Edición

Borrar
Talal Chekfeh muestra algunos de los pinceles que vende a reconocidos artistas de Granada. / RAMÓN L. PÉREZ Talal posa en su local ante un lienzo en blanco. / RAMÓN L. PÉREZ
Orontes, el río que fluye tras el lienzo
Cultura-Granada

Orontes, el río que fluye tras el lienzo

La mayoría de los grandes pintores de la ciudad compran sus materiales al granadino de origen sirio Talal Chekfeh

FERNANDO VELASCO

Miércoles, 24 de junio 2009, 04:32

Juan Vida, Ángeles Agrela, Miguel Rodríguez-Acosta, Dolores Montijano, Domingo Zorrilla, Juan Manuel Brazam, Jesús Conde o el ya fallecido Joan Hernández Pijuan, son algunos de los pintores que deben parte de su 'éxito' a Talal Chekfeh Alzaim, un español de origen sirio de 61 años que, en su tienda de la calle Varela, les provee de todo el material necesario para que sus obras puedan exponerse en las galerías más prestigiosas o ser colgadas en reconocidos museos.

Talal, como le conocen todos, se instaló en Granada hace casi 40 años. «Llegué en enero de 1970 para estudiar Medicina pero lo dejé en tercero y luego hice la rama sanitaria de la Formación Profesional en un sitio escondido del camino de Ronda. Sin embargo, mi verdadera pasión y hobby es la pintura por lo que en 1985 decidí montar esta tienda, primero en la cuesta del Progreso y desde 2001 aquí, en la calle Varela».

Sus clientes, algunos desde hace casi 25 años en que comenzó con el negocio, le aprecian de verdad y agradecen sus consejos. «Yo también les estoy agradecido, porque son clientes especiales, cultos, con los que puedes hablar de muchos temas y ninguno da problemas», dice comparando su negocio con cualquier otro tipo de trabajo cara al público en los que hay que tratar «con gente de todo tipo».

También presume de ofrecer los mejores precios de Granada en este ramo de las bellas artes. «Tengo -afirma rotundo- precios asequibles, ya que siempre compro al contado y todo descuento u oferta que a mí me hacen se lo aplico al cliente. Además, los materiales que me dan de muestra los guardo para mis clientes favoritos».

Malos y buenos clientes

Asimismo, enfatiza que «también les traigo cualquier tamaño de lienzo que me pidan» y pone como ejemplo a su amigo Juan Vida, «que trabaja con lienzos enormes de lino y una madera ancha especial. Con él -añade- bromeo mucho sobre ese dicho tan español que dice 'tengo de todo menos dinero'. Y yo siempre le digo: 'tengo de todo, hasta el dinero'».

Precisamente, sobre el dinero afirma categóricamente que «a la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento hay que cobrarles al contado porque si no, no pagan». Por contra, resalta que tanto «la Universidad -a través de la Facultad de Bellas Artes o la de Ciencias de la Educación, mi mejor cliente-, como la Diputación Provincial me pagan religiosamente cada tres meses, ingresando el dinero de sus pedidos en mi cuenta corriente».

Este sirio, nacionalizado español desde 1981, presume igualmente de Granada y de sus cuatro hijos, «todos nacidos aquí», al mismo tiempo que imparte órdenes a Anas, su hijo mayor que ahora le ayuda en el negocio, para que atienda correctamente a los clientes mientras él conversa con este periodista, especialmente de sus familia y de su arraigo en Granada.

Lo que le cuesta es hablar de todos esos artistas citados al principio y a los que considera «mis buenos amigos, que siempre me invitan a sus exposiciones y hasta me regalan algún cuadro o grabado». Él, en su modestia, les envía todos los años postales de su país cuando está allí e incluso se ofrece de cicerone si acuden a Siria a exponer. «Si no es en mi ciudad, también tengo familiares que les pueden ayudar como ocurrió con Miguel Rodríguez-Acosta cuando expuso en Damasco».

Tratado de sabiduría

Pero enseguida vuelve a sus materiales, que servirán para que esos pintores paseen sus obras por todo el mundo. «El acrílico es más barato que el óleo, se disuelve con agua y se seca enseguida; además, luego se puede pintar encima con óleo, que se disuelve con aguarrás...». Todo un tratado de sabiduría sobre la materia pictórica y nunca mejor dicho.

Antes de despedirse, quiere destacar el por qué del nombre dado a su establecimiento, del que es único propietario. «Orontes es el nombre del río que pasa por Hama, mi ciudad natal en Siria. Sonaba bien y me pareció un buen nombre para este tipo de negocio», sentencia.

Quizá algún día alguien reconozca la labor que desempeña Talal Chekfeh Alzaim y su correspondiente parte de 'culpa' para que algunos de los mejores cuadros de Hernández Pijuan o Juan Vida se exhiban en el Guggenheim Museum de Nueva York o en el Nacional de Bellas Artes de la Habana, por poner sólo unos ejemplos.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

ideal Orontes, el río que fluye tras el lienzo