LORENA CÁDIZ
Miércoles, 13 de febrero 2008, 05:04
Los más antiguos de la comarca de la Sierra de Segura se acuerdan perfectamente de cuando detrás de los montes y de las piedras que hoy ven desde sus pueblos, vivía gente, en pequeñas poblaciones, de las que aún hoy se mantienen en pie las casas, pero en las que ya no vive absolutamente nadie. Eran pocos vecinos, y la búsqueda de un futuro mejor en pueblos más grandes o ciudades, o la dureza de la vida en algunos de estos sitios, hizo que poco a poco se despoblasen hasta alcanzar el resultado actual: 31 poblaciones en la provincia de Jaén abandonadas.
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Es una de las cifras más altas de Andalucía, sólo por detrás de Granada y de Almería, donde existen 37 y 34 poblaciones abandonadas, según los últimos datos del listado que elabora Toprural para el Instituto Nacional de Estadística. Por comarcas, la Sierra de Segura tiene el mayor número de esas poblaciones.
En total, son las siguientes: La Vega de Santa María y Villapardillo, en Baeza; Aulabar y Bélmez (Bélmez de la Moraleda); La Sierra (Benatae); Estación de Huelma y de Estación de Larva (Cabra de Santo Cristo); Los Cuellos (Carboneros); Ocho Casas y Raso Guindo (La Carolina); Los Barrancos (Castillo de Locubín); Cañada del Moro (Chilluévar); Almohadilla (Génave); El Áltico, Casas de El Áltico y Collado del Lobo (Guarromán); Almenara y Otíñar (Jaén); Canava, Castillo de Recena (Jimena); Cuatro Vientos (Mengíbar); Los Linarejos (Orcera); San Pantaleón, San Pedro, el Zahan y el Zurraque (Porcuna); Cortijos Nuevos (Puente de Génave); Dehesas del Guadiana (Quesada); La Agracea (Santiago Pontones); El Puerto (Segura de la Sierra) y Hortalanca, en Vilches.
El caso es que, por el momento, a diferencia de otras ciudades, en Jaén no existe iniciativa privada que se anime a recuperar alguna de estas poblaciones con el tirón del turismo rural. Tampoco la iniciativa pública tiene ningún proyecto en marcha, aunque bien es cierto que la Junta de Andalucía recientemente ha evitado que otro poblado más se quedase deshabitado con el paso del tiempo. Y es se ha cumplido un año desde que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir cedió este poblado a la Junta, que a puesto freno al progresivo deterioro con nuevas instalaciones eléctricas y sistemas de depuración del agua.
Algunos casos
Algunas de estas poblaciones que se han perdido son casos nombrados y con un interés significativo. Es el caso de Otíñar, conocido por su cercanía a la capital jienense o Los Linarejos, en Orcera, situado en un paisaje intacto, en pleno parque natural de Cazorla, Segura y Las Villas. Allí el aire es extremadamente puro y las vistas son soberbias, pero fue seguramente la dureza de los inviernos y la falta de agua corriente las que forzaron el total abandono del pueblo. Hacia el año 2000 su estado aún era bueno y tenía una veintena de casas bien conservadas.
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