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El Día Mundial de la Poesía impregnó Granada de versos durante el día de ayer, a cargo de casi un centenar de poetas nacidos o ... residentes en la ciudad. Fue una demostración de fuerza en un terreno en el que la ciudad es líder en el contexto nacional e internacional. No en vano, Granada encabeza un empeño que compartieron en el día de ayer 14 ciudades de todo el mundo. Fueron Virgilio Cara, Paula Melchor y la flamante Premio de la Crítica y Nacional de Poesía, Ángeles Mora, quienes ofrecieron el primer recital en el patio del Ayuntamiento. Cara destacó el papel de la poesía como refugio ante la adversidad y defensa ante la injusticia, hizo referencias a Guillén y leyó poemas de varios de sus libros, entre ellos 'No he visto lo que he visto' (2004) y 'La mitad de la fama' (2017). La joven sevillana Paula Melchor, hija adoptiva, recitó versos de su hasta ahora única obra, 'Amor y pan'. Y fue la maestra, Ángeles Mora, quien cerró el acto inaugural compartiendo poemas de 'Soñar con bicicletas', su libro recién premiado. Primero leyó el poema que da título al libro, y luego varios de la parte del libro llamada 'La luz del poema', como 'Cactus', dedicado a su hija, la cantante Cristina Mora.
Desde las cinco de la tarde, el Jardín Botánico se convirtió en un oasis para la poesía –con alguna intervención inesperada de un profesor no muy contento con el ruido que generaban los versos, pues le interrumpían en el desarrollo de la clase–. Tras el pequeño incidente, comenzó una tarde en la que intervinieron hasta 15 autores de muy diversas generaciones e inquietudes. Comenzó Alfonso Salazar con un recuerdo emocionado a una época en que todo era importante para la subsistencia. Y continuó Leira Araújo echando en cara al aire la situación en la que se encuentran muchas personas inmigrantes. «Somos de centro izquierda, pero pagamos poco a la muchacha», dijo mirando a los ojos a los presentes. Javier Benítez echó mano de humor y recuerdos y evocó a Juan de Loxa en su intervención. Entre la particular intensidad erótica de Mónica Francés y los poemas de falso amor y maltrato, de ausencias, esos poemas muy reales que nunca llegaron a la libreta de Katia-Sofia Hakim, la tarde fue transcurriendo.
A lo largo del acto, se fueron sumando asistentes a una convocatoria que se convirtió en un juego de 'aleuias' como evocó María Elena Higueruelo. Los altavoces fueron extendiendo las palabras ante un jardín lleno de público. Juan Evaristo Martín quiso, desde su condición de poeta alérgico invitado a un espacio lleno de generadores de polen, traer poemas en los que la caza se unió al ciclismo. En su 'Oficio de tarde' mezcló el asfalto con los tigres, agua y azúcar para hacer caramelo. Y en su 'Oficio de noche' aparecieron autillos y coches blancos con las luces encendidas en caminos propicios para los amantes. Precisamente, Luis Melgarejo llegó casi en uniforme de ciclista, para dibujar en 'La lengua sin sangre entra' un panorama en que la lengua es capaz de romper barreras e invitar al abrazo y a la memoria. «Las lenguas son casas abiertas», concluyó este poema. Sergio Navarro optó por la evocación otoñal, y José Carlos Rosales homenajeó a esa Elena Martín Vivaldi que pasó muchas tardes recorriendo el Botánico y dedicó un poema al emblemático gingko biloba.
En un mirador privilegiado sobre los tejados de la Catedral, a media tarde, los pequeños Isabel y Rodrigo escucharon poemas de los libros ganadores del concurso de la Diputación 'El príncipe preguntón'. La lectura comenzó con 'Conjuros y otras brujerías' de María Rosal, quien fue la primera vencedora. Magia para transformar sapos en príncipes, cuentos de nunca acabar y rimas cercanas, preparadas para oídos jóvenes.
Una de las mesas más numerosas fue la que acogió el antiguo espacio para fumadores en la cafetería de El Corte Inglés. Allí estuvieron Eduardo y Juan José Castro, Pedro Enríquez, Josefina Martos Peregrín, Marina Tapia y la joven María Sánchez-Saorín. Allí hubo un poco de todo: recuerdos, amor, erotismo y denuncia social. Hasta ocho librerías celebraron actos a esa hora. Y a las 20.00, horas, segunda parte, con, entre otros, el homenaje que se hizo al grupo poético 'Versos al aire libre', en su 70 aniversario. En un acto organizado al alimón por Fernando Jaén, Javier Gilabert y Gerardo Rodríguez Salas, se contó con la presencia de familiares de algunos de sus integrantes, como José Carlos Gallardo, Elena Martín Vivaldi, Rafael Guillén y Julio Alfredo Egea. Por fin, la normalidad volvió al Día Mundial de la Poesía. Las letras granadinas están de enhorabuena.
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