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BRÍGIDA GALLEGO-COÍN
Sábado, 28 de marzo 2009, 03:13
Se ha hecho a sí mismo como pintor, y su mejor escuela han sido sus ojos, su sensibilidad, y maestros como Mariano Fortuny. Con el gran pintor de Reus, padre del granadino Mariano Fortuny Madrazo comparte trazos, sentido de la estética y luz. Así lo demuestra en la exposición que presenta, hasta el próximo 23 de abril, en la galería de Ceferino Navarro. Bajo el título 'Inter facere', Ignacio Trelis ofrece su personal visión de la pintura preciosista, propia de la escuela española en Roma. Luminista, recargada, llena de detalles y de luz. «Mi padre es un gran coleccionista de pintura y siempre viví entre esos lienzos tan bellos, del siglo XIX, que marcaron mi forma de entender el arte», explica.
Cada vez que viene a Granada, este pintor de Alcoy siente algo especial. «En esta ciudad Mariano Fortuny fue muy feliz. Y aquí nació su hijo, el también artista Mariano Fortuny, por eso me siento especialmente bien en estas calles, mirando la Alhambra, paseando y recorriendo los lugares que Fortuny visitó», explica.
Además, por Granada, Ignacio Trelis sintió un flechazo similar al que lo atravesó la primera vez que visitó Venecia, su ciudad favorita. «Granada tiene una luz única, sólo comparable con la de Venecia, siempre me atrapa, y me da pena que esa luminosidad se estropee por culpa de la contaminación y del tráfico». «Me encanta -añade- que el famoso gitano granadino Chorrojumo, en sus tarjetas de visita, siempre ponía que él era modelo de Mariano Fortuny».
Temática costumbrista
Temáticas orientales y costumbristas se dan cita en esta muestra sin un hilo temático claro, que fue concebida expresamente para la galería de Ceferino Navarro. Bajo títulos como 'El corralillo', 'Regateo', 'Árabe', 'Icarus III', 'Jaleo'... palpitan situaciones similares a las que pudieron darse en pleno siglo XIX, pero que se han podido producir en alguno de los muchos viajes que realiza Trelis desde Zamora a Marruecos, pasando por su propia casa, donde su hija Almudena, que baila flamenco de maravilla, es una de sus modelos. «De cualquier detalle puede surgir un cuadro. Nunca se sabe, pero de repente, llega determinada sensación, y sabes que tienes que pintar».
La pintura de Trelis es un viaje a otros mundos, a un pasado lleno de detalles, de guiños, complejo, que no se resuelve en dos trazos. «Lo importante es que el cuadro transmita, esa es la misión del arte, para mí no hay otra. Hay gente que se siente conmovida por el arte contemporáneo y otra, como yo, que me siento conmovido por Rembrandt, Benlliure o Fortuny».
En cualquier caso, asegura que Mariano Fortuny Marsal (11 de junio de 1838, Reus,- 21 de noviembre de 1874, Roma), no tiene el reconocimiento y admiración que merece, siendo uno de los grandes artistas españoles del XIX.
La temática oriental es una de las más fuertes en la obra de Fortuny, que viajó a África en 1860, cuando al estallar la guerra de España contra Marruecos, la Diputación de Barcelona lo envió como cronista gráfico de la contienda, en compañía de Pedro Antonio de Alarcón.
En pleno siglo XXI, Ignacio Trelis continúa esta línea orientalista, en homenaje a su gran maestro y como él, se libera de convenciones y academicismos, creando su propio estilo, donde la luz y los detalles inundan los lienzos.
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