
La vida contra el enganche en un barrio de Granada
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El incendio y la operación policial en Casería de Montijo avivan el debate sobre el cultivo de 'maría' mientras los vecinos achacan los cortes de luz a otras causas como la pobrezaLaura Ubago
Granada
Domingo, 7 de febrero 2021, 23:55
Carmen tiene dos prótesis en las piernas –una en cada una– y un brazo, que si lo fuerza, le salen morados. Pero lo fuerza porque es el asidero para escalar los diez pisos sin ascensor entre la calle y su piso. Si se va la luz, no puede ni bajar ni subir porque el recorrido titánico de estas escaleras con dificultad de Everest (para ella) se le hace un mundo. «El otro día tenía médico y no pude ir porque se fue la luz y sin ascensor, yo no puedo bajar a la calle», garantiza mientras recalca que no quiere salir en fotos. Ya se ha «señalado» bastante y oculta su identidad por su familia.
En la Zona Norte –8 barrios de 32.000 personas– existen tres palabras innombrables: cultivo de marihuana. Los vecinos se ponen nerviosos si se cita aunque sea considerado como el principal problema del distrito, causante y origen de los cortes de luz, según la teoría de algunas administraciones. El debate –que nunca cesa– se ha reavivado porque esta pandemia se ha extendido a Casería de Montijo, un barrio obrero, que sufrió recientemente el incendio de un transformador y en el que una operación policial junto a técnicos de Endesa, el pasado 3 de febrero, localizó 40 pisos enganchados de forma ilegal al suministro eléctrico –de 125 inspeccionados– y dos viviendas con 282 plantas de marihuana. Dos personas fueron detenidas y otras quince quedaron imputadas por un delito de defraudación eléctrica. La asociación de vecinos prefiere no salir en este reportaje. Desde la junta directiva indican que están todos ocupados y que, además, el problema del barrio «no es de marihuana», es «de un transformador muy antiguo que Endesa no renueva desde hace mucho tiempo», aseguran.
Para atender la problemática de la Zona Norte sobre el terreno, el presidente del distrito, Carlos Ruiz Cosano, ha trasladado su oficina hasta el centro cívico los miércoles. Allí atenderá a los vecinos con cita previa. En su primer día como alcalde de barrio presencial ha quedado con Rosa García, presidenta de la asociación de Nueva Cartuja.
Carlos Ruiz Cosano | Presidente Distrito Norte
Ruiz Cosano indica que un tema que preocupa especialmente y constituye «un cáncer para el barrio» son los cortes de luz que, según expone, «se deben a los enganches ilegales para cultivo de marihuana. También es cierto que sólo alrededor de 500 de las 5.504 viviendas registradas en la auditoría encargada por la Junta de Andalucía, se dedican a esta actividad; por ello, es preciso luchar con y por esas cinco mil familias, ponernos a su lado, y erradicar este problema entre todos», comenta.
El presidente del distrito cuenta que un cultivo de 60 metros cuadrados de marihuana deja 20.000 euros y que para erradicar esa forma de ingresos hay que «dejar la política fuera, ir de la mano y buscar trabajo digno para esos vecinos». «La solución pasa por la colaboración institucional para aumentar la asistencia social y el empleo», anota el alcalde de barrio.
Rosa García | Presidenta Nueva Cartuja
La presidenta de Nueva Cartuja reconoce el gesto del concejal Carlos Ruiz Cosano y apunta que ya era hora «de que un político reconociera que se ha llegado a este extremo por el abandono de las administraciones y la falta de recursos sociales que son pocos y lentos. Si una familia tiene un trabajo que le permita tener una vida digna no se mete en ese mundo», señala Rosa García que pone el acento en que lo que quieren los vecinos es que «tanto Endesa como las administraciones dejen de esconder sus culpas detrás de la marihuana» porque la Zona Norte «es de gente trabajadora, con sus pequeños negocios que luchan para sobrevivir. Con el discurso de Endesa parece que todos somos delincuentes cuando hace más de 40 años que no se había hecho una inversión», manifiesta la representante de los vecinos de Cartuja.
Manuel Martín, Defensor del Ciudadano, pide pasar a la acción y respalda las opiniones de los residentes en estos barrios. «El problema está bien claro: los vecinos tienen contratos en sus manos y sus facturas pagadas no tienen suministro. En resumen, pagas y no te dan el servicio y si reclamas te metes en un laberinto burocrático, para darle uno o dos euros de indemnización. Es vivir sin luz pagando luz», señala preocupado. Para él lo que ocurre en este distrito es «causa y consecuencia de la pobreza» e insiste en pasar a la acción con medidas concretas como un servicio de atención «inmediata y efectiva por parte de Endesa».
Otro de los que no ponen el acento en la marihuana y que trabaja en el barrio para intentar mejorar, en lo que pueda, esa situación de pobreza es Rafael Payán, de la oenegé Diálogo y Acción. Asegura que para Endesa es más fácil «criminalizar» a los vecinos «que realizar una inversión millonaria» y que parte del problema son las deficitarias instalaciones de la compañía y el abandono, general, en que viven estos barrios.
Desde Endesa, otro punto totalmente diferente de esta misma realidad, apuntan a los enganches ilegales por cultivos de marihuana como el origen de los cortes de luz en estos barrios y defienden la inversión en instalaciones en la Zona Norte, «3,5 millones de euros desde diciembre de 2019 y un aumento del 200% de la potencia contratada». «Endesa está coordinada con las instituciones locales para hacer frente a esta problemática que afecta a todos y no es un problema de suministro eléctrico, sino un problema social y para la seguridad. Por eso con las Fuerzas de Seguridad del Estado en Granada en 2020 se realizaron 93 intervenciones y se llevaron a cabo 5.828 cortes de suministro por fraude», aportan desde la compañía.
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