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Bravo samurái

Puerta Real ·

Estoy haciéndome fan de la ministra Nadia Calvino y hasta de María Jesús Montero

Remedios Sánchez

Domingo, 20 de diciembre 2020, 23:32

Nosotros, la generación que vivió la primera adolescencia en los ochenta, tenemos en una mano la cultura musical de aquel tiempo y, en la otra, ... la resignación acumulada de ver políticos –de uno y otro signo– que, en vez de venir a defender España, vienen a fortalecer su ego. Aquella música, ya con cierta pátina de antigüedad demodè vista desde hoy, construye (nos guste o no) parte de nuestra cultura musical, que abarcaba desde Beethoven (su sonata 'Claro de luna' resultaba apasionante) a 'Olé, Olé', aquel grupo musical encabezado primero por Vicky Larraz y luego por Marta Sánchez. Es decir, que éramos clásicos y modernos simultáneamente, desde la despreocupación juvenil de nuestros doce años, principiando una pubertad que era la justificación de estas incoherencias trasladadas a todos los ámbitos vitales. Pero más tarde, descubrimos con Gil de Biedma que la vida iba en serio y algunos crecimos mientras otros coetáneos siguen jugando al sí es/no es. Me refiero, naturalmente, a Pablo Iglesias, que ha madurado estéticamente y, desde que ejerce de viceseñorito de España, se ha cambiado la coleta por un moño transcultural de perfil hípster, evidenciando así la evolución podemita a esa posmodernidad que habita, pletórica de bohemia cool de clase media-alta, alimentación puramente orgánica, o vegana, y chalet con piscina en las afueras. Es decir, que, ellos, los de entonces, ya no son los mismos, parafraseando nuevamente al poeta catalán. Es el personaje, que se ha tragado de un bocado a la persona, si es que acaso hubo alguna vez diferencia.

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