

Secciones
Servicios
Destacamos
Edición
Siete de marzo. Ese día acaba el plazo de alegaciones a la 'autovía eléctrica' de 220 kilovoltios entre el Fargue y Saleres, donde está prevista también la construcción de una subestación, y la conexión de este equipamiento con las líneas Las Gabias-Órgiva y Berja-Órgiva. Una infraestructura que se integra en el denominado 'Eje Eléctrico Sur', que conecta Benahadux (Almería) con El Fargue (Granada) y que aparece en el Plan de Desarrollo de la Red de Transporte de Energía Eléctrica 2015-2020 del Ministerio de Transición Ecológica. Un proyecto calificado de interés general, cuya ejecución compete a Red Eléctrica de España (REE), que está encontrando oposición en el Valle de Lecrín por considerar que no traerá desarrollo y que, muy al contrario, puede tener una repercusión muy negativa en el paisaje, el medio ambiente y la economía de esta comarca. Esta oposición se está materializando en la conformación de una plataforma que ha promovido, a su vez, una recogida de firmas, la convocatoria de acciones de protesta para las próximas semanas y la elaboración de informes sobre incidencia en sectores como el turismo
En el desarrollo cartográfico que ofrecemos en esta página se puede observar el trazado desde Órgiva hasta el Fargue. Los datos están sacados directamente de los estudios de impacto ambiental, fechados en mayo de 2017, y que son de acceso público a través de la web de la Consejería de Medio Ambiente. En esta documentación figura la descripción, con detalle, de los veintinueve kilómetros de tendido que afectan directamente al Valle de Lecrín.
La planificación energética tiene carácter vinculante para REE -es decir, tiene que acometerla sí o sí-. Son las comunidades autónomas quienes participan mediante la formulación de propuestas concretas en cumplimiento de una legislación que data de 2013. Respecto al Eje Eléctrico Sur, al tratarse de la red de transporte secundario que discurre por la Andalucía, es la Junta quien tiene la competencia de resolver las autorizaciones. En este punto conviene aclarar un aspecto importante: REE no requiere de licencia municipal al tratarse de obras de interés público. En cualquier caso, el marco normativo, recalcan desde REE, permite el concurso de los de ayuntamientos en los procesos de concesión de los permisos por la publicación en los correspondientes boletines oficiales y en el portal de transparencia de la Junta. Con carácter general, todos los que se puedan ver afectados (particulares, empresas, instituciones...) pueden realizar alegaciones ante REE porque consideran que sus intereses se pueden ver lesionados, aunque la última palabra la tiene la Junta de Andalucía. Esta fase, que se inició el pasado 20 de diciembre, finalizará el 7 de marzo -realmente estamos ante un periodo ampliado tras detectarse un fallo en un enlace de descarga-. Aquí sí se pueden introducir modificaciones. Incluso de la traza. Aunque lo normal es que no sean sustanciales. El tramo del Valle de Lecrín precisará unos dos años de trabajos. Inicialmente está previsto que empiecen en este 2019.
Los objetivos de este Eje Eléctrico Sur, presupuestado en 105 millones de euros y con la expectativa de que entre en servicio en 2022, son básicamente tres: reforzar el suministro actual en cantidad y calidad, incrementar la capacidad de evacuación de renovables -fundamentalmente plantas fotovoltaicas y parques eólicos- y dar continuidad a una línea que, posteriormente, se extenderá hasta los Montes de Málaga y desde ahí hasta Cádiz.
Entre Benahadux y El Fargue está prevista la instalación de 211 postes, de los que 108 se ubicarán en el Valle de Lecrín. A diferencia de otros países, en España no se permite que vayan pintados de verde para camuflarlos con el entorno. La altura media es de estos apoyos es de 56 metros, aunque hay ocho de 79 metros -uno de ellos en Saleres-. Cada uno de ellos ocupa un espacio sobre el terreno de sesenta y cuatro metros cuadrados -en marcos de ocho por ocho- que se pueden destinar también a otros cometidos, incluido el agrícola siempre que haya compatibilidad con la servidumbre. Los vanos de cable son de 450 metros aunque, según advierten desde REE, esta distancia puede variar de una forma sensible en función de la orografía. La altura a la que vuelan estas conducciones viene fijada por un reglamento técnico y de garantías de seguridad. Para líneas de 220 kilovoltios el mínimo es de siete metros. Esta misma normativa establece la separación respecto a casas aisladas y núcleos de viviendas. Según REE, esto se respeta «sobradamente».
REE negociará con los titulares de las parcelas la enajenación de esos 'cuadrados' de sesenta y cuatro metros. En caso de que no haya avenencia, prevalece el criterio de 'interés público' y se activa un procedimiento de expropiación.
Una de las principales reivindicaciones de los colectivos que están en contra es que este Eje Eléctrico Sur vaya soterrado en el Valle de Lecrín. De hecho, éste será posiblemente el principal caballo de batalla. REE está en contra. El primero de sus argumentos es que «las líneas de transporte son aéreas en todo el mundo, mientras que las de distribución, en entornos urbanos, sí que pueden ser subterráneas». Tienen más capacidad, son más fáciles de reparar -se puede llegar hasta ellas directamente- y también son más económicas. ¿Cuánto? Según REE, el coste puede ser hasta diez veces superior. Aquí entran en juego factores como la geología. REE también reseña que las indicaciones del Ministerio de Transición Ecológica es que el cableado vaya por el aire. La opción del subsuelo, siempre a juicio de REE, tiene una afección mayor sobre el medio ambiente, ya que la mayor parte de los procesos vivos se producen en el primer metro de suelo, donde se tendría que habilitar un cajón inerte y protegido. Esto condicionaría, según REE, los usos agrarios.
Los colectivos que se han posicionado en contra de la 'autovía eléctrica' en el Valle de Lecrín niegan la mayor: esta infraestructura no aportará desarrollo. Todo lo contrario. Los integrantes de la alianza en contra de las torres anticipan un daño de 150 millones de euros. Es una de las conclusiones preliminares de un informe que será presentado ante la opinión pública en las próximas semanas y que está sirviendo como base de algunas de las alegaciones que se están presentado en este periodo de información pública que acabará el próximo 7 de marzo. Hablan de un impacto directo sobre el turismo, uno de los pilares básicos de la economía de esta comarca que abarca una superficie de 461 kilómetros cuadrados, ocho municipios (Albuñuelas, Dúrcal, Lecrín, Nigüelas, El Padul, El Pinar, El Valle y Villamena) y una población de algo más de 23.000 habitantes. Fuentes de la 'alianza' señalan que se registra una afluencia de 8.000 visitantes los fines de semanas que son, a su vez, el sustento de 245 establecimientos -el sesenta por ciento de ellos creados en los últimos seis años-.
La afección paisajística está en la clave del debate. El Valle de Lecrín está incluido en la candidatura de los Paisajes del Olivar para la declaración de Patrimonio de la Humanidad por parte de la Uneso. La vista está puesta en 2020. Según REE, este tema se ha tenido en cuenta y se ha elaborado un estudio específico para definir las soluciones menos lesivas.
Otros argumentos en contra que se están poniendo sobre la mesa se relacionan con la salud y los posibles efectos cancerígenos de una corriente de 220 kilovoltios, y con la rica y variada flora y fauna de una zona que está considerada como un auténtico vergel dentro de la provincia de Granada.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
España vuelve a tener un Mundial de fútbol que será el torneo más global de la historia
Isaac Asenjo y Álex Sánchez
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.