
Microplásticos como vectores de contaminación
Partículas procedentes de residuos plásticos pueden transportar contaminantes orgánicos presentes en el medioambiente
Mª Jesús Martínez Bueno
Viernes, 6 de mayo 2022, 23:49
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Mª Jesús Martínez Bueno
Viernes, 6 de mayo 2022, 23:49
Hoy en día, resulta difícil no haber oído hablar de microplástico (MPs). De forma breve, se pueden definir como fragmentos de plástico cuyo límite superior ... de tamaño son 5 milímetros y su límite inferior es 1 micrómetro. Los plásticos son, en la mayoría de los casos, materiales artificiales muy persistentes. Una vez alcanzan el medioambiente pueden permanecer en él largos periodos de tiempo. Al quedar expuestos a la radiación solar y al oxígeno atmosférico se fragmentan dando lugar a plásticos cada vez más pequeños. Esto supone un problema, ya que a medida que los materiales se reducen en tamaño se vuelven más móviles, por lo que son más difíciles de controlar y los daños que producen pueden ser mayores. Cuando el tamaño de los fragmentos se hace menor de una micra se denominan nanoplásticos (NPs), sustancias capaces de alcanzar las vías respiratorias o incluso penetrar en las células de los tejidos.
En los últimos años el importante aumento de la producción de plásticos ha provocado una grave contaminación plástica en el medioambiente. Además, consecuencia de la emergencia sanitaria provocada por la covid-19, se ha producido un aumento dramático en la proliferación de los desechos de plástico, por lo que, se prevé que el impacto de la contaminación plástica se agrave en los próximos años.
Estos contaminantes se liberan directa o indirectamente al medioambiente desde fuentes primarias o fuentes secundarias. Se estima que entre 50.000 y 15.000.000 de partículas se liberan diariamente en los efluentes procedentes de las plantas de tratamiento de aguas residuales convencionales (EDARs). Una sola prenda de ropa es capaz de liberar más de 1.900 fibras en cada lavado, lo que supone más de 700.000 fibras por cada lavadora completa. Las tasas de eliminación de estas partículas en las EDARs oscilan entre el 63% y el 95%. De esa manera los MPs pueden alcanzar el medioambiente terrestre y acumularse en los suelos, lo que representa una amenaza potencial para los ecosistemas terrestres. Un estudio reciente advierte que el impacto de estas partículas en los suelos podría tener un efecto muy superior a la de los mares (entre 4 y 23 veces más) según el lugar y el entorno. Todo ello representa una seria amenaza a largo plazo para el ecosistema.
Almería es la mayor superficie cubierta por invernaderos del mundo. Este sistema de agricultura intensiva genera grandes cantidades de residuos de plásticos. El uso de pesticidas y materiales plásticos es una práctica común en este tipo de cultivos hortícolas protegidos. La cantidad de plástico utilizado en Almería asciende a más de 25.000 toneladas, de las cuales más del 87% se recicla. El más patente es el plástico utilizado para las cubiertas de los invernaderos, pero también es el más fácil de reciclar. Sin embargo, los plásticos acolchados, así como los sistemas de espaldera son difíciles de recuperar y su reutilización puede introducir una gran cantidad de desechos plásticos en los suelos.
Por otra parte, debido a su carácter apolar, los MPs pueden transportar contaminantes orgánicos de origen emergente (CECs) presentes en el medioambiente, además de servir de sustrato para diversos microorganismos, favoreciéndose así su propagación en las redes tróficas. Así pues, estas partículas pueden introducirse en la cadena alimentaria a través de la absorción biológica. Se han encontrado en varios alimentos y bebidas, como mariscos, sal, miel, pescado o incluso agua mineral y cerveza. Por lo tanto, los MPs representan un problema de salud pública actual, ya que pueden transferirse al consumidor fácilmente.
Estudiar en qué medida los residuos de pesticidas pueden estar presentes en los materiales plásticos utilizados en los invernaderos para evaluar así, tanto el posible riesgo asociado a su segundo uso, como profundizar en el conocimiento del posible impacto que puede tener su presencia en cultivos agrícolas es el objetivo de proyectos de investigación en la Universidad de Almería.
Sin embargo, en la actualidad, los efectos crónicos a largo plazo de la presencia de estas partículas, está en una fase incipiente de estudio y depende en gran medida de la capacidad de desarrollar herramientas que faciliten el control y en su caso de eliminación de la contaminación plástica medioambiental.
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