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Más que mascarillas, personales y personalizadas

La falta de mascarillas llevó a los granadinos a buscarse la vida para tener una y, en el camino, se dio rienda suelta a la imaginación

Jueves, 4 de junio 2020, 01:05

  1. 1

    «Se necesitaba una sonrisa»

    Pepe Marín

    Más que mascarillas, se han convertido en un aprenda más para convivir con ella a diario. La evolución ha sido rápida y ahora son personales y también personalizadas. El servicio de Hematología del Hospital del PTS es una gran sonrisa. Las llevan dibujadas en sus mascarillas, que se ponen encima de las quirúrgicas, para cumplir con todas las normas de seguridad. El dibujo, con fuerza y pellizco, es obra de Marisa Nieves Sánchez, la mujer de Juanma Fernández, el coordinador de Hematología.«Se necesitaba una sonrisa, y aunque la llevemos puesta no se ve porque la mascarilla la tapa.Así que se nos ocurrió dibujar la sonrisa en la propia mascarilla y ponerla por fuera. Solucionado».

  1. 2

    «La compré en un baratillo»

    Miguel Paquet es de Motril. Es fotógrafo. «En un viaje a Mojácar me llamó la atención y la compré en un baratillo pensando en que fuera completo para alguna sesión de estudio».

  1. 3

    «La he confeccionado con mis manos»

    Alfredo Aguilar

    Alicia es profesora de idiomas en una academia de inglés y sufre ahora un ERTE, pero a través de la mascarilla se le nota la sonrisa. «La he confeccionado con mis manos gracias a un tutorial que encontré en YouTube. Tenía diversas telas en casa, de hecho tengo tres mascarillas, son lavables y les pongo como filtro tela de las bolsas de zapatos».

  1. 4

    «Las hace una amiga mía»

    Alfredo Aguilar

    Luis guarda cola pacientemente en la Plaza del Realejo para comprar en la pollería del barrio. Regenta el liceo cultural Berta Wilhelmi y cuenta que su mascarilla «es obra de su amiga, la costurera Laura León». «Tiene varios modelos y los vende en la ecotienda de la calle Molinos».

  1. 5

    «La mascarilla del bebé me la han regalado»

    Alfredo Aguilar

    Mari Carmen pasea por Plaza Nueva con su carrito. Dentro dormita Emilio, de siete meses. Ella es enfermera y ahora trabaja en el Clínico, «me han llamado por la crisis del coronavirus», explica. «La mascarilla del bebé me la han regalado en el Eroski de la calle Pavaneras y la mía me la trajo una compañera de La Herradura. En el hospital no sirve, pero para ir y venir me hace el apaño».

  1. 6

    «La hizo con la tela sobrante del collar»

    Javier Martín

    Violeta Carvajal es esteticista y es de Motril. «Le pedimos a mi suegra en los primeros días, cuando todo estaba agotado, que nos hiciera una mascarilla y como es mayor y no podía ir a comprar tela, nos hizo la mascarilla con la tela sobrante del collar que le hizo a nuestra galga Lía». Miguel Paquet también es de Motril.

  1. 7

    «Tiene doble filtro y es lavable»

    Ramón L. Pérez

    Enrique Francisco Ojea Molina es auxiliar de geriatría y un gran donante de sangre. La mascarilla que lleva «tiene un doble filtro interior y exterior y es lavable». «Fue un regalo de una antigua amiga que trabajaba en el hospital militar Gómez Ulla de Madrid».

  1. 8

    «Lleva un filtro a rosca»

    Pepe Marín

    Cristian tiene veinte años. Reconoce que el estado de alarma lo lleva regular: «Con la novia y todo el día haciendo cosillas y la mecánica en casa se pasa rápido, pero muy mal por que yo tengo muchos nervios y no puedo estar en casa metido». La mascarilla la consiguió su padre cuando trabajaba en la Renfe en los años ochenta. «Lleva un filtro a rosca y puedes poner el que quieras, según para lo que la uses».

  1. 9

    «Hay que detener al bicho como podamos»

    Pepe Marín

    José Ángel es motero. También es cocinero del hospital del PTS y luce con orgullo una mascarilla combativa. Con un fondo rojo y gualda presenta dos escopetas recortadas que apuntan a un dibujito del coronavirus. «Hay que detener a este bicho como podamos, de cualquier manera. A tiros si hace falta», bromea pero con la cara seria. La mascarilla, cuando va por las dependencias del hospital, no le ha traído más que buenos momentos:«Jose, tráeme una». O «Jose, ¿dónde la has conseguido?». Pues Jose responde:«En 'Vestuario Gala', la tienda de ropa de trabajo de la carretera de Jaén.

  1. 10

    «Me costó 35 euros»

    Ramón L. Pérez

    Noah Vira es de Bratislava, la capital eslovaca. Hace cola en Puerta Real para recoger un paquete en Correos y lleva una mascarilla como a prueba de guerra nuclear. «La compré hace un año en Gran Bretaña, me costó unos 35 euros, pero es que la necesito para mi trabajo, porque soy pintor profesional y, claro, ahora me ha venido muy bien».

  1. 11

    «Seguí un tutorial en YouTube

    Ramón L. Pérez

    Lara Misó Peinado tiene 29 años y es bailarina. «Como me fue imposible comprar una mascarilla decidí aprovechar unos trozos de tela que tenía por casa para fabricarme yo misma una. Seguí un tutorial de YouTube, y en dos horitas la tuve lista. Me ha hecho muy bien el apaño».

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