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El Granada tiró por la borda su buena primera parte y su mínima ventaja en el marcador ante un Almería que demostró su potencial y ... su candidatura al ascenso. El conjunto almeriense ganó el partido por incomparecencia de los granadinos en el segundo acto. El árbitro podría haber reflejado en el acta que el equipo de Fran Escribá no saltó al césped en la segunda parte y nadie le habría rechistado. Los seguidores granadinos que se dieron cita se sonrojaron e indignaron al ver a un equipo sin alma, perdido y que camina con paso firme para sufrir un año más en Segunda. A este nivel pensar en el ascenso es solo cosa de ilusos, de ingenuos. La silueta leve, frágil, fantasmagórica, inconexa y deshilachada del Granada se dejó ver durante toda la segunda parte. El rival demostró más consistencia y más pegada, ser un bloque más hecho. Y como el fútbol no deja de tener algo de lógica, se llevó un merecido premio. El Granada no tiene nada ni nadie que le avale para un hipotético ascenso. Es un equipo en ruina defensiva y moral. El encuentro se decidió en gran parte en los banquillos, aunque sería desmesurado cargar toda la responsabilidad del desastre al preparador valenciano. Los jugadores no dijeron nada porque algunos de ellos carecen de vocabulario competitivo. De las figuras del banquillo... mejor dejarlas al margen por esta ocasión.
La defensa fue, otra vez, una verbena. Como tantas veces, el triunfo se escurrió por el desagüe de la fragilidad atrás. Si el entrenador quiere ganar partidos, ha de ponerse a trabajar a fondo con esa línea. Tendrá difícil arreglarla por completo, porque el nivel individual da para muy poco. Pero quizá sí pueda esconder las vergüenzas personales debajo de un mejor trabajo colectivo en la parte de atrás. O lo hace o cualquier día sus defensas le van a matar de un susto. La igualdad en la Liga le mantiene con vida, pero en algún momento ha de dar un paso al frente creíble y sostenido en el tiempo. Y no solo no lo da, sino que cada vez parece más lejos de hacerlo.
El Granada, tras superar la segunda ronda de la Copa, vuelve al calor del hogar, donde encuentra el apoyo de los suyos, recibiendo la visita del líder, el Racing de Santander. Cuanto antes, hay que empezar a cerrar heridas de nuevo abiertas y para tapar agujeros por los que se cuelan fantasmas, dudas y sombras, que ya hay una colección de ellos. El técnico retocará el once tras la mala imagen en Almería. La teoría habla de que Loïc Willians tiene casi todas papeletas de entrar en el centro de la defensa. El equipo necesita retomar la solvencia en casa y ganar para recuperar una posición en la zona de promoción de ascenso que ha perdido por su irregularidad.
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