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Melero celebra el gol ante el Granada, el único partido remontado en casa. A. Lof/C. Barba
El Almería debe aprender a andar antes de empezar a correr
UD Almería

El Almería debe aprender a andar antes de empezar a correr

El equipo rojiblanco, con el caos mental que padece por culpa de la racha, necesita ponerse metas a corto plazo e ir partido a partido

Juanjo Aguilera

Almería

Domingo, 9 de marzo 2025, 22:36

El fútbol, como la vida, no siempre permite la velocidad. Hay momentos en los que cada paso es un desafío, en los que el suelo parece más resbaladizo y avanzar se convierte en un acto de fe. Ocho partidos sin ganar no son sólo números en una clasificación; las grietas que provoca esa mala racha son cicatrices en la confianza, pequeñas grietas en el alma de un equipo que busca respuestas. Y, sin embargo, la desesperación nunca ha sido buena consejera. No se puede correr sin antes aprender a andar.

Cuando la victoria se aleja como un espejismo, el instinto pide acelerar, saltarse escalones, buscar atajos. Pero el fútbol castiga la impaciencia. Un equipo que ha olvidado el sabor del triunfo no puede obsesionarse con la meta final sin antes reencontrarse con su esencia. Primero y más prioritario, recuperar el orden. Después, la intensidad, que si existió en Ipurua no hizo acto de presencia frente al cuadro armero , en el que hubo errores de todos los colores. Se llegó tarde y sin capacidad de reaccionar. Luego, la confianza. Sólo cuando el equilibrio se restablece, el juego fluye y la victoria se convierte en consecuencia, no en obsesión, ésta maniata a un equipo 'perdido', sin rumbo.

Querer correr antes de tiempo lleva a la caída. En cambio, quien se reconstruye con paciencia, quien entiende que el camino es tan importante como el destino, acabará cruzando la línea de meta con firmeza. Porque en el fútbol, como en la vida, sólo los que aprenden a andar con seguridad son capaces, algún día, de volver a volar.

¿Tarde?

Concluir si es pronto o tarde sólo depende de algo que no sobra con vistas a los objetivos, algo tan importante como el tiempo perdido por una reacción que no llega. Es mal 'tratamiento' el mirar al objetivo del ascenso, aunque sea ésta la meta a la que se pretende llegar cuando la competición finalice el próximo 1 de junio, el primera instancia, o el 22 del mismo mes, si no hay otro camino que no sea el de jugar el playoff.

El pinchazo del Real Oviedo no ofrece, pese a la derrota en Eibar, peor panorama hoy que la semana pasada. Tal vez se haya recrudecido un poco más porque el conjunto carbayón, que es la referencia ahora mismo para ocupar plaza en el 'segundo vagón' de la vía de acceso tiene una ventaja de un punto más, como consecuencia de haber logrado apuntarse el golaveraje particular. El equipo rojiblanco perdió 3-2 en el Carlos Tartiere y sólo pudo sumar un empate (1-1), en e UD Almería Stadium, dando gracias además porque en la primera parte fue incapaz de leer el partido. Está bien que los encuentros duran 90 minutos, pero fue un partido más de la UDA viéndose obligado a remontar.

De hecho, el equipo rojiblanco ha encajado golpes que han sido palos en las ruedas en 16 de los 30 partidos que se llevan disputados, con el 'espeluznante' dato de que sólo en dos ocasiones fue capaz de remontar. A favor está que esos dos resultados que acabaron satisfactoriamente han sido ante rivales directos, ahora mismo. El Elche fue el primer rival ante el que el 'sudor frío' del marcador se tornó en jubilo.

El arte de remontar

Remontar en deporte consiste en revertir una situación adversa y superar un marcador, resultado o circunstancia desfavorable durante una competición. Esta acción implica habilidades técnicas y tácticas, pero también una fortaleza mental extraordinaria que pocas veces se le ha visto exhibir al equipo indálico, salvo en esos casos. La remontada simboliza la capacidad de un equipo para adaptarse, aprender de los errores y superar la adversidad en un tiempo limitado.

