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La cantante extremeña Bebe, en un conci erto.
«Mi hija solo ha salido al escenario para que se calmara porque lloraba»

«Mi hija solo ha salido al escenario para que se calmara porque lloraba»

Bebe vuelve este fin de semana a Granada con su cuarto disco, después de estar cuatro años sin grabar y tras una década en el escaparate sonoro

JUAN JESÚS GARCÍA

Sábado, 16 de enero 2016, 16:47

Retirada de la vida discográfica mientras crecía su hija Candela, Bebe (Marinieves Rebolledo, Bebebellota) ha estado cuatro años en silencio hasta que el año pasado aseguró por fin que había cambiado de piel, metamorfosis en cantante directa, sincera siempre, pero más luminosa, maternal y sin dobleces. Así son las canciones de su cuarto disco, con el que cumple diez años en el escaparate sonoro. Este fin de semana se trae las dos pieles a los especiales de Alhambra en el Falla.

Diez años desde su primer disco ¿Qué tiene en común con aquella chica que iba por lo bares actuando?

Tengo todo en común porque soy la misma Madurada, esa es la diferencia. Cambian cosas pero otras se reafirman. Mi voz es menos pequeñita Me gusta el paso del tiempo, disfrutarlo, vivirlo Yo nunca volvería a los diecisiete, pero no porque no los haya disfrutado sino por todo lo contrario.

Claro que tiene reciente una experiencia próxima: en América ha sido así, sola.

Sí, y no sé cómo me atreví a tanto, porque yo había tocado sola en bares pero no en teatros ni auditorios... Y fue volverme a enfrentar al público desnuda y sola ante el peligro. Trabajé mucho esos conciertos y me vino muy bien. Han sido un cuerpo a cuerpo que me permitía más libertad y que me vinieron muy bien, así que, ocasionalmente, voy a hacer algunos así también ahora.

Se lo digo porque sus canciones parecen experiencias personales, de una a uno, de tú a tú, más que experiencias colectivas

Puede ser y no disiento, por eso prefiero siempre los lugares pequeños, porque se crea ese clima perfectamente, más pausado Todos nos miramos, nos vemos y salen momentos muy bonitos.

Me gustó el cabreo conceptual del anterior disco. Ahora parece ya pasado...

Me alegro. Sí, ya ha pasado la tormenta, habrá que esperar las próximas. Así es la vida, un sube y baja continuo.

¿Qué ha hecho con la piel antigua? ¿Un cinturón?

Un vestido entero (risas) para disfrazarme. Las pieles se van quedando en las curvas del camino...

Lo suyo con Carlos Jean es recurrente. Como en casa de uno, en ninguna parte

Desde luego. Nos sentó muy bien a los dos que nos separáramos en un momento dado. Él mismo me lo decía: «Tienes que volar». Pero este disco sólo lo podía hacer con él y, además, hemos reafirmado nuestra relación musical y de amistad. Es un privilegio tenerlo cerca.

Oigo sus canciones y ese acento tan extremeño, casi castúo, da mucha sinceridad a lo que canta

Supongo (risas). Eso depende del que escucha. Yo procuro ser bastante sincera pero no es importante que sean personales o no, cada uno las hace suyas a su manera y con su propio tema. El acento nos hace más cercanos y familiares.

Se lo digo porque hay compositores que trabajan personajes o hablan en segundas y terceras personas, pero Bebe siempre es Bebe, sus canciones parecen confesiones desde la confianza absoluta

Supongo que así es la cosa. Algunas son personales, otras menos Pero me sale así, no me sale de otra manera porque yo lo que hago es por reflexión personal y por una necesidad que tengo de expresión. Pero al final lo que canto tiene que emocionarme.

En este disco canta su (y a su) hija. ¿Cómo lleva la conciliación familiar? Chrissie Hynde (Pretenders) se llevaba a sus hijos de gira

No, yo no. Ella trabaja en Estados Unidos y aquello es muy grande. Yo me organizo para que ella tenga su rutina. Ocasionalmente puede venir, y lo ha hecho, pero es algo excepcional. Una gira es dura para los adultos y para los niños es agotador.

Y sacarla al escenario como hizo a su manera Carolina Bescansa en el Congreso

No, una vez lo hizo porque estaba todo lleno de niños y salió con ellos; otra vez porque no paraba de llorar y me la llevaron para que me viera y se calmara (risas). No, el momento Pantoja, no (risas).

¿Le canta Chica precavida?

Ella me la canta a mí, me la pide. Ella quiere «las de más rocanrol» (risas)

En este disco hay mucho piano, un instrumento más señorial y orquestal que la popular guitarra. ¿Y eso?

Es mi cambio de piel. En el primer disco Carlos quería meter algún piano y yo le dije: «Vamos a guardarlo para cuando sea mayor». El piano tiene otros colores y otras sugerencias y ahora venía perfecto para lo que quería hacer, con melodías más abiertas, etc. Y Carlos ha hecho unos pianos precioso.

Y va a hacer conciertos a piano y voz ¡como Raphael!

Ahora que tengo pianista ya lo explotaré, ya (risas).

Leo que estuvo con una granadina adoptiva, Amparo. ¿Qué tal? ¿Conoce a otras mujeres de aquí: Maui, Elena Bugedo, Patricia Lázaro?

No, conozco a Las Morente, y con Amparo siempre muy bien, es una mujer supercariñosa y superlinda.

El disco es largo, ¿tanto ha guardado estos años?

Y más que han quedado en el cajón en construcción que irán saliendo.

Todo lo que deseaba suena muy de teatro musical, ¿va a ir por ahí alguna vez más?

Ojalá, porque tengo toda la intención de hacerlo, esa canción es piano-bar total.

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