero ambos estaban enamorados del proyecto. «Nos atrajo el lugar, su historia. En la zona no se había intervenido durante 1.000 años, literalmente. Pareciera un lugar olvidado pero con un corazón latente», comentan. Ya hace un siglo hubo un movimiento ciudadano para transformar la zona en un espacio de disfrute público, y para ellos, aseguran, ha sido una suerte poder desarrollarlo.

La Hoya, antes de la intervención: aparcamiento ilegal y escombrera. IDEAL

La Hoya tiene una superficie de 46.000 metros cuadrados, incluyendo las laderas, y la actuación se ha concentrado en unos 23.000. Se ha intervenido sobre la zona plana, mientras que en las laderas se han realizado labores sobre todo de mantenimiento y limpieza. «Hemos actuado sobre los pies del Cerro de San Cristóbal, donde se había realizado un aterrazamiento agrícola en el siglo XIX, en el cauce de la antigua rambla, en el camino que lleva hacia la muralla de Jayrán y en la zona de contacto entre llanura y muralla», aseguran.

Los criterios en torno a los cuales se ha cambiado la zona incluyen un 'repensar' cómo deben ser los parques, uniendo lo patrimonial y lo ambiental en este caso, ya que en la Hoya hay flora y fauna protegida, con endemismos. Además, es un lugar en el que es habitual ver camaleones. Todo se ha cuidado al detalle, incluyendo la utilización de materiales que ya formaban parte del entorno, como los muros de piedra seca, que en este caso han sido construidos utilizando técnicas tradicionales por trabajadores de origen marroquí, sucesores de aquellos alarifes que realizaron la obra original. Además, el espacio resultante es accesible en más de un 90%, y la red de riegos a través de canales que funcionan por gravedad se ha recuperado por completo. El uso de gárgolas y lugares de caída proporcionan al visitante una experiencia que va más allá de lo visual para adentrarse en la multisensorialidad.

Aspecto que luce el Parque tras la obra, a vista de pájaro. FERNANDO ALDA

«Hemos preservado el 'genium loci', es decir, la esencia del lugar», comentan los arquitectos. «Comenzamos imaginando cómo sería la zona antes incluso de la llegada del hombre. La forma del barranco es espectacular, porque caminando cinco minutos desde el centro de Almería hay un lugar que te abraza y te acoge, lleno de silencio, pájaros y vegetación». Ciertamente, uno de los mayores retos es hacer que, en un marco climático que puede llegar a ser tan extremo como el almeriense, el parque pueda ser aprovechado la mayor parte del año. Por ello, ha sido especialmente importante aprovechar circunstancias como las sombras que proyecta la ladera sur, o reproducir la plantación de árboles de sombra –son 150, aún pequeños, pero que irán creciendo– en las mismas zonas donde en un momento determinado hubo frutales. Un equipo formado por una quincena de profesionales, apoyado por cuadrillas no muy numerosas pero tremendamente efectivas, han convertido un antiguo campo de batalla en un vergel cuyo futuro lo decidirá el tiempo.

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