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Lunes, 31 de marzo 2025, 00:00
La Semana Santa de Loja es la Decana de la provincia de Granada, lo que le atesora una serie de particularidades que se han mantenido en el tiempo. Una de sus figuras más emblemática, por no decir la más importante, son sus Incensarios. Estos grupos de 8 cofrades de capirote brillante repleto de abalorio, que hacen movimientos reverenciales y salen y entran del cortejo incensiando en puntos determinados, son una joya histórica que siguen escondiendo sus orígenes.
Santo y seña del sentir cofrade lojeño, los Incensarios van cada año ganando valor y reconocimiento en toda Andalucía. Al reconocimiento de la Diputación de Granada en 2022, hay que sumar el reconocimiento de los Premios Demófilo de la Fundación Machado. Con él se pone en relieve el valor patrimonial de este personaje único en el mundo.
Los Incensarios siguen sorprendido a propios y extraños. Ejemplo de ello es que recientemente, gracias a las averiguaciones del lojeño Claudio Jáimez, se ha conseguido concretar documentos que aumentan en más de 150 años la antigüedad de esta figura. El único material histórico que se encontraba hasta la fecha era el Libro de Cuentas de la Hermandad de Jesús de la Humildad, hermandad ya desaparecida como tal, en el que aparece reflejado un apunte con el título 'Incensarios' en la columna de 'cargo', como un ingreso para la hermandad, que es la cantidad que pagaron los Incensarios por salir a incensar las imágenes del Jueves Santo en el año 1765. El objetivo era buscar un documento de fecha anterior, o al menos una reseña que permitiera acercar esta figura al origen de la Semana Santa de Loja, no más allá del siglo XVI.
Jáimez indagó en ese mismo libro fundacional y encontró una referencia a una escritura que otorgó un escribano, notario, que fue de este número, ciudad, y que dio fe, como fedatario público que es, tanto del tema de la Demanda de Plata como del dinero en que se rematan, adjudican, los Incensarios. Además, el documento señala «escribano que fue de este número», en pasado. El nombre de este notario fue buscado en los Archivos Históricos de Loja, con el apoyo del archivero, José Antonio Pelayo, llegando a la conclusión de que él mismo trabajó como escribano en la ciudad desde el 1614 al 1624, por lo que tuvo que ser en estos años cuando dio fe del pago de esos Incensarios.
Con tal descubrimiento, los Incensarios de Loja atestiguan documentalmente una antigüedad superior a los 400 años. Parece evidente, que al ser un documento de una Hermandad que no es considerada la más antigua del municipio, esta figura deberá de contar con más años de historia. Al margen de avanzar en las investigaciones, los Incensarios siguen conservando un halo de misticismo en cuanto a sus orígenes. Ya lo decía Pardo Bazán, si solo en Loja pueden verse, merece la pena el viaje. Sin duda, una cita ineludible ahora que llega una nueva Semana Santa.
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