Edición

Borrar
Alvarado, tras visitar la exposición de su amigo Julio Juste en Granada. ALFREDO AGUILAR
«La inspiración proviene de un saco donde guardamos las experiencias»
Antonio Alvarado, diseñador y Premio Nacional de Moda 2021

«La inspiración proviene de un saco donde guardamos las experiencias»

Vinculado desde su juventud a Granada, ha vuelto para impartir un taller y una conferencia a las jóvenes promesas del diseño de moda

José Antonio Muñoz

Granada

Jueves, 10 de febrero 2022, 00:12

Antonio Alvarado (Pinoso, Alicante, 1954), es un gigante de la creación. Uno de los diseñadores claves de aquella emblemática época en que el gobierno pagaba campañas de promoción de nuestra moda que tantos réditos –económicos y creativos– proporcionaron a nuestro país. Además, es el vigente Premio Nacional de Moda, por su papel en el alumbramiento de toda una generación de profesionales del diseño. Superviviente de sí mismo, inconformista, hiperactivo, hace poco ha vuelto a Granada, ciudad donde dejó amigos, amores y experiencias que, por haber sido vividas cuando frisaba los 20 años, le marcaron profundamente.

¿Qué le ha traído a Granada?

–Vine a participar en la VII Semana del Diseño que organiza la Escuela de Arte, donde impartí una conferencia y dirigido un taller, gracias a la colaboración de la Fundación Robles Pozo, que desarrolla una labor que quiero agradecer expresamente. Sobre todo, mi objetivo fundamental fue hacer que los asistentes vieran las diferencias que hay entre un diseñador de moda y alguien que crea trapos. Hay una serie de matices muy importantes. Un diseñador no solo tiene que crear ropa, tiene que analizar el momento social en el que vive, quién va a ser su público potencial… Hay una serie de premisas que deben ser tenidas en cuenta antes de ponerse a dibujar. Por muy creativo que seas, si antes no se hace ese análisis previo, es complejo que un negocio relacionado con el mundo de la moda funcione.

¿Cómo es el taller que ha impartido?

–Se llama 'Patrones de ida y vuelta', como esos cantes de ida y vuelta tan flamencos. Pretendo que personas que aún no manejan mucho el mundo de la sastrería, aprendan un poco más sobre este aspecto. Personalmente, tengo un patrón que arraiga en los primeros años 80, y de una forma u otra sigue apareciendo y evolucionando. Cuando pones, unas al lado de otras, cosas que tienen 40 años, te das cuenta de que todo tiene su origen en el mismo sitio. Pero volvemos a lo de antes: lo analizas y descubres que sí, que es cierto. Y todo proviene de un pantalón que me regalaron y que llegó de la India en 1983.

¿Cuándo vio Granada por primera vez?

–Tenía 20 años recién cumplidos. Vine a pasar tres días con un amigo que estaba estudiando aquí. Los tres días se transformaron en una semana, y esta ausencia del hogar familiar me costó un divorcio. Dije adiós a mi mujer y a mi hijo y me mudé a Granada por amor, como los de 'Españoles por el mundo', ja, ja, ja… Tuve mucha suerte porque conocí aquí a una serie de amigos que también estudiaban, y que luego fueron muy importantes en mi vida, como Julio Espadafor, Julio Juste, José Miguel Castillo Higueras… Era como un chiste en medio de todos ellos; les hacía gracia ver cómo iba vestido, porque ellos eran más seriecitos… Lo mío les parecía simpatiquísimo. Nos íbamos a merendar al Suizo y acababa yendo de mesa en mesa oyendo y contando cosas. Luego, hice un curso en la por entonces Escuela de Artes y Oficios, donde aprendí grabado, fabricación de tapices y cerámica. Me marché por desamor, y no volví hasta mucho tiempo después, pero el espíritu ya era otro. La ciudad no había cambiado mucho, pero yo sí.

¿Le inspiró la ciudad?

–Desde luego, en temas muy variados. Por ejemplo, algunas de mis colecciones homenajean a la Semana Santa, y las primeras semanas santas de mi vida las vi aquí. Para un diseñador como yo, la inspiración proviene de un pequeño saco donde hemos ido colocando nuestras experiencias.

«A Granada llegué para tres días, me quedé una semana, volví a Madrid para divorciarme, y luego regresé para vivir un año más»

También estuvo durante un tiempo organizando iniciativas de difusión de la moda aquí. ¿Qué encontró en los rostros de quienes le escuchaban?

–Una actitud excelente. De hecho, algunos alumnos míos de aquel periodo hoy son profesores, y en la inmensa mayoría encontré muchas ganas de trabajar. Este sector ni es fácil ni es barato, y encontré muchas ganas de crecer, sobre todo.

¿Qué pasa por la cabeza de los diseñadores de hoy?

–Por desgracia, poco. Primero piensan en hacer ropa para ellos, lo cual es un error. Un diseñador tiene que hacer un profundo análisis antes de dibujar. Y hay que ser paciente, porque desde fuera, el sector de la moda se ve rodeado de 'glamour', pero lo que hay detrás es un trabajo bestial.

Si tuviera que elegir, ¿con qué periodo de su vida creativa se quedaría?

–Aún no he empezado a crear de verdad. Soy muy curioso, y hay pocas cosas que me den miedo.

Usted hacía dos colecciones al año. Ahora, las grandes firmas hacen seis o más...

–Si no se empieza a educar desde la infancia para consumir de forma consciente, si no entendemos que no hay que ser tremendamente rico para vivir bien, seguiremos en esta espiral en la que nadie, ni consumidores ni empresas, se conforman, y siempre quieren más. Hay personas muy afectadas por el consumo compulsivo de moda, muchas de ellas jóvenes, víctimas de la ansiedad. Si no comprendemos que es mejor comprar poco y bueno que mucho y malo, no saldremos de esa situación. Soy partidario de subir los impuestos a las empresas que fabrican con mano de obra esclava en países subdesarrollados para dar de comer a ese monstruo en que se ha convertido, en cierta medida, la industria de la moda.

¿Qué le hubiera gustado diseñar y nunca hizo? Porque ha hecho moda de pasarela, 'prêt-à-porter', vestuario para cine...

–Llegué tarde, pienso, al mundo de la arquitectura, y me hubiera gustado profundizar en ese terreno, por más que, en realidad, esté presente en la estructura de mis prendas, por ejemplo.

La movida, ¿fue en realidad una reunión de currantes?

–La movida fue una reunión de flores a punto de explotar, con una complicidad bestial. El resultado final fue de éxito porque no había mercantilismo detrás de aquel grupo, y Madrid se volcó con él. Creyeron en nosotros, porque nos divertíamos, sí, pero trabajábamos.

El Premio Nacional de Moda premia una carrera, pero su carrera sigue en pie...

–Sí, pero ya no tengo que hacer guardia cada seis meses... (risas). Me ha hecho mucha ilusión, porque me lo han dado, dicen, por promover la creación de los jóvenes en nuestro país, y eso, para mí, es emocionante.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

ideal «La inspiración proviene de un saco donde guardamos las experiencias»