La libertad en política

Queda claro que el actual gobierno de España su objetivo es adaptar el derecho a su personal concepción de la política y de la práctica política, sea por voluntad propia o por imposición de sus socios

andrés garcía lorca

Sábado, 17 de abril 2021, 23:28

Me he sentido avergonzado y preocupado por la única salida que han tenido las tres asociaciones que representan mayoritariamente a los jueces, al acudir a ... la Comisión Europea para que pongan freno a lo que sus señorías consideran «riesgo de violación grave del Estado de Derecho en España» y le piden que se manifieste a este respecto.

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Este hecho tiene varias lecturas; de una parte, la desconfianza de los jueces en las estructuras políticas representativas de la voluntad ciudadana, léase partidos políticos y de otra, la desconfianza en el Estado y en sus instituciones, con la paradoja de que los jueces y magistrados son, ellos mismos, poderes del Estado, aunque soportan una cúpula institucional, ministro y fiscal general, al servicio del poder político que es motivo de vergüenza colectiva.

Muchos ciudadanos consideran que la justicia en España es voluble como se canta en el 'Rigoletto', de G. Verdi 'La donna e mobile'. No hay una seguridad jurídica cierta como la realidad de los hechos así lo confirman y no creo que sea necesario ir enumerando situaciones recientes que certifiquen esta realidad.

Al hilo de esta referencia, me vino a la mente una sucesión de ideas que me hicieron pensar; pues no podemos olvidar que el 'Rigoletto es una ópera, fruto de una adaptación de la obra teatral de Víctor Hugo 'El rey se divierte' y lógicamente este romántico francés, novelista, dramaturgo y político, nos dejó un testimonio de compromiso social y moral en su vida y en su obra al que creo necesario referirme, al menos, en el plano de las ideas.

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Tal vez su obra más conocida, 'Los miserables', sea un compendio de planteamientos entre el bien y el mal así como la descripción de la situación social de su época, pero hay una frase con la que simplifica una gran realidad de la Francia de mediados del S XIX y que puede aplicarse a la actualidad en España: «Los infames y los desafortunados se mezclan en una sola palabra, los miserables»; realmente ciertos acontecimientos recientes en Madrid han puesto de manifiesto esta relación. Víctor Hugo piensa que esa identificación se rompe con la educación, que es el instrumento para que los desafortunados no se conviertan en miserables; y vuelvo a pensar si el modelo educativo diseñado desde el Gobierno será capaz de romper esa identificación o reforzarla.

Pero volviendo al inicio del relato, Víctor Hugo, en sus discursos institucionales, señalaba que «la libertad en política es el derecho», sin esta adecuación de la política al derecho está claro que no hay libertad y esto es lo grave. Queda claro que el actual gobierno de España su objetivo es adaptar el derecho a su personal concepción de la política y de la práctica política, sea tanto por voluntad propia o como imposición de sus socios en el poder y eso no es aceptable y hay que recurrirlo donde se pueda, por eso aplaudo a los jueces aun sintiendo vergüenza. No olvidemos nunca lo que Agustín de Hipona nos advertía: «Si se quita el derecho, el Estado se convierte en una gran caterva de bandidos», y tal vez ésta sea la nueva realidad de la política.

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