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Juan Antonio y José cargan material en la furgoneta. ALFREDO AGUILAR

Los guardias civiles que lo dan todo... en plena crisis

La asociación Guardias Civiles Solidarios, de Granada, entregó ayer a las autoridades 9.000 kilos en máscaras y material sanitario respiratorio

Jorge Pastor

Granada

Viernes, 20 de marzo 2020, 14:35

José y Juan Antonio 'trabajan' con la persiana echada. Los dos con mascarilla, guantes de látex y respetando la distancia de seguridad de más de un metro que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), previene el contagio del coronavirus. Uno abre cajas de cartón con un cúter, comprueba que todo lo que hay en el interior se encuentra en perfectas condiciones y vuelva a sellarlas con precinto. El otro anota todo un estadillo y pone etiquetas.

José y Juan Antonio no se están saltando ninguna ley. Son dos de los miembros de la asociación Guardias Civiles Solidarios. «Fue conocer el decreto de alarma el pasado viernes y las peticiones que se hacían desde el Gobierno, y nos pusimos en contacto con las autoridades para informarles de que poníamos a su disposición los 9.000 kilogramos de material de asistencia respiratoria que teníamos almacenados para el desarrollo de nuestras campañas y que entregamos ayer», explica José Cabrero, presidente de este colectivo que emanó hace cinco años por el impulso de agentes que, de forma individual, realizaban hasta ese momento acciones en todo el mundo y que cuenta ya con 360 afiliados de los que más de un centenar son de aquí, de Granada. «En cuanto nos han llamado –añade José Cabrero– lo hemos cargado todo en la furgoneta y lo hemos llevamos a Sanidad de Granada».

«Hoy llevaremos 3000 esponjas jabonosas para la higiene de personas sin techo de Granada»

José Cabrero, Presidente de la Asociación guardiAs civiles solidarios

Y es que esta Asociación ha demostrado siempre una increíble capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia como la que estamos viviendo. Fueron capaces de movilizar y repartir 50.000 kilogramos de comida en veinticuatro horas en las localidades afectadas por las gotas frías en Alicante y Valencia.

Aunque está abierta a toda la sociedad, su base asociativa está compuesta fundamentalmente por guardias civiles que, fuera de su jornada laboral y de una forma completamente desinteresada, ponen toda su profesionalidad y capacitación al servicio de causas solidarias, y además realizan una importantísima labor de acopio de productos que pueden resultar básicos en momentos críticos como los que nos ha tocado vivir ahora. Para ello disponen de una nave de unos trescientos metros cuadrados, cedida por un particular y situada en un punto indeterminado del área metropolitana de Granada –su localización exacta es secreta para evitar la actuación de los malhechores–, donde tienen de todo, como los equipos sanitarios ya depositados en Sanidad.

José Cabrero y Juan Antonio Martínez, en el almacén donde guardan los productos de primera necesidad. ALFREDO AGUILAR

«Vamos recibiendo toda la mercancía y la clasificamos para tener muy claro en todo momento qué tenemos y cuánto tenemos», comenta Juan Antonio Martínez, secretario de la Asociación. Hay de todo. Ropa, calzado y mantas, por ejemplo, como las que han ofrecido al Ayuntamiento de Granada para las personas sin hogar que ahora pernoctan en el pabellón Paquillo Fernández. Allí estuvieron este martes y allí volvió al día siguiente una de sus voluntarias para repartir magdalenas y batidos para el desayuno. «Fue colgar una foto en las redes sociales y, de forma inmediata, no paramos de recibir respuestas de gente dispuesta a donar todo lo que precisáramos», afirma Juan Antonio. Hoy llevarán al Paquillo Fernández 3.000 esponjas jabonosas.

«Recibimos la mercancía y la clasificamos para tener un inventario detallado y responder con la mayor celeridad»

Juan Antonio Martínez, Secretario de la Asociación

Las donaciones son básicas para el funcionamiento de una Asociación donde sus socios tan sólo pagan una cuota de veinte euros anuales. La propia Guardia Civil les ha proporcionado cincuenta ordenadores (pantalla, CPU, teclados y ratones) dados de baja en las oficinas del instituto armado por la adquisición de nuevas computadoras, y organizaciones como Farmacéuticos sin Fronteras aporta material para primeros auxilios. También disponen de artículos ortopédicos básicos como muletas o fajas y más sofisticados como sillas de ruedas motorizadas.

Vehículo multifuncional

Otro de los elementos básicos para la operativa de esta Asociación, inscrita en la Agencia Española de Cooperación Internacional, es el furgón que compraron hace cuatro años por 23.000 euros gracias al respaldo de ocho empresas granadinas cuyos logotipos decoran toda la carrocería y que todavía están pagando. «Aún nos queda hueco para poner más marcas de patrocinadores», dice José Cabrero para todos los que quieran sumarse a esta buena causa. Una furgoneta con capacidad para siete personas y para transportar lo que haga falta. Fue el primer vehículo cardio protegido de Andalucía y contiene todos los equipos necesarios para convertirse en un puesto de mando totalmente autónomo. Está dotado con megafonía, sistemas informáticos para garantizar la coordinación y la comunicación, y también portan un dron de última generación, extraordinariamente útil para la grabación de imágenes que permitan abordar incidentes que entrañen peligro.

Un colectivo que suma casi 200 campañas en España

Fue en noviembre de 2013. El tifón Haiyan causó diez mil muertos en Filipinas. El desastre desencadenó una corriente solidaria en todo el mundo y también fue el momento en que guardias civiles de toda España, que normalmente desarrollaban acciones solidarias por su cuenta y riesgo, tomaron la decisión de unirse para crear la asociación Guardias Civiles Solidarios, con presencia en todas las provincias, pero especialmente implantada en Granada. Desde entonces, sólo en España han desarrollado un total de 197 campañas.

La Asociación es una verdadera garantía por la profesionalidad y capacitación de quienes la componen, pero también de los recursos que movilizan en momentos tan difíciles como el actual. A pesar de ello, sí reclaman una mayor consideración por parte de la administración, a la que le piden que valore el hecho de que sus intervenciones las realizan en sus momentos de descanso, sin restarle ni un solo segundo a su absoluta dedicación profesional.

«Y todo con luz y taquígrafos», recalca Juan Antonio Martínez. «Todas nuestras cuentas y todo lo que movemos es de acceso público; lo puede consultar quien quiera», subraya. La trazabilidad de toda la mercancía que gestionan es total. Se sabe quién la da, se sabe dónde se guarda y se sabe perfectamente quién, cómo y cuándo se produce la entrega. Unas entregas que realizan a instituciones plenamente acreditadas y de total solvencia o, lo más habitual, directamente a los ciudadanos que lo necesitan para evitar cualquier tipo de duda que pueda generar el concurso de intermediarios. «Hay veces en que no queda más remedio que manejar el dinero al tratarse de viajes muy largos en los que no cabe la posibilidad de transportar porque los costes serían inasumibles», comenta Juan Antonio. «En Nepal, donde nos desplazamos con motivo de los terremotos, llevamos todo en efectivo y lo gastamos allí en las cosas que necesitaba la población».

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