El Instituto Cervantes acoge desde este lunes el legado de una insigne representante de la Generación del 27, Rosa Chacel. Una pipa de fumar, primeras ediciones de algunos de sus libros, como 'Versos prohibidos', 'A la orilla de un pozo' o 'La Sinrazón', además de ... una carta inédita dirigida a María Zambrano son algunos de los objetos que los herederos de Chacel depositaron en la Caja de la Letras.
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Con esta iniciativa, una de las mejores novelistas del siglo XX comparte espacio con otros compañeros de escritura coetáneos, como García Lorca, Luis Cernuda, Pedro Salinas o María Zambrano. El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, evocó cómo la autora llegó a Madrid a los diez años de edad, procedente de su Valladolid natal, y en la capital se convirtió en alguien que respiró todos los aires de la modernidad y de transformación artística de la época». El reconocimiento se produce 30 años de su fallecimiento, razón por la cual la biblioteca de la sede de Porto Alegre (Brasil), donde se exilió durante la Guerra Civil, lleva su nombre.
«Leyendo sus diarios, en una anotación de 1968, leí una reflexión que me interesó mucho por la situación de la democracia en el mundo y de los valores que Occidente puede representar: 'Lo que pasa es que cuando un occidental lleno de pasiones tiene que meter las revueltas en un cofre para vivir cree que van a conservarse tal y como eran, y no, no queda ni una incontaminada'», dijo García Montero.
En el homenaje participaron también Jamilia Caetano, nuera de la autora, que apenas pudo hablar debido a la emoción que la embargaba, y Antonio Piedra, director de la Fundación Jorge Guillén, entidad con sede en Valladolid dedicada al estudio y la difusión de la obra de este poeta. En este sentido, García Montero se comprometió a organizar en breve el depósito del legado póstumo del propio Jorge Guillén.
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Antonio Piedra aseguró que Rosa Chacel «no obtuvo el Premio Cervantes por razones estrictamente políticas», al tiempo que subrayó el contraste entre ella y María Zambrano. Siendo ambas feministas, su planteamiento ideológico y progresista fue diferente. «Con Rosa se podía hablar de lo divino y humano, con Zambrano solo de lo divino», sentenció Piedra.
El documento original depositado en la Caja de las Letras es una misiva «absolutamente inédita», con correcciones hechas a mano, que Rosa Chacel dirigió a Zambrano. Se trata de un documento original mecanografiado con retoques autógrafos de la propia Chacel, una carta que transmite la buena sintonía que ambas habían mantenido, aunque cuarenta años después se distanciaron. También se guarda el borrador de un artículo sin concluir titulado 'Rosa mística', que fue publicado en noviembre de 1984 en la revista 'Cuadernos Hispanoamericanos'.
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El legado se completa con una vistosa pipa en su estuche original y la placa que la autora recibió del Ministerio de Cultura cuanto fue distinguida con el Premio Nacional de las Letras Españolas en 1987. El Instituto Cervantes aportó, para su Biblioteca Patrimonial, una decena de títulos de la novelista, entre ellos, 'Memorias de Leticia Valle', 'Alcancía', 'Sobre el piélago'.
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