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Álvaro de la Torre Araus
Lunes, 31 de marzo 2025, 15:06
Cuando, en demasiadas ocasiones, se habla sobre el mundo de la Semana Santa de Granada, el conformado por los fieles y devotos de ciudad a las Imágenes que procesionan, utilizamos el término cofrade para referirnos a todo. Una bella forma de vivir, de sentir y de darse a los demás- Sin embargo, tal vez, no es una palabra precisa para esos hermanos que se entregan por completo a su cofradía, sienten un amor profundo por sus Titulares y son capaces de decir sí a todo lo que les pida su hermandad sin formar parte de la sociedad cofrade que con cariño se ha ido conformando en las últimas décadas. Cuando eso ocurre los cofrades hablan con afecto de 'un hermano de su cofradía'.
El monumento pétreo del Realejo ya está lleno de primavera a menos de dos semanas de un nuevo Domingo de Ramos. En San Cecilio se alza el palio de esa Virgen que tanto quiso Domingo Fernández Torres, hermano comprometido de la cofradía del Señor de los Favores que se marchó este Domingo Laetare a la casa del padre. Con profunda consternación, su hermandad, llora su ausencia y eleva sus oraciones al Santísimo Cristo de los Favores, para que lo acoja en el Campo del Príncipe eterno donde podrá disfrutar del rostro de la Madre de Dios.
Este hermano mostró con sus servicios cómo vigilar, cómo cubrir, cómo ayudar, cómo estar cerca de su hermandad siempre. Cuando sentimos que todo acaba, cuando llega el final de nuestro camino, cuando nos toca decir adiós... Es el momento de tener confianza, especialmente en esos momentos de cansancio y de dificultad.
Dominguillo cuando veía a su Misericordia Coronada mostraba esa esa actitud de decir, 'échame una mano'. Un hombre que trabajó muchos años en Hipercor pero su oficio fue el de bordador. Sin hijos, su familia fue su cofradía . Formó parte del equipo de capataces durante un tiempo y luego regresó a las filas nazarenas donde cada Viernes Santo no faltaba a la cita. María siempre conduce a los hombres al misterio de su Hijo. En el Magnificat está, pues, toda la obra de la redención de Dios, 'desde Abraham hasta Jesucristo y la comunidad de los creyentes'. Domingo a sus 65 años siempre tuvo la gracia de saber esperar el cumplimiento de todos sus favores acogiendo en su vidas la presencia de su Misericordia.
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