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El Granada volvió a brillar sobre el verde con la llegada de Diego Martínez y eso ha tenido su repercusión económica. PEPE MARÍN
El Granada multiplica por seis el tope salarial que tenía cuando llegó Diego Martínez
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El Granada multiplica por seis el tope salarial que tenía cuando llegó Diego Martínez

La historia del club rojiblanco con el límite salarial que impone LaLiga cuenta con altibajos: fue creciendo paulatinamente hasta el descenso a Segunda, donde se tocó fondo

Fran Rodríguez

Granada

Martes, 17 de noviembre 2020, 14:26

El límite de gasto salarial es uno de los principales actores, aunque sea intangible, del mercado de fichajes, la gestión y configuración de las plantillas y, por todo ello, de las dos principales competiciones regulares del fútbol español. Surgió en 2013 de la mano de Javier Tebas con la intención de asegurar la participación y viabilidad de los clubes profesionales en Primera y Segunda. Desde entonces, la relación del Granada con esta norma de rigor económico ha sido toda una montaña rusa, sobre todo por el desempeño deportivo.

Y es que los rojiblancos, que cuentan ahora con el techo más alto de su historia en cuanto al tope salarial, vieron muy mermado este con el descenso a Segunda. Sobre todo en aquella segunda campaña consecutiva en la categoría de plata, cuando la cifrá bajó a los 9,5 millones penalizando enormemente no haber ascendido en la primera intentona.

Crecimiento en los primeros años

En enero de 2013, LaLiga y el CSD acordaron implantar esta norma, limitando los gastos de los equipos para hacer viable su participación durante toda la temporada y evitar endeudamientos y compromisos económicos que luego los clubes no pudieran permitirse. El límite salarial comprende, principalmente, los gastos deportivos de la confección de la primera plantilla de un club, junto al primer técnico, el segundo y el fisioterapeuta. También computan otros factores como el gasto en el filial. Así, los clubes hacen sus estimaciones y presentan propuestas al organismo de los clubes profesionales, que hace ajustes hasta dar la cifra final.

En el primer año, de cara a la temporada 2013-14, LaLiga no dio la cifra exacta del límite salarial de cada entidad, sino que presentó seis escalones donde colocó a los clubes de Primera. El Granada se encontraba en la quinta horquilla, con un techo comprendido entre los 14 y 23 millones de euros como máximo. Junto a los rojiblancos se encontraban otros cuatro equipos: Real Betis, Osasuna, Espanyol y Getafe.

El Granada mantuvo la categoría y en septiembre de 2014 se dio a conocer que su nuevo límite de gasto salarial era de 22,8 millones de euros. Una cifra que no se sabe a ciencia cierta si mejoró en demasía la del año anterior al no darse con exactitud, sino tener un máximo de 23 'kilos'. En cualquier caso, el techo salarial no se ampliaba enormemente con el que había dispuesto LaLiga doce meses antes. Eso sí, al conceder de manera individual el límite salarial de cada club, se pudo conocer que el Granada contaba con el undécimo lugar en esa tabla económica.

En septiembre de 2015, el club rojiblanco aumentó su techo, pero fue sobrepasado en la escala por dos clubes. Contrariamente, a pesar de contar ahora con un límite de 25,6 millones (casi tres más que el año anterior), los nazaríes estaban en la posición decimotercera de Primera. Un lugar que se mantendría igual cuando en 2016 todos los clubes de LaLiga vieron aumentado su tope salarial. Coincidió con la compra del club por la propiedad asiática. De cara a la temporada 2016-17, a priori una de las más ilusionantes e inciertas de la historia reciente del club, el Granada contaba con 32 millones de gasto máximo en la confección de su plantilla. Eso era una crecida de más de seis 'kilos' con respecto al 2015.

