El regreso a casa de Paco López se saldó con su derrota más violenta desde que se hizo cargo del Granada. Por unos u otros ... motivos, el saldo de puntos del valenciano no termina de mejorar de forma rotunda al de su predecesor en el cargo, Aitor Karanka. Tras ocho partidos disputados bajo el mando del nuevo entrenador, se han ganado los cuatro jugados en casa, se ha empatado en Málaga y se han perdido otros tres a domicilio contra Leganés, Lugo y Levante. En total, únicamente se han recaudado 13 de los 24 puntos en liza, un parcial absolutamente insuficiente para aproximarse a posiciones de ascenso directo y tan decepcionante que no puede ya ser maquillado por las buenas sensaciones de otros partidos, porque en el Ciudad de Valencia ni siquiera las hubo.
Fue una derrota incontestable y hasta cierto punto obscena, considerando que el Levante llegaba al combate con más puntos que juego y con bajas tan sensibles como las de la escuadra granadinista. El colapso de los primeros quince minutos, en los que se encajaron tres goles, dos de ellos legales y otro anulado por fuera de juego, impidió por enésima vez que los rojiblancos enlazaran dos victorias consecutivas, algo que no se logra desde agosto y que constata un dato patético para el presupuesto más ambicioso de la categoría.
Pero si malo fue el resultado, peor fue el modo en que se perdió. Reapareció en escena el conjunto deslavazado, extremadamente endeble atrás e inoperante arriba que se vio contra otros equipos competitivos, como Eibar o Las Palmas. Un equipo frío, desprovisto de cualquier atisbo de carácter para combatir con otro de los gallos de la categoría. No hubo esta vez lances desafortunados ni expulsiones en las que excusarse, solamente fragilidad en la defensa del balón parado, incompetencia para dominar el juego e incapacidad para generar ocasiones, más allá de algunos buenos minutos tras el gol de Carlos Neva. A lo que se debe añadir, como novedad, una gestión de los cambios tardía e improductiva por parte del técnico, que fracasó con estrépito ante sus paisanos, a los que las flaquezas exhibidas por el Granada no pillaron por sorpresa.
El Granada se aproximó en Valencia al cero absoluto, la temperatura más baja posible, congelando incluso las esperanzas del aficionado más optimista. Llegan ahora dos partidos al calor de Los Cármenes que deberían ser aprovechados, pero la reflexión en el club ha de ser muy profunda. No bastará con la llegada de dos buenos refuerzos, pero sin ellos la empresa del ascenso sería directamente inalcanzable.
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.