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Así son los botellones en Motril y el estado en el que queda el paseo tras litros de alcohol.

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Así son los botellones en Motril y el estado en el que queda el paseo tras litros de alcohol. M. Navarrete

El botellón veranea en la playa de Motril

Cientos de jóvenes burlan la prohibición municipal y hacen un macrobotellón los sábados | El gobierno anuncia que la Policía «va a entrar a saco con multas» para erradicarlo

Mercedes navarrete

MOTRIL

Lunes, 30 de julio 2018, 01:11

El desfile de adolescentes cargados de bolsas y botellas de alcohol comienza puntual a las doce de la noche de cada sábado de verano. El punto de encuentro es el paseo Rey Balduino, al final de la playa Poniente de Motril, en el límite con Playa Granada. Lo que hasta esa hora es un tranquilo paseo marítimo con cochecitos de niños y bicicletas se transforma con una rapidez pasmosa en un macrobotellón que reúne a centenares de jóvenes. El botellón, a raya en la capital granadina y erradicado en el centro de Motril, veranea en la playa de Poniente.

La concentración se extiende con cientos de jóvenes y adolescentes que van sentándose en los poyos de todo el final del paseo para charlar, reír, fuman y beber alcohol hasta el amanecer. El botellón conquista toda la recta final del paseo, las zonas de césped y los bancos. Los dos quioscos de chucherías más cercanos suben la persiana a media noche y hacen su 'agosto', con colas de jóvenes toda la noche para comprar hielo, vasos y bebidas. El alcohol ya lo traen bolsas. Llama la atención que el motrileño es un botellón muy joven, lleno de menores. Se ven grupos más 'sanos' con crías que se divierten sin apenas vasos en la mano y otros que hacen encender las alarmas, como un grupo de chavales de 15 y 16 años fumando porros en un banco junto al quiosco.

Adolescentes

Al botellón acuden muchísimos adolescentes de familias que están de vacaciones en las urbanizaciones de Playa Granada o Poniente pero también muchos jóvenes que bajan a la playa en coches, taxis y el 'buhobús' desde el centro de Motril o incluso pueblos cercanos. Es la una de la mañana y el botellón revienta ya el paseo... pero esto acaba de empezar. Todavía no están todos.

«Ahora están llegando, yo vengo del centro y las paradas del autobús están llenas con los que bajan. A las tres de la mañana esto sobrepasa el paseo y alcanza hasta la carretera. Lo malo es la vuelta, a las seis de la mañana raro es el sábado que no vemos aquí una ambulancia, es un susto cómo se ponen de alcohol», asegura, negando con la cabeza, un taxista que para en la playa para dejar en el botellón a un grupo de chicas.

Vecinos alejados

Por fortuna para el descanso de los vecinos de la playa de Motril, la macroconcentración se sitúa en el final de la playa, lejos de las urbanizaciones. Pero no faltan los coches discoteca con música a toda pastilla. Ni los grupos de chicos que al amanecer vuelven a casa pegando voces y desfasando. Ayer, a las ocho de la mañana por la carretera de la playa los últimos del botellón se mezclaban con los que habían madrugado para hacer deporte.

El bando

El botellón está prohibido en Motril mediante un bando vigente desde el pasado año 2017. La ciudad erradicó esta práctica en el centro, con el cierre a cal y canto del 'botellódromo' que surgía en la feria y los fines de semana y ahora la teniente alcalde de Seguridad Ciudadana, Mari Ángeles Escámez, tiene la playa en su punto de mira. Pero esta vez lo va a tener más difícil. Y es que la plantilla de la Policía Local de Motril no da más de si en un verano complicado por la mayor concentración de población, los festejos de los anejos... Y a esto hay que sumar la circunstancia excepcional de la oleada de pateras, que tiene a la Policía Nacional desbordada, por lo que la Policía Local de Motril tiene que realizar un sobreesfuerzo en materia de seguridad ciudadana.

Un estercolero como 'resaca'

Asunto aparte es la 'resaca' del botellón que deja cada mañana de domingo el paseo de la playa como si fuese el escenario de una batalla campal con todo el suelo tapizado de basura, bolsas de plástico, cristales, vasos y botellas vacías. Cinco operarios de la empresa de limpieza trabajan a destajo con sopladoras, escobas y una barredora mecánica durante más de tres horas para retirar el 'estercolero'. «Lo peor es que se mueven y dejan todos los jardines llenos de vasos y cristales», comenta uno de los operarios. «Hoy además han roto varios cristales de coches», apunta otro mientras escuchan su relato dos vecinos mayores de la playa de Poniente. Han salido a las ocho de la mañana a dar su caminata mañanera por el paseo esquivando basura, bolsas y cristales y relatando: «Qué vergüenza, qué vergüenza».

«Llevamos tiempo sin Policía Nacional y es la alcaldesa la que tiene que coger el toro por los cuernos y exigir más agentes para Motril», advierte Escámez, a la que no le gusta tocar el tema para no dar pistas 'a los malos' ni alarmar a la población. Pero «como sea», la teniente de alcalde asegura que va a organizar patrullas para combatir el botellón.

En agosto

«Vamos a entrar en el botellón de la playa a saco y va a ser en agosto», asegura tajante. Escámez señala que no se puede actuar cuando la concentración ya es masiva, sino que los policías tienen que acudir antes de que se forme e impedirla a golpe de sanciones si hace falta, ya que el bando contempla multas de 300 euros para arriba por beber alcohol en la calle. «Así tenga que tener a los agentes desde las tres de la tarde haciendo guardia con sombrillas voy a impedir que se forme», asegura.

«Me preocupa muchísimo, estamos haciendo enfermos y los padres tienen que ser conscientes. Tenemos que erradicar el botellón entre todos y yo como concejala y como madre no lo voy a permitir. Vamos a acabar con él más pronto que tarde», añade. Y Escámez no avisa en balde: «Me cargué el del centro y ahora voy a por el de la playa».

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