El año acabó en drama cuando los granadinistas consumaron el descenso en San Sebastián. Los repartos de los derechos televisivos y la ayuda tras el descenso de LaLiga puso al Granada el siguiente curso en el primer lugar en la escala de límites salariales, pero de Segunda división. El techo económico destinado a la confección de la plantilla (sueldosde jugadores, entrenadores, filial,...) bajó considerablemente, situándose en 17,9 millones de euros. Prácticamente la mitad de lo que se podía llegar a invertir en el último plantel de Primera.

El 'pasito a pasito' se quedó corto

Pero fue en 2018 cuando se tocó el que es, por el momento, el fondo del Granada en este apartado. El equipo con mayor presupuesto salarial de la categoría no logró el ascenso ni con Oltra, ni con Morilla. Tampoco con Miguel Ángel Portugal. El club perdió en una sola temporada 15 millones de ingresos como consecuencia: 14 de la ayuda a los descendidos de Primera y casi un 'kilo' en derechos televisivos. Se pasó a 9,5 millones de techo salarial, de los que 8,1 computaron como gastos del primer equipo.

El verano fue difícil, gestionando la dirección deportiva la salida de aquellos jugadores que encarecían el coste de la plantilla. Y es que, el frustrado intento de ascender hacía insostenibles los contratos de jugadores como Javi Varas o Joselu Moreno. De los tremendos recortes que se tuvieron que hacer en la institución, en torno al 45% habían sido en el área deportiva. El club, según aseguró Monterrubio en un desayuno informativo, basó su hoja de ruta en tres pilares: cambiar el modelo deportivo para tener jugadores en propiedad, reestructurar el club para adecuarlo a Segunda división y hacer frente a contratos de jugadores que arrastraba de la etapa de Gino Pozzo.

No obstante, instaurado el lema del 'pasito a pasito' y entregado el timón a Diego Martínez, el equipo consiguió lo impensable y logró regresar a Primera con un proyecto modesto en el que se dio confianza a jugadores que ya estaban en la plantilla como Rui Silva, Puertas, Germán o Montoro, y se acertó con las llegadas de Vico, Vadillo o San Emeterio entre otros.

De nuevo entre los mejores 20 clubes de España, el Granada pasó de los 9,5 millones de Segunda a unos 35 en Primera. Y todo ello con la espinosa situación de Adrián Ramos, en la que el cafetero denunció unos impagos por sus acuerdos en China y de los que se desmarcó la gerencia. LaLiga entró a investigar y acabó sancionando al Granada con una merma en su tope salarial. El 'mordisco' podría haber sido de casi 10 millones de euros, aunque el organismo que preside Tebas anunció una multa de 4,2 que incidían completamente en el límite salarial de los rojiblancos. Con las alegaciones del club, en total desacuerdo por estar al día en sus pagos al internacional colombiano, se bajó a los 3,7 millones de merma. Finalmente, el tope de salarios de los nazaríes quedó rebajado en aproximadamente un millón.

De esta forma, el Granada de Diego Martínez arrancaba su desembarco en Primera con un espacio salarial de 35,4 millones que, tras una actualización el pasado mes de febrero pasó a 37,8 millones. Lo que no cambió desde que empezara la temporada fue su antepenúltimo lugar de Primera en esta escala. Con el décimo octavo lugar en lo económico, los rojiblancos completaron un año de fantasía en los que, a pesar de la pandemia del coronavirus, el equipo clasificó en séptimo lugar y logró su primer billete para jugar competición europea.

Ya como equipo de la Europa League, pasando tres previas- el Granada ha pasado de ser antepenúltimo a copar el undécimo lugar en la escala salarial con 56,4 'kilos'. El salto desde que se instaurara el 'pasito a pasito' hace que este lema se quede corto. El crecimiento con respecto al año 2019 es de 21 millones, un 58% sobre el total. Pero la cifra adquiere tintes históricos al sextuplicar el límite salarial con el que Diego Martínez agarró al equipo en verano de 2018.

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