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Una tromba de agua de hasta 80 litros por metro cuadrado en media hora tuvo, este pasado sábado, unas consecuencias impredecibles. Fue algo inesperado, que ... no se pudo aventurar, con unas dimensiones desconocidas, según los datos que se tenían en la zona de los últimos 500 años. Dicen que nunca había llovido así en estos puntos del norte del Área Metropolitana.
La tromba de agua provocó que, de buenas a primeras, la A-92 se llenara de barro y escombros. Los coches quedaron atrapados y la incomunicación se extendió a lo largo de una hora y media. En este caos de invasión de agua, imposible de drenar, un accidente de tráfico arrebató la vida de un niño de ocho años.
Ahora hay que averiguar qué elementos favorecieron a la tormenta perfecta. Mientras que los técnicos apuntan a un exceso de agua y residuos para los que la carretera no estaba dimensionada (ni era posible que lo estuviera), los alcaldes de dos de los municipios más afectados señalan a dos barrancos en mal estado como los que generaron el riesgo y agravaron las consecuencias de estas lluvias agresivas que invadieron la tarde del sábado. Apuntan desde la Consejería de Fomento que las lluvias fueron tan intensas y tan concentradas que provocaron una escorrentía generalizada por todos los terrenos aledaños a la autovía, además del agua de la lluvia, que dificultaba el drenaje correcto hacia los cauces. La autovía estaba completamente invadida por barro, ramas, troncos y hasta por algún electrodoméstico.
Entre los arrastres, Fomento identifica restos vegetales y árboles secos y multitud de desechos que produjeron un embalsamiento temporal de agua en zonas aledañas a la autovía que terminó invadiendo la A-92. «De acuerdo con las previsiones este hecho no era previsible y se trata de algo inédito en este punto», advirtieron desde la Consejería.
Desde el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos exponen que la A-92 no está dimensionada para una tormenta como esta, «sin parangón». El secretario de la demarcación de Andalucía, Ceuta y Melilla de este colegio, José Luis Sanjuán, explica que cuando se construyó esta autovía «se midieron las avenidas» que se habían producido en cinco siglos y que según estas se construyó. «Una tormenta como la del sábado es algo incalculable. Las carreteras tienen que hacerse con esos datos como base o si no serían algo totalmente insostenible económicamente». Sanjuán recuerda que ahora, «la A-92 está en uno de sus mejores momentos de mantenimiento y limpieza» y que eso habrá favorecido a que no haya consecuencias peores. «Lo que sí hay que tener especial cuidado es con las ramblas, barrancos y otro tipo de instalaciones que haya cerca de la autovía y que arrastren escombros», recuerda este ingeniero que representa al Colegio.
Según los alcaldes de la zona, el mal estado de dos barrancos influyó en la gravedad de las consecuencias y pusieron a sus pueblos en peligro algo que quieren evitar para un futuro.
El alcalde de Valderrubio, Antonio García, pide a las administraciones que desvíen el cauce del Barranco Hondo, que atraviesa el municipio. «Desemboca en el pueblo en una zona con cinco metros de ancho que termina en una acequia de 40 centímetros, lo que es un peligro. Pasamos miedo porque el agua se mete en las casas y porque esto no nos hace vivir como un pueblo normal, sino tener este problema que pedimos resolver de una vez por todas».
El regidor de Valderrubio cuenta que con 60 o 70 litros se viven situaciones comprometidas pero que si alguna vez llueve con más fuerza, se podrá producir alguna desgracia. De hecho, Antonio García, recuerda que un barranco de similares características se llevó la vida de una persona en 2010 y lo consiguieron arreglar.
«Un pueblo de 2.000 habitantes no tiene capacidad para desviar el cauce del barranco. Además Confederación Hidrográfica y la Junta de Andalucía se echan la pelota una a otra. De hecho, tuvimos que recurrir a Diputación para que comenzara a redactarnos el proyecto, ya que el Ayuntamiento no lo puede asumir». «No es un tema de suciedad. Es de seguridad. Los vecinos están cansados y piden que se tomen medidas», apunta el alcalde.
Desde la Junta de Andalucía aseguran que la línea divisoria está en el Padul y que de ahí hacia el norte las ramblas y barrancos son de Confederación Hidrográfica, algo sobre lo que no obtuvo ayer información del Gobierno este periódico.
También dice la Junta que es de Confederación Hidrográfica el Barranco del Merre, de Cijuela, cuyo alcalde en funciones, Juan Francisco Lizana, explica que fue el que se desbordó en la A-92 «por estar lleno de ramas, árboles, maleza...».
Lizana expone que desde que entraron al gobierno municipal, en el mes de julio, habían reclamado a Confederación Hidrográfica en varias ocasiones la limpieza de este barranco. «Hicieron dos revisiones presenciales pero nos dijeron que no tenían ningún contrato con empresa de mantenimiento», cuenta el alcalde de Cijuela, que recuerda cómo la tormenta sembró el caos y este barranco «comprometió las viviendas». Por eso piden que lo adecenten en cuanto puedan.
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