
Milagros y dudas en el debut de Maxi
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El luso toma el relevo de Aarón en la vuelta de Rui Silva y alterna paradas de mérito que mantienen vivo al equipo hasta el final con algún error con los pies que puede costar caroSecciones
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Porteros ·
El luso toma el relevo de Aarón en la vuelta de Rui Silva y alterna paradas de mérito que mantienen vivo al equipo hasta el final con algún error con los pies que puede costar caroLuís Maximiano buscó el consuelo de Rui Silva al concluir con derrota en el último suspiro el partido de su debut en Los Cármenes ante su predecesor. Hablan el mismo idioma, el portugués y el de los porteros. Se fundieron en un abrazo y mantuvieron una breve conversación en presencia de Aarón Escandell, de vuelta a la suplencia tras haber sido titular en las tres primeras jornadas. 'Maxi' acabó cabizbajo, despidiéndose de su nueva afición con un ruego de perdón. De nada valieron las paradas milagrosas que estiraron la vida de su equipo en el encuentro hasta hacerle creer que podía ganarlo, aunque las alternó con más de una taquicardia con el balón en los pies que pudieron salirle caras.
Fue Rui Silva el primer protagonista del partido –porque, además, lo era– en saltar a calentar en Los Cármenes. El exrojiblanco, guardián de la portería del Granada en las mejores temporadas de su historia y quizás su mejor meta en estos noventa años, fue recibido con más aplausos que silbidos, aunque también los hubo. El luso devolvió la ovación girándose hacia todo el estadio, con gratitud sincera. Durante el partido, sin embargo, predominó el sonido del viento cada vez que atrapó un balón en su área entre ciertas palmas al sacar de puerta, completada la transformación de héroe a contrincante pero no en villano.
Pudo saludar antes de que echase a rodar el balón, por el protocolo habitual de cortesía, al compatriota que está destinado a suplirle. Luís Maximiano se estrenó como titular ante su predecesor y su noche fue de todo menos sencilla desde el principio. Entusiasmado por el debut, llegó al estadio en su vehículo al mismo tiempo que Aarón Escandell y ambos porteros saltaron juntos calentar con ovación, aunque solo la devolvió el luso. Todo parecía de ensueño para 'Maxi', pero pronto empezó a complicarse.
Apenas tardó cinco minutos en hacer su primera intervención milagrosa en un duelo ante Fekir, quien, zurdísimo, se vio obligado a definir con la derecha ante la salida de Maximiano, que sacó un pie ágil abajo ante el disparo raso cruzado. Su nueva afición le premió con aplausos de reconocimiento a sus reflejos.
Muy adelantado y valiente cuando tuvo que abortar jugadas al límite, el luso trató de aplicar la premisa de jugar la pelota con los pies siempre que pudo. Demostró temple en la primera acción en la que se vio presionado; una tranquilidad quizás excesiva a la siguiente, cuando aguantó confiado al mordisco de Tello y este le arrebató el balón, sin ángulo luego para castigar el atrevimiento. Ya tembló algo más en adelante.
Esta osadía generó dudas entre la gente, pero volvió a ganarse el crédito con intervenciones impresionantes a Fekir y Borja Iglesias a la media hora. Todo lo que le botaban desde el córner se lo remataban, y él solo podía extremar la atención. Lo que no esperaba Luís Maximiano era el fuego amigo de Santiago Arias que acabó en un misil imparable de Rodri cuando el primer tiempo agonizaba.
El portugués siguió aferrando a su equipo al encuentro con otra caricia salvadora a una rosca venenosa de Fekir y al abortar junto a Germán una ocasión de Tello en la autopista que le ofreció Arias.
Rui Silva lo había visto todo desde muy lejos hasta entonces, pero le llegaron los apuros y no vio venir el zambombazo de Luis Suárez por más que entrenasen juntos toda la temporada pasada. Se le reactivaron todas las alertas hasta entonces dormidas. Joaquín y Canales volvieron a exigir a Luís Maximiano en la recta final, pero el vértigo parecía ya instalado hacia el otro lado. Sin embargo, Sergio Canales sacó su genio para deshacerse de cuantos le salieron al paso como si fuesen conos y le amargó la noche. Un triste final.
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María Díaz y Álex Sánchez
Carlos Valdemoros | Granada y Camilo Álvarez | Granada
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