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Las vistas desde el balcón secreto de Granada son diferentes y al mismo tiempo maravillosas. J. F. Barrera
La ruta al balcón secreto de Granada

La ruta al balcón secreto de Granada

El Club de las Pequeñas Cosas ·

Un mirador lleno de silencio, entre la Silla del Moro y la Dehesa del Generalife, ofrece una vista única de Granada, el Albaicín y el Sacromonte

Domingo, 29 de noviembre 2020, 00:58

Granada se deja ver muy bien desde sus alturas. Desde sus áticos, terrazas y azoteas las espléndidas vistas recortadas en el cielo azul impactan al vistante, al vecino y a cualquiera que sepa contemplar la belleza. Granada cuenta también con numerosos miradores, balcones sobre la ciudad que, estratégicamente localizados, componen un recorrido visual por histroria, arte y paisaje que hacen las delicias de todos.

En el Albaicín destacan los miradores de San Cristóbal, San Nicolás o San Miguel Alto, el que permite contemlpar la puesta de sol en el emblemático barrio. La Alhambra y su Torre de la Vela es un mirador de 360 grados como pocos hay en el mundo.

Las vistas de la Alhambra, desde la Silla del Moro, son espectaculares. El balcón secreto aparece a la izquierda, sobre la colina, cuando dejamos la Silla del Moro y caminamos hacia la Dehesa del Generalife. J. F. Barrera
Imagen principal - Las vistas de la Alhambra, desde la Silla del Moro, son espectaculares. El balcón secreto aparece a la izquierda, sobre la colina, cuando dejamos la Silla del Moro y caminamos hacia la Dehesa del Generalife.
Imagen secundaria 1 - Las vistas de la Alhambra, desde la Silla del Moro, son espectaculares. El balcón secreto aparece a la izquierda, sobre la colina, cuando dejamos la Silla del Moro y caminamos hacia la Dehesa del Generalife.
Imagen secundaria 2 - Las vistas de la Alhambra, desde la Silla del Moro, son espectaculares. El balcón secreto aparece a la izquierda, sobre la colina, cuando dejamos la Silla del Moro y caminamos hacia la Dehesa del Generalife.

Esparcidos por la ciudad hay lugares sabrosos, como el mirador del barrio de La Churra, o el templete de la Carretera de Murcia, o el de las Columnas sobre el Barranco del Abogado ya en terreno de la Alhambra. La Abadía del Sacromonte también ofrece vistas espectaculares. Y seguro que cada granadino tiene en su corzón guardado el secreto de un lugar mágico.

Es el caso del balcón secreto de Granada, al que no se puede llegar en coche o en moto. Es un mirador que hay que ganarse paso a paso. Remontar bien por la Fuente del Avellano y luego ganar la escarpada loma hasta él. O, mejor, subir a la Silla del Moro y seguir hacia el Aljibe de la Lluvia. A mitad de camino, aparecerá el desvío para llegar a este lugar recogido y silencioso.

Este mirador se encuentra situado, a modo de balcón, en el camino del sendero Barranco de la Silla del Moro, uno de los bellos senderos que recorren el Parque Periurbano Dehesa del Generalife. Desde este altozano podemos disfrutar de unas inigualables y poco convencionales vistas de Granada. Esta bella panorámica es toda una explosión de contrastes.

La cuenca del río Darro insinua su recorrido hacia la ciudad de la Alhambra, mientras sus aguas se distribuían por las históricas acequias de los caminos. En las laderas, lugares tan emblemáticos como la Abadía del Sacromonte, el cerro de San Miguel o los tan representativos barrios del Albaicín y el Sacromonte, se intercalan con pequeñas huertas y cortijos ajenos al mundanal ruido de la urbe.

A la izquierda, las ruinas de la Silla del Moro, cuyo lugar, según la leyenda, fue utilizado de refugio por el último rey musulmán y desde él contempló perplejo el fin de su reinado.

A la izquierda sale la pequeña vereda que llevará al caminante al balcón secreto. En la segunda foto, vista del lugar donde se encuentra el balcón. Vistas desde el balcón secreto de Granada. J. F. Barrera
Imagen principal - A la izquierda sale la pequeña vereda que llevará al caminante al balcón secreto. En la segunda foto, vista del lugar donde se encuentra el balcón. Vistas desde el balcón secreto de Granada.
Imagen secundaria 1 - A la izquierda sale la pequeña vereda que llevará al caminante al balcón secreto. En la segunda foto, vista del lugar donde se encuentra el balcón. Vistas desde el balcón secreto de Granada.
Imagen secundaria 2 - A la izquierda sale la pequeña vereda que llevará al caminante al balcón secreto. En la segunda foto, vista del lugar donde se encuentra el balcón. Vistas desde el balcón secreto de Granada.

Si se quiere descubrir el balcón secreto de Granada, una buena opción es llegar hasta la rotonda de acceso al cementerio de San José y tomar la vereda hacia la Silla del Moro. Si vamos a ritmo tranquilo, de paseo, no se tarda nunca más de media hora. Por supuesto, es una ruta preciosa para ir en familia.

Una vez en la Silla del Moro, lo más recomendable es parar, beber unos buenos sorbos de agua -se recomienda llevar al menos medio litro por persona para quien no sea deportistas- y disfrutar de unas vistas de la Alhambra de lomás singulares. A partir de aquí, la ruta sigue hacia el Aljibe de la Lluvia en la Dehesa del Generalife. A mitad de camino, hay una vereda a la izquierda que hay que tomar (ver el mapa). Ya bien encaminados, se llega en quince minutos a este mirador.

Lo que nos encontramos es un paisaje maravilloso. Hay que interpretarlo. Y está rotulado para ello. Más allá de la Dehesa del Generalife, la panorámica natural de la cuenca del río Darro, se encuentra con el paisaje humanizado de la ciudad de Granada. La transición entre ambos paisajes es bellísima: desde las vegas del Darro, sembradas de cortijos y huertas, comienzan a apreciarse los barrios más antiguos, Sacromonte y Albaicín.

El Sacromonte siembra de casas cueva encaladas el Cerro de San Miguel. Más allá se extiende el complejo entramado del Albaicín, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Aquí se asentó la ciudad ibera de 'Iliberri', y posteriormente las urbes romana, visigoda y musulmana.

Con los árabes, Iliberri pasó a llamarse Garnata. Durante la época nazarí, a partir del siglo XIII, los poderes políticos y militares se trasladaron a una nueva fortificación, la Alhambra, pero la ciudad siguió creciendo al otro lado del Darro, y el barrio alto conservó el nombre de Albaicín, que proviene de 'al-Bayyazin', que significa barrio de los halconeros.

El Cerro del Generalife se pobló de espectaculares jardines y palacios, como el de los Alixares o el Generalife, lugares de descanso de los gobernantes. La Silla del Plano, que se observa en primer plano, fue una mezquita. Al final, una ruta espléndida hasta el balcón secreto de Granada que nos ofrece unas vistas espectaculares y una interpretación de la historia de Granada.

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