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La neurofisióloga de la unidad del Sueño del Virgen de las Nieves, Carmen Iznaola. Javier Martín

«Las consecuencias de no dormir bien pueden acortarnos la vida»

Granada cuenta con una unidad en la que se tratan los trastornos de sueño, que cada vez son más frecuentes por nuestra forma de vida

Miércoles, 2 de abril 2025, 00:31

Carmen Iznaola, neurofisióloga, forma parte del equipo de profesionales que componen la unidad del Sueño del Virgen de las Nieves. Allí, en la primera planta del hospital de 'trauma', vela por el buen descanso de sus pacientes. Desde insomnio, a la apnea, pasando por cualquier tipo de síndrome que pueda afectar al sueño. Todos podemos tener una mala noche, incluso dos o tres, el problema es que los desvelos empiecen a afectar a tu vida cotidiana. Es entonces cuando es necesario pedir ayuda a un profesional.

–¿Por qué dormimos cada vez peor?

–Por muchos motivos. En la sociedad actual tenemos mucha prisa y dormir está mal visto porque tenemos que hacer otras muchas cosas. Actualmente también utilizamos demasiados dispositivos electrónicos. Tenemos muchas actividades que cumplir y eso hace que el sueño sea mucho peor que el que teníamos antes. Sin ir más lejos, en los años 50, 60 o 70.

–Cuando hablamos de un sueño reparador, ¿a que nos referimos?

–A aquel que nos hace sentir bien al día siguiente. No todo el mundo tiene que dormir esas famosas ocho horas de las que se habla. Hay gente que duerme cinco y está bien al día siguiente y hay gente que necesita dormir nueve para poder sentirse bien.

–¿Cuándo no dormir se considera un problema?

–A partir del momento en el que empiezas a tener repercusiones en tu vida diaria. Puedes pasar una mala noche y encontrarte bien al día siguiente. Pero cuando eso se hace de forma repetida y empieza a tener consecuencias en tus actividades obligatorias de trabajo, familia, relaciones sociales... ahí habría que pedir ayuda.

–¿Cuáles son los principales trastornos del sueño que existen?

–El más importante y prevalente es el insomnio. Hoy por hoy es una patología tan frecuente como que se estima que hasta el 15% de la población lo puede llegar a tener diagnosticado, pero síntomas los tiene hasta el 25 o 35% de la población. La segunda patología más frecuente es toda aquella relacionada con los problemas respiratorios. Me refiero a la apnea del sueño. Son pacientes que además de tener un ronquido intenso, hacen parada de respiración durante la noche. Eso hace que su sueño sea de mala calidad y, al contrario que el insomnio, lo que padecen son una gran somnolencia. Luego hay otras patologías que no por ser menos frecuentes dejan de constituir un gran problema para los pacientes que las padecen. Hablamos del síndrome de piernas inquietas o la narcolepsia, que también es una enfermedad rara que tienen los pacientes. Además de una gran somnolencia, existen unos episodios que se llaman cataplejia, en los que ante situaciones emocionantes pueden llegar a caerse al suelo.

Sueño reparador

«No todo el mundo tiene que dormir ocho horas. Hay quien duerme cinco y está bien»

–¿Existe un perfil más proclive a tener estos trastornos?

–No hay un perfil tipo. Vemos desde niños a adolescentes, adultos, mujeres, varones. Sí es cierto que dentro de cada patología es más frecuente que afecte más a un perfil que a otro. Por ejemplo, en niños existe la apnea del sueño infantil, que está muy relacionada con problemas de origen otorrinolaringólogo. O si hablamos de un adolescente, pues es más normal que acuda por el abuso de pantallas. Las señoras tienen más síndrome de piernas inquietas, mientras el varón obeso es el perfil más frecuente en la apnea del sueño. El insomnio sí afecta a todas las edades y a cualquier sexo.

–Forma parte de una unidad especializada en trastornos del sueño. ¿Cómo abordan estos casos?

–El Servicio de Neurofisiología Clínica pertenece a una unidad multidisciplinar de trastornos de sueño en la que tenemos también la suerte de compartir con otros compañeros como los neumólogos, los cirujanos de maxilofacial, los otorrinos, los neumólogos pediátricos... Nosotros básicamente además de tener consulta de sueño y tratar directamente a los pacientes, disponemos de un laboratorio. Muchos pacientes vienen con la idea equivocada de que le vamos a hacer sí o sí una prueba de sueño. Y no todos lo necesitan, porque a veces con la simple recogida de datos clínicos que obtenemos en la entrevista que hacemos en la consulta es suficiente para poder hacer un abordaje.

Pastillas

«España es el mayor consumidor mundial de benzodiacepinas, lo que es algo muy preocupante»

–¿Estos trastornos tienen cura?

–Claro que sí. Los pacientes se llegan a curar. A veces solo es necesario pautar medicación o mostrarles, a esos pacientes que vienen con una mala higiene de sueño, qué es lo que tienen que hacer para tenerlo de mejor calidad. Hay casos excepcionales en los que no se consigue un resultado, pero en la mayoría de ellos, sí.

–¿No dormir puede matar?

–Dormir puede matar en casos muy excepcionales. Existe una enfermedad extremadamente rara que se llama insomnio familiar fatal, que en España tiene una agregación familiar muy clara en una zona del norte de España y en otras del sur. Quitando eso, lo que sí pasa es que no hacerlo bien empeora la calidad de vida y, por tanto, sí que puede acortarla. No dormir conlleva un aumento de riesgo cardiovascular. Se ha correlacionado con la posibilidad de desarrollar deterioro cognitivo, Alzhéimer o demencias... por lo que no dormir no te mata directamente; lo peor son las consecuencias que tienes y que pueden acortar tu vida.

–¿Se abusa de las pastillas para dormir? ¿Qué riesgo conlleva este abuso farmacológico?

–España es el mayor consumidor mundial de benzodiacepinas. Antes eran la única opción terapéutica que teníamos, pero desde hace ya unas décadas disponemos de otra medicación que, por otra parte, a lo mejor está más indicada y puede resolver el problema. Es cierto que los fármacos que se utilizan para dormir tienen mala prensa, pero a su vez los pacientes se fían mucho de lo que le dice su vecino. Hay una gran preocupación no solo de los profesionales que nos dedicamos a esto, sino también de las propias instituciones sanitarias.

–¿Cómo podemos mejorar el sueño? Denos algún consejo.

–Deberíamos tener unos horarios de sueño lo más regulares posibles. Una cosa que nos preocupa muchísimo ahora mismo es el abuso de dispositivos electrónicos justo en los momentos previos a irnos a dormir. También hay que evitar las cenas copiosas o el abuso de excitantes de café o de productos con cafeína. Es fundamental que el entorno y el dormitorio sea lo más acogedor posible, que haya oscuridad. Cuando haya que dormir, intentemos que no haya ruido. El ambiente tenemos que cuidarlo también: tener un buen colchón y un aislamiento acústico correcto. Y otra cosa que quiero recalcar es que el deporte lo aconsejamos al 100%, pero hay que intentar no hacerlo a la última hora de la tarde-noche, porque eso también va a dificultar que podamos dormir mejor.

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