Hay positivos que desembocan en un apocalipsis zombi y otros discretos, de andar por casa. Los primeros dan para montar comisiones y para inaugurar nuevos caminos en el laberinto político de la ciudad
Manuel Pedreira
Granada
Viernes, 2 de octubre 2020, 23:17
Hay positivos y positivos. Unos no se difunden, se mantienen en una discreta reserva y se comunican, sin alharacas, a los interesados, a los preceptivos, ... a los inevitables. Otros, sin embargo, se anuncian con trompetería y toda la pirotecnia a mano. Aun a riesgo de quemarse. El positivo del alcalde de Granada cerró el Ayuntamiento durante un día. Doy por hecho que existe un protocolo para estos casos que no depende del alcalde, pero si le hubiesen dado a elegir a Luis Salvador, habría cerrado la ciudad. No por capricho ni por jactancia, pero cualquier cosa con tal de (re)sonar. El prefijo no es gratuito sino necesario. Las críticas de la oposición no alcanzan ni siquiera la categoría de efecto indeseado, más bien lo contrario, multiplican el eco, la reverberación, lo único que en el fondo interesa.
Hay positivos que desembocan en un apocalipsis zombi y otros discretos, de andar por casa. Los primeros dan para montar comisiones y para inaugurar nuevos caminos en el laberinto político de la ciudad. Los segundos se viven en silencio y con cara de circunstancias, como un hemorroide insurrecto. Los dos pueden matar, ojo, pero también para eso hay categorías y velocidades.
El positivo del alcalde coincide en el tiempo con el de los estudiantes erasmus que viajaron a Almería a buscar la playa donde dicen que John Lennon compuso Strawberry Fields Forever.A cierta edad nunca vas a Almería a otra cosa. Y de la playa corres a esa terraza del centro de Granada de donde la policía evacuó a 85 personas, que fuentes maledicentes aseguran que llegaron al grito de «¿nos hacemos un brote?».
El alcalde acusa de mezquina a la oposición y Onofre Miralles anima el cotarro pidiendo una comisión de investigación, cuando el propio portavoz de Vox sabe muy bien que lo único que merece una investigación seria en este país es la utilidad de esas comisiones, una juntera de políticos grandilocuente e inútil que me recuerda al título de aquella novelita de mi infancia que hablaba de una 'máquina de empaquetar humo y otros inventos'.
«Todos los gobiernos han tenido positivos y solo en Granada se monta este circo», clama Salvador. El alcalde ve con íntimo pesar cómo los focos se desvían y apuntan ahora a Donald y a Melania, contagiados por una asesora, otra cosa más que tienen en común ambos estadistas, que cerrarán el círculo el día que Trump se asome al balcón de la plaza del Carmen y Luis teletrabaje desde el despacho oval. Que todo se andará.
El brote municipal ya está bajo control. Se ha actuado rápido y a conciencia. Lógico. Entre otras cosas porque se habrán seguido punto por punto las instrucciones del consejero de Sanidad. Un tal Antonio Ozores.
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