Arriba, Ezquieta evita el gol indálico en el primer 2-0 en contra de la Liga. Abajo, otro 2-0 en contra a domicilio casi remontado, en Huesca.LaLiga/A. Lof

En términos tácticos, remontar requiere ajustes estratégicos inmediatos. Un equipo que se encuentra en desventaja debe identificar las debilidades del rival, aprovechar sus puntos fuertes y, muchas veces, asumir riesgos calculados, como una mayor presión ofensiva o cambios en su alineación, algo que sí ha ejecutado el equipo indálico para darle la vuelta al marcador o para, al menos, no tenerlo en contra. Además, el manejo del tiempo se convierte en un factor crítico; los minutos restantes suelen definir si hay suficiente margen para igualar y, eventualmente, superar al oponente. En ese quiero y no puedo ha estado el equipo en distintas ocasiones. De las dos remontadas la más significativa fue la conseguida frente al Granada, que se fue al descanso ganando con gol de Uzuni y que los rojiblancos remontaron entre el 83 y el 87, con los goles de Luis Suárez y Gonzalo Melero. En Elche, José Salinas, que marcó también en la vuelta sacando ventaja con la mano, marcó en el minuto 4 y Dion Lopy empató en el 37 para ser Luis Suárez el que firmó, en el 54, la remontada.

El agua al cuello

En esta situación en la que el agua llega al cuello, el aspecto emocional es igualmente crucial. La confianza, la determinación y la capacidad para mantenerse concentrado bajo presión son esenciales para que una remontada sea posible, que ciertamente ha aparecido en algunos otros partidos, pero no dio para vencer. En muchos casos, una remontada no solo cambia el resultado de un partido, sino que también marca un punto de inflexión psicológico, fortaleciendo al equipo o deportista para futuros desafíos y dejando una huella imborrable en los seguidores.

Arriba, 'baile' entre Bautista y Égard, con el armero dando mejores pàsos, que ganan el golaverjae. Abajo, Luis Suárez lo intenta ante el Elche, ganando el golaveraje. A. Lof

De esos 14 partidos restantes, en siete le valió para sumar puntos, con otros siete en los que, aunque pudiera 'merecer' un mejor resultado tuvo que meterse a vestuarios con la derrota en el rostro y, lo que es peor, con la inseguridad generada por la incapacidad para 'recuperar' el terreno perdido en la mayoría de las ocasiones como consecuencia de una mala gestión del rendimiento. Esos siete partidos en los que no hubo reacción 'volaron' puntos que eran válidos para, en algunos casos, tener el golaveraje particular como mal menor. Ante el Eibar, en casa, se empató un partido que se perdía (0-2) y es uno de los golaveraje particular perdido, como en Huesca, con idéntica 'sinergia' en el desarrollo del partido, con el golaveraje empatado por las tablas en casa, algo que también pasa con el Málaga. Lo perdería con el Oviedo, como queda dicho o con el Dépor.

Está por ver qué sucederá con algunos de esos rivales a los que no pudo remontarle, si bien no perdió en el primero de los dos enfrentamientos como pueden ser Racing de Santander –se empezó perdiendo 2-0 en la primera parte y se empató, que no se remontó, en la segunda (2-2)–, idéntico desarrollo a lo ocurrido con el Huesca. Le tocó intentar la remontada ante el Cádiz –acabó con un gol para cada equipo, tras adelantarse los de Gaizka Garitano–.

Con el taca-taca

Lo que queda para llegar a abril son tres partidos cruciales, pero obligado a encararlos pensando en el primero en el horizonte, sin pensar en los dos partidos que quedarán con posterioridad. Los tres rivales indálicos tienen mucho que jugarse, dos pelean por poner 'pies en polvorosa' de la zona de zona de 'turbulencias'. El Real Zaragoza, que es el primero, más aún tras verse superado, en La Romareda, por un Eldense que está en zona de descenso, pero a dos puntos del cuadro maño. Los ahora jugadores de José Luis Oltra lograron remontar el gol de Dani Gómez y 'enmendarse' tras el empate de Soberón, con gol de Víctor García, que había puesto el 1-2, y de un viejo conocido como Sekou Gassama para acabar con un triunfo (2-4) que aprieta a los de Miguel Ángel Ramírez.

Luego habrá que ir a Burgos, que también huye de la quema y que recibe hoy al Albacete. Los castellano-leoneses, que llegaron a Almería en la primera vuelta con los pies en zona de privilegio de la clasificación, se ha metido en una dinámica pésima que le sitúa con los mismos puntos que los maños, aunque con un partido menos, que si lo gana meterá más presión a los zaragocistas para la cita del sábado a las 18.30 horas, en el UD Almería Stadium, una presión que será suya si termina perdiendo a las 20.30 horas ante el cuadro albaceteño.

Marzo se cierra ante un rival que está por encima en la clasificación como el Levante. Ante el cuadro granota, los rojiblancos jugaron uno de los peores partidos de este curso en el que los rojiblancos encajaron la derrota (4-2), después de haber ido perdiendo 2-0, empatar Sergio Arribas antes del descanso y caer en la segunda parte víctima de no cerrar espacios y no saber manejarse cuando lo habían tenido todo a favor.

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