Secciones
Servicios
Destacamos
Edición
Se ha colado en el lenguaje político un concepto nuevo: la «democracia soberana». Sus mentores la presentan como una variante más de la democracia, distinta ... a la democracia de occidente, pero de similar calidad. Hubo «democracias populares» –los regímenes comunistas–, democracia orgánica» franquista… cuando a la democracia se le dota de un apellido conviene preocuparse.
La «democracia soberana» es la calificación que adopta el sistema político autoritario que existe en Rusia. En la formulación, que data de 2006, designa al régimen en el que los poderes políticos, las autoridades y las decisiones proceden de la nación rusa, en la búsqueda del bienestar, la libertad y la igualdad para sus ciudadanos, pueblos y grupos sociales. Lo hace sin la intermediación de partidos políticos.
Plantea un problema obvio: averiguar cómo expresa su voluntad la nación rusa, una vez que quedan eliminadas las elecciones plurales. Para eso está Putin: Putin y los suyos, que vienen a considerarse la representación genuina de la nación, con capacidad de suprimir el pluralismo. Al convocarse las elecciones se sabe ya quién las ganará.
En la «democracia soberana» hay un partido dominante, dicen que para evitar la fragmentación propia del pluralismo. Supone la concentración del poder político, entendido como la expresión de la soberanía rusa. Y entienden que el sistema político de Rusia resulta comparable a las prácticas democráticas que se dan en occidente. Si alguien cuestiona su democracia o quiere verificarla se le considera hostil.
Relativiza el concepto de democracia, que sería el derecho del pueblo de un país a ejercer un sistema de poder que le corresponda según sus condiciones históricas, sociales y económicas, derivadas de «la voluntad real» de la mayoría de los ciudadanos, cuya orientación se decide desde el poder.
El origen de este concepto está en la evolución de Rusia tras el colapso de la URSS. Su aparente democratización quedó interrumpida a comienzos de siglo. Adoptó algunos elementos de la cultura política occidental, pero desembocó en un sistema autoritario, que es tanto como decir la negación de la democracia. Aseguran que socialistas, liberales o comunistas no están en condiciones de representar la soberanía nacional, por razones históricas y porque llevan a conflictos. Quedan así justificados el dominio del poder central y la marginación de la oposición. Putin llevó a cabo una creciente concentración del poder para construir un estado fuerte.
Aseguran que han creado un modelo ruso de democracia, frente a una democracia importada de occidente. La «democracia soberana» serviría para acabar con el caos que siguió al final de la Unión Soviética, creando un poder vertical y lo que llaman «la dictadura de la ley» frente a poderes locales y partidos políticos.
La defensa de la soberanía buscaría la protección de los rusos, tanto los que viven en Rusia como los que quedaron en las repúblicas exsoviéticas. La agresividad para defender a los rusos queda justificada apelando a los intereses de la nación soberana.
Los regímenes autoritarios suelen legitimarse con evocaciones democráticas que pervierten el concepto de democracia.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
España vuelve a tener un Mundial de fútbol que será el torneo más global de la historia
Isaac Asenjo y Álex Sánchez
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.